Dios paseaba entre sus elegidos
deteniéndose aquí o allá para observar alguna situación risueña, despreocupada,
como lo son todas las situaciones en la eternidad.
En eso, una acción distinta,
no esperada (como no son habituales en la eternidad), le hace cambiar
su semblante, su actitud; un cartel rezaba: "práctica de casting".
Quizás el rumor de las líneas
al cortar el aire diáfano de la perfecta tarde, tal vez las cañas
al balancearse; no, nada de eso era inesperado, nada de eso le molestaba.Pero
una vez que Dios posaba su vista en algo, dominaba la escena, el paraíso
se congelaba, la eternidad esperaba............ hasta que Dios continuara.
Pero Dios no continuó.
Un anciano de cabellos y
bigote blancos sentado en la verde y perfecta grama era lo que preocupaba
a Dios.
El anciano observaba la
práctica, sostenía con una mano una vieja caña descolorida con un
viejo reel colocado y listo para castear, pero no disfrutaba como
el resto, estaba inmóvil, como triste, ausente. Y las cosas viejas
y la tristeza no eran perfectas como lo es todo en la eternidad. Eso
era lo que molestaba a Dios!.
Lenta y parsimoniosamente,
como solo Dios sabe hacerlo, se acercó al hombre devenido en ángel
y le dijo: - Anciano, porqué no te diviertes como los demás, te lo
has ganado.
El anciano, también lentamente,
levantó la cabeza y como nadie se atreviera jamás en la eternidad
miró a Dios directamente a los ojos y le respondió: Señor, con todo
respeto; toda mi vida he trabajado, he tenido y amado una única mujer,
he tenido hijos, los he criado y convertido en personas de bien, no
he tenido vicios y te he respetado. Solo una diversión tuve: la pesca
con mosca. Ese fue mi único pasatiempo. Nunca fui tan feliz como en
esos ríos de la Patagonia, con las montañas y los valles como el marco
de un cuadro irrepetible de la naturaleza, como tu obra más maravillosa.
La pesca y el entorno eran mi felicidad y allí yo sentía que tu existías
y allí yo te honraba. Señor, lo lamento, aquí no es lo mismo, ¿dime
que hice mal para que me hayas traído?.
En ese preciso instante
fue cuando aconteció el hecho más extraordinario que se recuerde:
la eternidad se detuvo completamente y Dios, pensando y evocando los
comienzos....... recordó.
No tuvo una noción cierta
de porqué lo olvidó, no supo porqué cambió lo que tan pacientemente
había planeado y construido. Lo más probable haya sido que los hombres
lo llenaran de preocupaciones y lo distrajeran de sus objetivos primarios,
quién sabe...Pero haya sido lo que fuere, desde ese momento Dios enmendó
su error y el Paraíso cambió de ubicación para volver a donde nunca
debió irse.
Y el anciano?
Dicen que fue el primer
morador en el nuevo orden.
Dicen que se lo ve pescando
los ríos de la Patagonia, rodeado de montañas y valles, dicen que
es feliz nuevamente.
También dicen que Dios lo
observa todas las tardes, al caer el sol.