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"El
hombre no valora ni cuida lo que desconoce"
INTRODUCCIÓN
Los bosques andino-patagónicos son un riquísimo ecosistema, cuya área
cubierta alcanza apenas el 2% de la superficie total de la Argentina. Se
trata de una angostísima franja que se extiende desde la provincia de
Neuquén hasta la Isla de los Estados y en su parte más densa abarca un
máximo de de 50/60 Km. de ancho (63.000 Km2).
Es importante destacar que
estos bosques caracterizan la bio-región andina tanto argentina como
chilena y conforman el bosque denominado subantártico. Además sus especies
florísticas tienen íntima relación con otras del este australiano, Nueva
Zelandia, Tasmania y Nueva Guinea. Tanto las Lengas o Ñires como las Hayas
de Nueva Zelandia pertenecen al género Nothofabus.
HACIENDO HISTORIA
La teoría de la deriva
continental o tectónica de placas explica el hallazgo de especies del mismo
género en diferentes continentes. Hace 200 millones de años el
supercontinente Pangea comienza a desmembrarse. Se forman Gondwana en el
hemisferio sur y Laurasia en el hemisferio norte.
Gondwana es la unión de
los hoy conocidos como América del Sur, Antártida, Australia y África.
Hace 65 millones de años
se estrechó la conexión entre América del Sur y Antártida y Australia y
Nueva Zelandia se separan.
La formación de los
cordones montañosos (como Los Andes), los terremotos, las erupciones
volcánicas, los períodos glaciarios, tienen estrecha vinculación con
estos desplazamientos continentales y por supuesto han tenido enorme
influencia en la formación y distribución de los vegetales, así como
sobre las características del ambiente en general. El clima actual estaría
estable desde hace apenas unos 3.000 años.
BIO-REGION
La distribución de toda la flora nativa del bosque subantártico se encuentra diseminada de
acuerdo a los siguientes factores: altura, latitud, exposición al viento, humedad, temperatura,
luminosidad y longitud.
Así a medida que se avanza
hacia el Sur, el descenso de la temperatura y una menor estacionali- dad climática reemplaza
gradualmente a la Araucaria (Araucaria araucana) que se distribuye hasta los 30° (Lat. S) por el Ciprés
(Austrocedrus chilensis) que llega hasta los 43° (Lat. S). tos bosques de Nothofagus comienzan a
encontrarse a partir de los 30° y hasta los 40° se desarrollan como masas boscosas mixtas de Raulí
(Nothofagus andino), Roble Pellín (N. oblicua) y Coihue (N. dombeyi).
Esta última especie, con mayor participación, llega hasta los 47° siendo reemplazada por el Guindo (N. betuloides), el que se extiende hasta el extremo continental.
Sólo tres son las especies que encontraremos desde el Norte de Neuquén hasta Tierra del Fuego:
la Lenga (N. pumilio), el Ñire (N. antarctica) y el Notro (Embothrium coccineum).
La variación altitudinal influye sobre las variables climáticas y del
suelo provocando la existencia de agrupaciones específicas a medida que se asciende, el Ñire (N.
antarctica) y la Lenga (N. pumilio) pueden llegar a encontrarse en el límite de altura. La variación longitudinal marcada por el nivel de precipitaciones anuales producen el pasaje de bosques templados húmedos a estepa subarbustiva.
BIODIVERSIDAD
Los bosques son por definición "redes de interconexión", cuyo objetivo no es la prevalencia de una especie sino la sustentabilidad de todo ese ecosistema.
Sin embargo una de las cosas que nos ocurre a la mayoría de los seres humanos es ver las "partes" (en este caso los árboles) sin ver "el todo" (la diversidad biológica del bosque) y jerarquizarlos como si las partes más visibles fueran las más importantes.
Tratemos en cambio de pensar en un bosque como si fuera una casa y comprender como en este ejemplo, los árboles pueden considerarse "las columnas" que sostienen esa
construcción.
Siguiendo ese razonamiento vamos a deducir que, para que una casa sea considerada tal, va a tener que tener decenas de otros elementos como los pisos, los techos, las ventanas, etc. Va a ser más fácil entonces entender esa extraña estadística que indica que:
más del 90% de la diversidad biológica que puebla un bosque "no son árboles"... Obviamente usando el mismo ejemplo vamos a comprender porqué, si a una casa se le cortan las columnas, deja de ser una casa para
transformarse en un cúmulo de escombros.
De la misma manera, si se cortan los árboles de un bosque colapsa el
ecosistema entero, e inmediatamente veremos desaparecer la mayor parte de su diversidad biológica.
La vida dentro de un bosque es un reflejo de nuestra sociedad y esto se percibe en el flujo interminable de producción, consumo y
descomposición que se genera en ese hábitat. Los "productores" en este caso
vendrían a ser los árboles, los arbustos, los yuyos, etc., los "consumidores" los animales (desde los insectos hasta el hombre), y los
descomponedores son esos seres diminutos llamados bacterias, hongos etc.
