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Excusas
A
partir del fracaso piscatorio de esta última semana santa muchos
hemos pensado y declamado argumentos varios, y porqué no decirlo,
inventado excusas muy ingeniosas de todo tipo y razón para justificar
lo que probablemente no necesita ser justificado.
Ocurre que aquellos que
alguna vez han pescado bien se sienten presionados por demostrar que no fue
por casualidad mientras que los que jamás han pescado algo más grande que una
sardina de lata se sienten acuciados por las notas, fotos y relatos de
capturas mayores realizadas por sus amigos y conocidos, esa sensación además
es creciente ya que el novel mosquero tiene carta blanca pero aquel que lleva
su tiempo intentándolo y fracasando metódicamente ve como ese capital inicial
se consume irremediablemente con el paso del tiempo.
Entonces
todos los cerebros de los que concurren a pescar y fracasan se ponen
a trabajar febrilmente hasta encontrar los argumentos necesarios
para justificar la falta de eficacia a la hora de engañar al pez
con un anzuelo y unas pocas plumas y pelos. Ridículo e in entendible
para los que no son pescadores en primera instancia y mosqueros
luego. Pero a los mosqueros SI les importa, SI lo entienden y SI
les interesa por ende tenemos que cubrirnos ante la falta de resultados,
bajo pena de ser considerados nabos e inútiles y lo que es mucho
peor aun, malos pescadores.
En cambio los que no van a
una determinada salida de pesca pero son amigos o conocidos de otros que
fueron y fracasaron descansan de esa angustia y aprovechan la oportunidad para
pensar y por supuesto mencionar, resaltar y si es posible publicar sus
conclusiones sobre que si ellos hubieran ido de otra cosa se estaría hablando.
Es como un juego de roles, una batalla mental que un momento tiene a algunos
de un lado y al siguiente del otro, como la vida misma.
Pero no desesperemos,
no se puede sufrir
eternamente, Dios se apiada de nosotros y cada tanto nos da algo de felicidad,
además se encarga personalmente de que nuestra memoria recuerde más y mejor
esos escasos momentos y guarde en los pliegues más oscuros y menos consultados
las angustias, dolores y fracasos.
Quizás por ello y como un
reflejo o condicionamiento de esa memoria que se niega sistemáticamente a
recordar los fracasos, es que nos consideramos mejores pescadores de lo que
realmente somos. Es lógico ya que nuestra memoria repite sin solución de
continuidad el error de mostrarnos y recordarnos solamente los momentos
alegres, por ende, y llevado al tema específico de la pesca, los días que
mejor pescamos. Sino no es posible que cada uno de nosotros piense que es
mejor pescador que todos los demás. Hasta los que no saben pescar piensan que
son mejores, quizás solo porque leyeron un par de ejemplares de alguna revista
especializada o fueron a practicar a Palermo y de casualidad les salió un loop
medianamente decente. El problema no está en que se agrandaron sino en que no
recuerdan que hace diez minutos son mosqueros, perdonémoslos, seamos
benevolentes ya que también nosotros podemos estar atrapados dentro de esta
misma trampa.
Ahora que lo pienso bien, yo
puedo estar en estos momentos totalmente equivocado ya que casi no recuerdo
las veces que fracasé en la pesca o que mis lanzamientos caían como bolsas de
papa espantando cualquier pez a 50 metros a la redonda. Si recuerdo
perfectamente las pocas veces que mi mosca cayó espectacularmente bien, con el
líder estirado, delante de la línea y una hermosa marrón la tomó como si fuera
el mejor alimento de toda la semana. ¡Qué buen pescador me considero en esos
momentos!, y como dije antes es lo que generalmente recuerdo.
Si hago el esfuerzo, me
concentro y compenetro totalmente con el problema, puedo recordar cuando se me
hace una galleta con la línea suelta o cuando no me sale un solo tiro como la
gente, pero son detalles menores, si bien es bastante habitual, como dije solo
lo recuerdo vagamente. Bueno ya me estoy confundiendo yo mismo y derribando
las barreras de mis defensas contra los fracasos.
Un punto importante que no
quiero dejar pasar… menos mal que no podemos ver que es lo que ocurre con
nuestra mosca debajo del agua, ojos que no ven corazón que no siente dice el
dicho y cuanta razón tiene! Viva el shooting y las líneas de hundimiento.
Olvidemos el drag y todas esas porquerías de la corrección. Veámoslo desde el
punto de vista positivo: es un problema menos del cual preocuparse y un ahorro
de espacio en la zona oscura de nuestra memoria.
Volviendo al tema de las
excusas, que bueno es saber mucho, haber leído mucho, tener una buena
biblioteca o “banda ancha” o conocer el teléfono y dirección de email del que
sabe. Recurramos a todas esas fuentes de sabiduría y encontraremos las mil y
una excusas para justificar la mayoría de nuestros fracasos. Ojo que digo
mayoría, no abusemos, que yo sepa Harry Potter no es mosquero.
A veces es muy bueno estar
pescando cerca de alguien muy reconocido porque ese seguro que se sabe mil y
una excusas ya que debe cuidar una imagen y no es fácil, entonces ese seguro
que este héroe tiene lo último y más sofisticado en cuestiones técnicas,
ambientales, hidrográficas, atmosféricas, ecológicas y esotéricas de las
cuales podemos hacer uso por el solo hecho de mencionar que estábamos al lado
de El y si El no pescó….
También es bueno concurrir
en un grupo nutrido. Si la mayoría no pesca, todos se encargarán de mencionar
que tantos no pueden haber fracasado salvo que un conjunto malévolo y ensañado
de factores, más cercanos al oscurantismo que a las prácticas urbanas y éticas
de la pesca con mosca, no hubieran aunado esfuerzos para hacernos morder el
polvo de la derrota en masa. Por supuesto que aquí las cuestiones de amistad y
camaradería, lo bien que lo pasamos, los corderos al asador que nos comimos y
los vinos que nos tomamos serán el exacto bálsamo que apaciguará nuestros
heridos orgullos hasta tanto pasen a la ya aburrida (por reiterada) zona
oscura y olvidada de nuestra memoria curándolos hasta el próximo fracaso.
También
es bueno el grupo para el caso en que si alguno pesca bien inmediatamente
el resto sabrá reconocer el peligro y se encargará en primer lugar
de soslayar sus logros y en segundo de resaltar su suerte a prueba
de todo.
Claro está que esto de ir en
grupo es un arma de doble filo, si la mayoría tiene éxito en la pesca entonces
el tema se complica, hay que buscar otro tipo de excusas que funcionen para un
individuo pero no para una mayoría y tan difícil se pone el asunto que ya no
puedo ayudarlos, nunca me pasó eso, siempre que fui en grupos pesqué bien y si
no lo hice ya no lo recuerdo.
En lo que no voy a explayarme demasiado es
en hablar de cuando fracasamos en una salida solitaria, ir solo es muy
aburrido, no se necesitan excusas.
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