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Atuendo mosqueril
femenino
Corría el año 1984... el
año anterior, había salido de campamento con un "medio
novio", a la boca del Limay, en la época en que todavía lucía
verde pastito y carecía de la basura que suele tapizar la zona
actualmente. El hombre se iba, caña en mano, a caminar bien lejos,
yo me quedaba, cual ridícula "ama de casa", a ordenar la
carpa... Pero una tarde lo seguí, y fue cuando, desde mi escondite
tras los yuyos, lo ví revoleando una larguísima tanza... "está
loco ese, menuda galleta se le vá a hacer!" - pensé.
Mi análisis de la
situación cambió cuando, no obstante "la galleta", lo ví
sacar del agua una trucha espectacular...
Desde luego que lo
interrogué prolijamente, y fue durante esa esclarecedora charla que
mi visión de la pesca concebida en la escollera norte del puerto
Mar del Plata, cambió para siempre...
A vuelta de viaje, me
anoté en un curso de pesca con mosca. Compré una económica caña
china o coreana o taiwandesa de dos tramos, y un amigo de Neuquén
me armó una línea shooting de 9 metros, Fast II y me proveyó de
un pequeño reel Medalist. Me compré un wader de esos de antes, de
plástico, que se solían emparchar con curitas...
Para la siguiente
acampada en la boca con el no tan "medio" novio, ya la
cosa fue diferente... pero me faltaba un detalle: un par de
zapatillas viejas y grandes para usar encima del wader. Viajé
tranquila, porque en ese tiempo mi hermana mayor y sobrinos vivían
en Bariloche; fui a visitarlos y a pedirles un par de zapatillas
viejas. Mi hermana me regaló un par, dos números más de los que
yo usaba, pero... tenían taco chino... Igual los acepté, pues no
tenía otros.
De vuelta al
campamento, el Negro andaba revoleando su línea por allá lejos;
quise sorprenderlo, me puse el wader, las medias gruesas, las
zapatillas y me metí al agua.
Al rato, él se acercó.
Si se sorprendió de verme con el agua casi a la cintura, no lo
demostró. LA SORPRESA fue cuando salí del agua... su carcajada se
escucha todavía hoy, retumbando a cientos de kilómetros y a una década
y media de distancia... y su exclamación: "UNA MINA PESCANDO
CON WADER Y TACOS ALTOS!!!"
En esa época no hacía
fotografía, lamento mucho no disponer de un testimonio indubitable
del hecho; sin embargo, con el correr de los años, me he convencido
que la imaginación construye una imágen mucho más adecuada...
Prueba de ello es que cada vez que me encuentro con él, reedita esa
estruendosa carcajada y repite como un lorito: "una mina
pescando con waders y tacos altos...!!!"
La Tía
Hacia
mediados de mayo, viajé a Viedma a visitar a mi familia.
Hacía
varios años que no iba, así que me encontré ya alumnos primarios,
a algunos sobrinos que había conocido de pañales. Por lo mismo,
ellos no me conocían a mí. Después de una semana de encuentros
y comilonas con la parentela, partí hacia Junín de los Andes con
mi amiga la Sirenita.
Ahora
bien, como el viaje ya estaba planeado con ese itinerario, por
supuesto que llevaba todo mi equipo de pesca, el que fue
inspeccionado concienzudamente por mis sobrinos.
Hace
unos días, me escribió mi hermano, contándome que a partir de
aquella visita, para identificarme mejor de entre sus tías
residentes en Viedma y por ello más conocidas para ella, mi sobrina
Tatiana siempre aclara, al referirse a mí: "la tía que lleva
en el bolso un montón de moscas muertas".
Raine
Golab
raine@flyfishing-argentina.com
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