Obviamente cada uno de estos grupos de organismos son esenciales para la salud y la sobrevivencia del bosque y con la simple desaparición de uno de esos actores, el ecosistema comienza a peligrar o a
modificarse drásticamente.
Lo que nos demuestra una vez más la estrecha y frágil interrelación que existe entre el suelo, el agua, el sol y el aire. Vale decir que el bosque es un claro ejemplo de un "sistema conectado vertical y horizontalmente".
ACTIVIDADES HUMANAS
La presencia humana y sus actividades (extracciones forestales,
ganadería, agricultura, urbanización, infraestructura vial, represas, introducción de especies exóticas, turismo, etc) , son las causas actuales que en mayor grado afectan a la distribución, el estado de conservación y la viabilidad de muchísimas especies de la región andino-patagónica.
Las explotaciones forestales sobre las especies de mayor rentabilidad, sin pautas de manejo ni tecnologías apropiadas, han
contribuido a la destrucción de importantes poblaciones arbóreas en las zonas de más fácil accesibilidad.
Los incendios forestales han afectado, en algunos sitios de forma
irreversible, una gran parte de los bosques de la región.
La ganadería, que es la actividad más extensiva en la actualidad y de- gradante para masas boscosas. Ejerce una gran competencia con los herbívoros nativos por el recurso forrajero, el espacio y los refugios
dentro del bosque, logrando desplazarlos de amplias zonas y facilitando el establecimiento de especies exóticas.
Causan asimismo la pérdida de flora por ramoneo y sobrepastoreo.
No se conoce con certeza en qué medida la infraestructura vial ha actuado como barrera para la fauna nativa, pero sí está documentado como ha facilitado la dispersión de muchísimas especies de flora y fauna exóticas o introducidas.
Las represas en cambio, han inundado amplios valles de bellezas
extraordinarias con bosques en pie y han servido para interrumpir la continuidad y aislar genéticamente a las poblaciones que utilizan estos
ecosistemas como hábitat o bien se desplazan en estos ambientes.
Las urbanizaciones, con la consecuente antropización del medio, no ocupan hasta el momento superficies muy grandes respecto a lo que es la región, pero actúan como fuentes permanentes de disturbios para la fauna y la flora, como las extracciones furtivas, los incendios forestales, la emisión de contaminantes, la dispersión de especies exóticas, los monocultivos de rápido crecimiento y los sumideros de carbono
impuestos por los países industrializados.
Breve descripción de
algunos de los árboles más comunes
de la región son:
Alerce (Fitzroya
cupressoides)
Árbol de tamaño
formidable; es una conífera piramidal con cierto parecido, por su aspecto
general, a la Sequoia norteamericana. Normalmente su altura es de 30 mts.
aunque se mencionan ejemplares de hasta 70 mts. de altura. El díametro de
su tronco es generalmente de 1 a 1,2 mts. Las hojas son simples, perennes en
forma de escamas y puntadas en las ramas nuevas.
Araucaria (Araucaria
Araucana)
Árbol siempreverde, de
crecimiento muy lento (aproximadamente 1,5 mm. de ancho por año), y si bien
su altura media es de 25 mts., en algunos casos alcanza una altura de hasta
40 mts. con un diámetro de unos 2 mts. y una "venerable" edad de
1.000 años.
Los ejemplares jóvenes
presentan una forma simétrica piramidal, mientras que al crecer adquieren
un aspecto de "sombrilla", debido a que las ramas se disponen en
la parte superior. Posee ramas largas y cilíndricas cubiertas de hojas
escamosas y punzantes reunidas en espiral, de color verde oscuro.
Arrayán (Luma
apiculata)
Es un arbusto o árbol
siempreverde, de troncos retorcidos, fragante y de crecimiento lento. Lo
más característico de esta especie es su corteza color canela o rojo
ladrillo, muy lisa y sedosa, con manchas blancas. Al tacto la corteza es muy
suave y se desprende como polvo. Alcanza los 12-15 mts. de altura aunque
algunas veces se presenta como arbusto.
Las hojas son muy
aromáticas, de color verde oscuro en la cara superior y verde pálido en la
inferior, de 1 a 2 cms. de largo, de forma aovada.
Ciprés de la cordillera
(austrocedrus chilensis)
El ciprés es la especie
emblemática de los bosques patagónicos argentinos y chilenos. Su
crecimiento es lento alcanzando una altura de 20 a 25 mts. Su tronco, con un
diámetro de 50 a 80 cms. puede desarrollarse recto (es muy común) o
bifurcado desde una pequeña base. Las hojas tienen forma de escamas y se
disponen en ramillas aplanadas.
