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Cerrada noche en la Angostura, un cerco de amarillas retamas brilla ante nosotros abriendo camino, alumbrados por las luces de la camioneta que nos transporta.
Solitarios caminos nos conducen a unos de los históricos templos del fly en argentina, la emoción nos invade, recuerdo de tantos relatos de tiempos ya idos, murmullo de aguas y un sendero oscuro de rústicos escalones, apenas alumbrados por la luz discreta de alguna linterna, nos acercan al canto del río mas corto del mundo que hoy nos convoca.
Un saludo anónimo, siluetas fugaces que aprestan equipos y ansias de meses de hastío, el grupo en silencio, la espera se alarga y todos esperan la nueva mañana, las luces del alba descubren las caras y entonces las sonrisas vuelven, las risas, las voces, el apretado abrazo de tantos amigos, de lejanos lugares, hoy ahí reunidos.
El día ha llegado, desplegando luces que adornan el cielo, desnudando el paisaje, que se presenta ante nosotros, cual gigante escenario de increíble belleza, y nosotros mirando desde la platea, las preciadas aguas del Correntoso que corren bravías hacia el lago frío.
De a poco y en orden los primeros locos se internan al río, los primeros lances, las primeras truchas, las primeras fotos y el pescado al río. De vuelta a la orilla, la mirada arriba, la sonrisa amplia, buscando el abrigo del cálido brindis y el abrazo amigo.
Horacio Gaby Galván
gaby@dralion.com.ar
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