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Muchos
pescan truchas con mosca porque les gusta y nada más, otros intentan
aprender más sobre estos extraordinarios peces y entonces leen sobre
entomología, costumbres, reproducción, origen, etc. Esta nota esta
orientada hacia todos aquellos que quieran saber un poco más sobre nuestras
compañeras de juego, a las que quieren aprender a respetarlas y
quererlas.
Los salmónidos son originarios del hemisferio norte y fueron introducidos
en nuestro país a principios del siglo XX. Si bien es cierto que no forman
parte de la fauna autóctona, se han adaptado perfectamente a nuestros
ambientes y luego de casi un siglo de permanecer en nuestros ríos y lagos
ya forman parte del ecosistema habíendose procreado en forma natural por
muchas generaciones.
La adaptación a nuestros ríos y lagos se ha
producido exitosamente debido a que, como prácticamente todos los
salmónidos, las truchas necesitan aguas puras, frias y bien oxigenadas,
cosa que ofrecen casi todos los ambientes de nuestra Patagonia. Precisamente
en este tema de los requerimientos mínimos para la subsistencia debemos
poner especial cuidado: las truchas son muy sensibles a la contaminación y
a la polución, es una obligación de todos procurar por todos los medios a
nuestro alcance que los ambientes se mantengan en ese estado.
Con respecto a la alimentación, los
salmónidos encontraron en nuestros ambientes una gran variedad, cantidad y
calidad de alimentos tales como crustaceos, insectos y pequeños peces por
lo que su otro gran requisito para la adaptación también fue satisfecho
con creces.
Por lo demás, su gran adaptabilidad al medio
donde les toca en suerte nacer y crecer, les permitió desarrollarse y
poblar casi toda la extensa geografía de nuestra Patagonia en corto
tiempo.
Es de destacar la gran habilidad de las truchas para adecuarse al medio;
según estudios científicos, dos truchas nacidas de una misma progenia
pueden adaptarse a hábitats totalmente distintos. Una puede crecer,
reproducirse y vivir en un pequeño arroyo con unos pocos centímetros de
agua sobre su cuerpo y la otra viajar una gran cantidad de kilómetros hasta
el océano para alimentarse y crecer mucho más que la primera.
La adaptabilidad de las truchas a los
diferentes medios en los que le toca desarrollarse suele llamarse
"estrategia de vida" y justamente en estos peces existe una gran
variedad de estragias que utilizan y eligen para sobrevivir y multiplicarse:
en un mismo curso de agua puede haber truchas residentes, migratorias de
ríos y lagos y anádromas o sea migratorias de mar.
Donde sea que se encuentren, las truchas (y
todos los salmones y salvelinos en general) normalmente regresan a desovar
al lugar donde nacieron guiadas por su olfato e instinto. Esos lugares
reunen las condiciones necesarias para permitir el normal desenvolvimiento
de las ovas primero y de los alevinos posteriormente, son lugares
bajos de aguas frias y limpias, bien oxigenados y con fondo de grava o
piedra.
La variedad Arco Iris desova generalmente a
principios de la primavera mientras que la Marrón y Fontinalis lo hacen
sobre el fin del otoño o principios del invierno. Justamente en esos
períodos y con la finalidad de protegerlos en esa etapa crucial, es que
existe la veda reglamentaria a su pesca.
Algunas variedades de salmónidos migran a los
océanos a alimentarse y crecer y luego regresan a su lugar de origen para
reproducirse y morir, en el caso de nuestras truchas esto no es así, si
bien existe un porcentaje que muere por el esfuerzo que le demanda el migrar
y desovar, la gran mayoría sobrevive y vuelve a sus lugares de
alimentación y residencia para volver a repetir el proceso cada año.
Pero volvamos un instante al proceso de desove
y fertilización de ovas: los machos son los que arriban antes a los lugares
de desove, generalmente cambian el color de su cuerpo lo que los distingue
en la madurez sexual y desarrollan un comportamiento territorial, cuidan el
lugar alejando a otros machos y peces extraños. Las hembras arriban más
tarde y cuando se encuentran maduras sexualmente comienzan a preparar
"las camas de desove" previamente elegido el lugar,
poniéndose de costado y contorneando su cuerpo para con la cola mover las
pequeñas piedras y limpiar el lugar, cuando el lugar se encuentra apto para
su gusto, se ubica en el fondo y expulsa las ovas, simultáneamente el macho
se coloca a su lado y expulsa el semen.
Inmediatamente después de fertilizadas las
ovas, la hembra las cubre con grava que previamente almacenó aguas arriba
del nido empleando para ello idéntico método al utilizado para la primera
construcción, en ese lugar construye un segundo nido y así continúa hasta
finalizar todo el proceso.
Luego de finalizado todo el proceso, la hembra
se retira pero el macho puede permanecer en el lugar por días y a veces
hasta semanas. Los huevos fertilizados correctamente eclosionarán en
algunas semanas o meses dependiendo fundamentalmente de la temperatura del
agua.
Como dijimos antes, entre las truchas que
pueblan las aguas de la Patagonia, la mortandad post-desove es bastante baja
y entre los salvelinos (trucha de lago y fontinalis) aún más baja por ser
los que menos sufren en todo este proceso. Entre las marrones y arco iris se
nota generalmente una pérdida importante de peso que es recuperado luego de
algunas semanas de alimentación constante.
Con respecto a las ovas fertilizadas,
transcurrido cierto tiempo ( en nuestros ambientes pueden ser entre los
noventa y cien días, aunque las variaciones en la temperatura del agua
puede adelantar o retrasar el proceso), el embrión eclosiona y aparecen los
alevinos en su primer estado: tienen movilidad propia y respiran por
branquias y mantienen su saco vitelino que les proporcionará alimento en
esta etapa de su vida.
Una vez absorbido el saco y obtenida la
capacidad de alimentación por sus propios medios, el alevino va adquiriendo
las características distintivas de su propia especie y es en este momento
cuando adquiere la capacidad de "recordar" el lugar donde nació
para poder retornar ya adulto a realizar su ciclo de reproducción.
Todo lo mencionado en cuanto al ciclo de
reproducción, está desarrollado en un esquema ideal, pero la realidad es
muy distinta, nuestras truchas encuentran en su camino, tanto de ida como de
vuelta, una gran cantidad de obstáculos que impiden que la gran mayoría
pueda cumplir con el llamado de la naturaleza. Los factores en contra son
múltiples y variados: desde las ovas que no son fecundadas, los
depredadores naturales (otras truchas y peces, aves, mamíferos e insectos
carnívoros, etc.) pero fundamentalmente la mano del hombre, atentan contra
este ciclo y la reproducción.
Una hembra madura sexualmente ovipone entre
1000 y 1500 ovas por kilo de peso, de allí solo nacerá aproximadamente el
8-10 % de alevinos y a reproductores solo llegarán 2 de cada 5000 huevos.
Los números son elocuentes, la lucha por la
subsistencia y el desarrollo son enormes, no obstante hasta ahora se las han
arreglado. Pero la influencia del hombre en la naturaleza es cada vez mayor
y los riesgos de contaminación, polución, sobrepesca, pesca comercial y
manipulación en criaderos así como malas políticas de repoblación, son
problemas cada vez comunes que todos debemos tratar de evitar participando
activamente en la defensa de las truchas, nuestras amigas.
Bibliografía:
El alimento - presa que encontraron las
truchas en la Argentina Irene Wais Boletín mosquero AAPM invierno de 1995
Los salmónidos (enfoque científico) Ambrosio Espinós APMN
Cornell University - Department of
Natural Resources
Novascotia - Canada - Agriculture and Fisheries
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