|
Me gustaria contarles algunas anecdotas y experiencias que tengo como
pescador de mosca.
Me inicie hace muchos años (en 1970). Año en que no estaba el paredon de
El Chocón y podiamos pescar algún salmón que subía del
mar a desovar al Traful. Las truchas no las extinguieron los pescadores si no
los gobiernos que hicieron el Chocón y no dejaron prevista la subidas de
las truchas como en otros paises.
Yo me siento orgulloso de ser un pescador
de truchas en un estilo tan sofisticado como este, pero mas orgulloso me
siento por quien fue mi maestro: don TITO HOSHMAN.
Corrian los
años setenta y yo pescaba en el Traful en la modalidad de spinning y le pregunte a
Tito si me enseñaba, y el me contestó: "tenes que empezar por comprarte un
equipo", se compra? le pregunte. "Ah!!" me
respondió, "de no ir a EEUU andate al aeropuerto de San
Carlos y cuando veas algún pescador yanqui que se va, le compras el
equipo" y asi hice.
Con la desgracia de mi ignorancia, el yanqui media como dos metros y
la caña que me vendió era una número 9 y yo mido 1.65. Y bueno con esta
caña pesque casi 10 años hasta que en la época de Martinez de Hoz me fui a los
EEUU y me compre todo lo que nunca habia tenido de moscas en la Argentina,
incluyendo dos cañas fenwichs número 7 que aun conservo.
Pescando una vez en la desembocadura del
arroyo Cataratas en el Traful solo con mis waders, el imponente paisaje, mi
caña y con el agua hasta el pecho, tenía todo el chaleco mojado y estirando mis
brazos para llegar lo mas lejos posible (modestia aparte tiro toda la cola de
ratón con el agua a este nivel), aparece un gigante con apariencia
de extranjero y ataviado con todas sus vestimentas de pesca y faltando unos 10
metros para llegar hasta donde estaba, me pregunta: "o buenos dies senor me
podria indicar donde empieza el pozo en donde ud. está" (En ese momento, al
hombrón todavía no le llegaba el agua a tocarle el termostato, una vez que
te llega el agua a esa zona ya te aclimatas) yo le respondí que no
había ningún pozo, que camine tranquilo, yo tan amable y cuando el hombre llego a mi lado
era tan grande que el agua le llegaba a la cintura y a mi un poco más
y me tapaba, falto solo una mirada para que los dos nos empezaramos a
reir (más las cargadas de mi familia desde la orilla) pero hay no termina todo,
lo más grave fue que el siguió caminando y llegó casi hasta donde yo llegaba con mi mosca!!!
Asi que me tuve que salir petiso petiso petiso gracias por todo y espero
recibir más información. Hasta lueeeeeggggooooo.
Ricardo
Pérez Bassi
ripeba22@hotmail.com
|