|
Hay
quien dice que eres demasiado corto como para merecer llamarte río,
y
sin embargo yo, con otros ojos, solo veo que naces río y río
mueres, aunque parado en la orilla de tu nacimiento, te vea morir y
parado en la orilla de tu muerte te vea nacer.
¿Que
tan largo debes ser para contar con ese derecho, como que tan larga
debe ser mi vida para que pueda llamarse vida?.
¿Es
la longitud lo que lo determina?, ¿ o la calidad que la ilumina?
Si
allí donde comienzas a moverte, es nacer, asi me gustaría haber
nacido, desprendiéndome en silencio del agua tendida y más abajo
en el torrente, largar el primer llanto de la vida.
Y
si allí donde comienzas a frenarte, es que te mueres, perdiéndote
en el lago con pequeños torbellinos negándose a su suerte,
entonces, asi quiero que sea mi muerte.
Porque
no es un principio, pero tampoco un final, no es quedarse, pero
tampoco perderse, no es olvidar ni llorar, es solo cambiar de forma
cuando lo que viene detrás, viene por el mismo cauce.
Amo
el ruido permanente de tus aguas, tus rocas, la cascada, el pozo
de la pileta, los árboles que te adornan, las golondrinas
que vienen y van, la sombra del Arrayán, y amo también cuando a
veces, canta el zorzal. Creo que tienes todo lo que debe tener un río
para ser río, aunque seas demasiado corto.
Por
eso, yo en tus orillas busco aprender de ti, busco imitarte y
enriquecer mi vida, tanto como para que no me preocupe que tan larga
deba ser, para ser “vida”.
Flyheart
hartfly@hotmail.com
|