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Sin necesidad de discutir las razones físicas, podemos asegurar que existe una relación bastante estrecha entre el señuelo que queremos arrojar, y la línea que debe transportarlo hasta el pez.
Sobre todo si queremos hacer bien las cosas. Aunque aceptamos que existe una tolerancia, creemos que causa desagrado tratar de lanzar con un equipo que no está en equilibrio.
Luego, sabemos que la caña que debemos usar, tiene que estar relacionada a su vez con la línea que hemos elegido.
Aceptando esto, estamos comenzando por el principio, que es la selección de la mosca que queremos. Y como seleccionar la mosca significa también definir el sistema de pesca que vamos utilizar, pues hasta aquí, nada más fácil.
Sin embargo, lo realmente difícil es definir con que mosca queremos pescar.
Si tenemos en cuenta que existen demasiadas variables en esta selección, donde pueden importar factores como la velocidad del agua, su profundidad y su transparencia, la dimensión del escenario, la diferencia de tamaño y del estado de los peces en los sitios donde queremos intentar, y tantos otros elementos que se deberían tener en cuenta para hacer una evaluación, entonces se comprende que la experiencia cobra un valor preponderante para definir el tamaño del equipo.
Definitivamente, para poder elegir, deberíamos estar en capacidad de responder cuestiones como:
¿Qué quiero pescar?, ¿Dónde quiero pescar?, ¿Cuándo quiero pescar?, ¿Cómo quiero pescar?.
Algunas personas, basándose en conocimientos adquiridos durante años, tienen en cuenta ciertas premisas que, sin duda, le ayudan a tomar este tipo de decisiones.
Como ejemplo, podemos citar algunos de estos conceptos que yo
tengo:
- Pescar grandes peces en aguas muy altas y torrentosas del inicio de temporada, puede ser más fácil utilizando líneas hundidas y moscas de gran tamaño.
- Pero en cambio intentarlo en el mismo sitio, pero a finales de temporada y con el agua muy baja, puede requerir pequeñas ninfas, o incluso, solo líneas de flote y hasta tal vez, solo con moscas secas.
- Pescar en pequeños ríos o arroyos de poca profundidad pero de agua muy cristalina y cauces angostos, pobladas de truchas cuyo peso no supera el kilo en el mejor de los casos, pero que seguramente son selectivas, requiere de equipos pequeños y técnicas bien elaboradas.
- Las grandes truchas Marrones suelen tomar el señuelo muy cerca de la superficie, y muchas veces, apenas toca el agua. Esto, puede requerir además, técnicas apropiadas.
- Basado en lo anterior y para escenarios normales, considero más importante que el líder y el señuelo caigan correctamente, a que lleguen más lejos. Esta premisa puede definir una línea, un líder y una mosca.
- Un pez que pica por irritación, puede requerir una mosca muy diferente que cuando se está alimentando.
- Para irritar, a veces es mejor cuanto más cerca del pez pase el señuelo.
- En aguas poco transparentes, es conveniente usar moscas grandes y de colores densos.
- Sin corriente un “streamer” puede ser menos efectivo que una ninfa.
- No cualquier mosca es adecuada a corrientes rápidas.
- Con viento puede ser mejor achicar la mosca, especialmente para llegar correctamente.
La elección se simplifica si vamos a pescar siempre en un mismo lugar. Tal vez podemos arreglarnos bien con una sola caña, y tres o cuatro diferentes líneas.
Si en cambio queremos recorrer el país, tratando de pescar algún Dorado en el Norte y luego truchas en toda la Patagonia, no hay duda que debemos tener una variedad importante de equipos.
Si bien desde siempre se ha tratado de simplificar la selección, utilizando tablas que relacionan la caña con el tamaño del anzuelo, su aplicación necesita de la experiencia, ya que, además de la tolerancia razonable en la diferencia de peso que una caña puede arrojar en buenas manos, la tecnología a permitido que la capacidad de las cañas y las líneas actuales se haya superado de tal forma que, en los últimos veinticinco años estas tablas se deberían haber modificado varias veces.
Por otra parte, creo que es utópico pensar que existe el equipo ideal, útil para todas las ocasiones. Pero también supongo que no es razonable que un principiante compre una variedad de equipos, basado en la experiencia de otros, ya que en la misma medida que va progresando en el aprendizaje, sus gustos se van definiendo de una forma muy particular.
Con la idea de orientar a quien necesita elegir un solo equipo, y sus conocimientos no le permiten decidir, vamos a dar algunas premisas.
Una mosca muy útil para pescar salmónidos en nuestro Sur, con aguas altas y quizá poco transparentes, como puede ser cualquier río de la provincia de Santa Cruz o de Tierra del Fuego en Enero o Febrero, o el mismo río Santa Cruz en Marzo, o en los grandes ríos de Neuquén o Río Negro en Noviembre, puede ser construida sobre anzuelo Nº 2, atando imitaciones de alevinos, ninfas o crustáceos. Ésta mosca, si no se construye muy abultada ni lastrada, se puede arrojar bien con un equipo Nº 7, tanto con línea de hundimiento como de flote. Lógicamente, el pescador notará, y sobre todo si no tiene suficiente práctica, que con esa caña va a lanzar mejor con una mosca más pequeña, por ejemplo del Nº 6.
Por otra parte, con el mismo equipo podrá arrojar moscas tan pequeñas como Nº 12, lo que le permitirá hacer experiencia con pequeñas ninfas y con la técnica de mosca “seca”.
Una variable que se puede dar, surge a medida que el pescador toma experiencia, y que le puede permitir lanzar con la misma caña líneas de peso menor, para mejorar su chance en los ríos pequeños.
Definiendo más, me inclino por una caña de 9 pies de longitud, para línea Nº 7 y de acción media. Como observación diría que no debe tener menos de 10 pasahilos, aunque prefiero once. En estos días están construyendo cañas de esa longitud con 12 pasahilos, y se nota la diferencia a favor. Finalmente pienso que no necesariamente debe ser de última generación.
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