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Muchas veces y en todos los órdenes de
la vida, existen grandes diferencias entre lo que se usa y lo que sirve.
Razones generalmente ligadas a cuestiones económicas hacen que lo
práctico y lo eficaz deje paso a lo estético y lo mendaz.
En nuestro deporte-actividad recreacional
favorita también hay mucho de esto y hablando de atado de moscas tenemos
infinidad de modelos, materiales y técnicas que producen moscas muy
bellas, atrevidas, fascinantes, irresistibles a los ojos del comprador,
pero... ¿realmente pescan todas ellas?
Es común ver moscas que son de
exposición: proporciones perfectas, materiales exactos y técnica
depurada; pero esas moscas imitan bien a los insectos que representan? es
una pregunta que solo nuestra experiencia y observación puede determinar.
Consultamos a Chiche Aracena sobre esta
particular cuestión y nos dió un claro ejemplo de las diferencias que
existen entre una mosca que pesca (o al menos que imita mejor a un insecto
o pez) respecto a modelos perfectos a la vista pero cuyo comportamiento a
la hora de actuar no satisface lo necesario como para atraer al pez que
deseamos engañar.
El ejemplo que Chiche nos envió es
una mosca muy conocida y utilizada en nuestra Patagonia, la muddler
minnow.
Podemos
ver tres diferentes M. Minnow de perfil, y una desde arriba. Obsérvese
que el perfil es como de cuña, para conseguir que, al darle un tirón,
la mosca "agache" la cabeza buscando profundidad. Esta
característica le da mucha atracción, debido
a que su actitud es de navegar con la cabeza erguida.
Si la pescamos aguas arriba con línea de profundidad, ésta mosca, que
está poco vestida y se sumerge tan rápido como la línea, en cada tirón
parece que huyera del pez.
Se observa bien que tienen poco material, y
además con el ala poco levantada, para que si
tiene defectos no le haga de timón. Si
miramos la foto donde está enfocada desde arriba, vemos bien que tiene poco
material y la forma de cuña de la pequeña cabeza.
Al observar estas moscas y compararlas con el
modelo que estamos habituados a ver en cualquier catálogo, flyshop o
página web, veremos que hay grandes diferencias: cabezas más redondas y
enormes, alas con más material y colas más paradas y grandes hacen que
esa mosca poco tenga que ver con esta que presentamos aquí, cualquiera
diría que estas están "mal atadas", quizás por un
principiante o por alguien cuyo futuro jamás estaría ligado al atado
profesional de moscas.
Cuidado!, estas moscas están desarrollas pensando
más en la pesca que en la estética, buscando que el que se enamore al
verla sea el pez y no el pescador. ¿Sutil diferencia no le parece?
Cuando dialogábamos con Chiche sobre estas
cuestiones me vino a la mente un chiste que alguna vez me contaran y que
sirve como corolario: un habitante del barrio del Once, muy acostumbrado a
las prácticas comerciales compró una manzana ordinaria que estaba de
oferta en una verdulería por $0,10, la lustró con una franela y se la
vendió a un paisano por $0,30, éste a su vez la envolvió en un papel de
seda color azul y se la vendió a un tercero en $0,50, este último la
colocó en una caja, le puso una pequeña etiqueta y se la vendió a otro
en $2,00 quien la quiso comer y encontró que estaba podrida, encaró al
vendedor para recriminarle y este muy tranquilo le dijo: "eres
estúpido, esta manzana es para vender, no es para comer".
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