Coihue (nothofagus
dombeyi)
Es una especie arbórea
dominante en los bosques del sur argentino. Es siempreverde y a menudo se
transforma en un árbol gigantesco con troncos de hasta 2 mts. de diámetro
y 45 mts. de altura.
Su crecimiento es
relativamente rápido y algunos ejemplares tienen más de 500 años de edad.
La ramificación es radiada y el follaje persistente, en ramas aplanadas lo
que da la sensación de estar estratificada en planos horizontales. las
hojas son perennes, alternas, coriáceas, de 2 a 4 cm. de largo en forma
lanceolada y borde aserrrado.
Lenga (nothofagus
pumilio)
La Lenga es un árbol que
varía enormemente de aspecto y tamaño en respuesta a los factores
climatológicos y a la latitud. En su crecimiento achaparrado alcanza 1 mt.
de altura, mientras que en su desarrollo arbóreo se encuentran ejemplares
de hast 30 mts. de altura. Tanto en su forma de árbol como achaparrada sus
típicas hojas de bordes dentados varían su color verde oscuro durante el
otoño, transformando las laderas en fantásticos tapices rojo-morados,
hasta que se desprenden con las primeras nevadas.
Maitén
(maytenus boaria)
El maitén es una especie
de frondísimo follaje y de hojas perennes; de rápido crecimiento y
con una altura que varía entre los 5 y los 25 mts. Su tronco puede medir
hasta 1 mt. de diámetro. Tiene ramas delgadas, largas y colgantes, que le
dan aspecto similar al del sauce llorón. La corteza es gris y algo
agrietada. Las hojas tienen el borde aserrado, de forma y tamaño variable,
aunque por lo general son alargadas, de color verde claro amarillento.
Notro ( embothrium
coccineum)
Este arbolito, también
conocido como "ciruelillo", tiene por lo general un porte pequeño
e irregular de 2 a 5 mts. de altura y unos 20 cms. de diámetro. Las hojas
simples, son de forma y tamaño muy variable; tienen el borde entero. El
color es verde brillante en la cara superior y más claras blanquecinas en
la inferior.
Ñire (nothofagus
antarctica)
Es un árbol normalmente
pequeño de hojas de unos 3 cms. de largo por 1,5 de ancho, irregularmente
aserradas o ligeramente lobuladas; son caducas adquiriendo, poco antes de
caer el otoño, un color naranja-rojizo muy llamativo.
Radal (lomatia
hirsuta)
El Radal es una especie
"vulnerable" y "colonizadora" de corteza grisácea.
Puede presentarse bajo dos morfologías distintas, como arbusto de 3-4 mts.
de alto, o bien como árbol y superar los 10 mts. de altura. Suelen tener
varios tallos de un mismo pie, pero en caso de poda o raleo natural, su
único tronco desarrolla un notable tamaño que puede alcanzar los 70-80
cms. de diámetro. Su copa es globosa con hojas simples y coriáceas, de
forma elíptica-redondeada, anchas y generalmente grandes. Las mismas pueden
oscilar entre los 5-10 cms. de largo; son perennes y de color verde oscuro
brillante. Los bordes son aserrados, con nervaduras prominentes en el
reverso.
Rauli (nothofagus
nervosa)
Es un árbol de gran porte,
alcanzando en buenas condiciones ecológicas hasta los 25-30 mts. de altura.
El tronco cilíndrico y recto posee corteza pardo grisácea; es muy rugosa y
fisurada, puede tener hasta 1,5 mts. de diámetro. Sus hojas son caducas, de
forma aovada y sostenidas por un breve pecíolo; agudas en el extremo y con
borde algo aserrado y ondulado. El tamaño de las mismas es de 10-12 cms. de
longitud.
Otros árboles de la
región son: Avellano, Canelo, Ciprés de las gaytecas, Fuinque, Guindo, Hua
Huan, Luma, Mañío hembra, Mañío macho, Pitra, Roble Pellín, Tineo y
Ulmo.
Arbustos: Calafate, Caña
Coligüe, Chaura, Chilco, Chin Chin, Laura, Leña dura, Maqui, Palo piche,
Pañil y Retamo.
Toda la información de
esta nota ha sido extractada del libro "Árboles y arbustos nativos
de la Patagonia Andina" una coedición de:
Fundación Península
Raulí
CC N° 216 (8370) Tel: (02972) 427 216
San Martín de los Andes - Neuquén - Argentina
fprauli@smandes.com.ar
Proyecto Lemu
Asociación Lihuen Antu (9211) Epuyén - Chubut - Argentina
Fax: (02945) 499 050
lemu@red42.com.ar
Ediciones Imaginaria
CC N° 331 (8400) Bariloche - Río Negro - Patagonia - Argentina
Tel: (02944) 461 394
imaginaria@bariloche.com.ar
NdeR: agradecemos a todos
el haber hecho este libro como el permitirnos publicar algunos fragmentos
del mismo.
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