Es claro, para los que practicamos la “tan polémica” devolución de un pez a su ambiente luego de ser pescado, que las únicas certificaciones de dicho acto, usualmente suelen ser:
el testimonio de un amigo presente, una filmación o una foto y por ultimo nuestra PALABRA DE CABALLEROS; desgraciadamente esta pierde un tanto de sustento, primero por los tiempos que corren y luego por nuestra calidad de pescadores (Léase mentirosos compulsivos).
En estas líneas me concentrare en que juntos analicemos la segunda opción.
Cuando normalmente observamos una fotografía de esos grandes trofeos obtenidos por orgullosos y agraciados colegas, generalmente nos invade un sentimiento de admiración mezclado de envidia; pero cuando al fin sorteamos esta primera sensación comenzamos a ver cosas como estas:
En el mejor de los casos el pez es elevado no menos de un metro de su ambiente
líquido a plena atmósfera; sostenido por una, relativas, firmes manos que se sitúan una por detrás de sus agallas y otra por debajo de su panza.
Si nos ponemos a observar, cuanto más grande es el tamaño del pez, más profunda es la presión que se produce sobre sus órganos vitales; fundamentalmente sobre su zona abdominal, flácida ante la carencia de espinas importantes.
Pongámoslo así. ¿Cuánto hace que no realiza abdominales? (No...no.. Atarse los zapatos no cuenta). Imagínense ahora que en un ambiente en donde su cuerpo pesara el triple, alguien lo eleva y como punto de apoyo utiliza su cuello y su abdomen. Creo que el ejemplo es grafico y contundente.
En la segunda posición fotográfica, el pez no solo es elevado sino que lo hace sujeto de su aleta caudal; colgando cabeza abajo, lo cual asegura que todos y cada uno de sus órganos se compriman sobre su cabeza como una compactadora de chatarra. Hermoso.
La última, muy utilizada por nuestros colegas que disfrutan de la pesca de grandes dorados y surubíes, es aquella en que se lo toma directamente de los opérculos que cubren sus agallas. Muy parecida sensación a la anterior solo que a la inversa, con el agravante que esa zona es de una altísima importancia para la vida del pez por su fragilidad. Mas de lo mismo.
Una filmación de todo lo mencionado anteriormente, no hace más que confirmar y agravar notoriamente el hecho; dado que revelan, por lo general las torpes maniobras que ejecutamos con nuestros resbaladizos trofeos ya fuera del agua.
También el tiempo que algunos consideran necesario para prolongar esta situación es relevante en la medida que nuestro amigo no esta capacitado para sobrevivir fuera de su ambiente natural.
Otra maniobra triste que suele verse en nuestros cursos de agua, es la de traer al pez hacia costas pedregosas de profundidades inferiores a los 30
cms., en donde los peces, suelen dar sus últimas corridas ya sobre una cama de piedras que lastiman sus cuerpos.
También se acrecienta el riesgo de un corte en el tippet, por el roce del nylon contra las piedras; sumando así una trucha agotada, sin recuperación posterior y con una mosca en su boca. Resultado: suerte incierta.
En lo respecta a la pesca desde embarcaciones de cualquier tipo, incluidos los belly boat; la empresa de alzar un pez a bordo no es tarea inocua. Muy por el contrario aquí también se presenta el riesgo de un corte inesperado, sumado al hecho de que la inestabilidad del transporte entorpece aun más todas las operaciones a realizar, poniendo en peligro la integridad del pez.
Y para que seguir con descripciones del tema, valla por la imaginación o experiencias personales de cada uno de los que leen estas líneas, en recrear y recordar sucesos quizás peores a los mencionados.
Entonces , ¿Qué hacer en estos casos? Y esto es solo un consejo:
No alce al pez fuera del agua. Un recuerdo mas que atractivo es una foto de su captura con su medio cuerpo
aún en su ambiente.
Tanto en botes como en costas es muy útil realizar las capturas con copos, ya que la tarea de toma y alza del ejemplar, es una de las
prácticas más riesgosas, a su vez podemos aprovechar para aún en el agua, extraer la mosca de su boca.
Realice todo esto lo más rápida, pero a la vez seguramente posible.
Un dato más, cuando nos encontramos pescando en aguas de poca profundidad, por varias razones pudieran haber aumentado notoriamente su temperatura, debemos tomar en cuenta que el
oxígeno en las mismas ha disminuido en forma muy notable, por lo cual pongamos especial cuidado en la recuperación del pez a la libertad, ya que esto se
complicará más que de lo normal.
Por ultimo, quiero que si todo o algo de lo que se dijo al respecto pudiera ser molesto para alguien, pensemos en la frase que nos enorgullece: PESCA Y DEVOLUCIÓN; yo solo agregaría algo, que no por obvio esta de más: CON EL MENOR DAÑO POSIBLE.
Gracias y Buena pesca.
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