|
Comenzando septiembre, poco a poco las primeras señales de luz se hacen notar aquí en el sur ya que la primavera está cerca.
Me pregunto que nos deparara esta temporada truchera: aire libre, frío, viento más viento, solo pequeñas barreras que no deben aplacar nuestras ganas.
Las emociones de principio de temporada nos movilizan revisando nuestros equipos, juntándonos con algunos amigos, o atando una que otra mosquita de las trescientas que tenemos guardadas.
También es tiempo de recordar, de mirar hacia atrás aquellos errores cometidos que deben ser corregidos ya que por suerte año tras año aprendemos algo más.
A propósito, recordaba días atrás esas tardes de pesca en el puente, en mis primeras épocas, donde la ignorancia y la falta de experiencia no eran motivo de reflexión.
Con mi vieja caña 8, línea de hundimiento grado 2, en varias jornadas hice mi aparición.
Debajo del puente de Güer Aike, lleno de pescadores de spinning y tarritos, me acercaba al río, las miradas eran ciertamente devastadoras.
Alguien por ahí, pasando, me dijo:
“Señora, este no es un lugar conveniente para pescar con mosca, sabe?...
Contuve mis ganas de extender mi brazo y arrojarlo al agua pero solo sonreí, para sentirme mas cómoda y parecer simpática.
“No importa”, respondí. “Es para pasar la tarde ! vio,,,”
Ese día solo quedamos en el río cuatro personas, un señor con su chiquito, mi marido y yo.
De pronto las primeras subidas al fin!! como delfines, las plateadas comenzaron a tentarnos, parecían burlarse de nosotros. Bien comidas, nada tomaban.
Nos miramos admirados, disimulando. La adrenalina aumentaba tanto como los lanzamientos, que más que eso eran disparos de escopeta doble caño.
En un momento, siento un tirón, por supuesto había clavado, la fuerza era increíble, espectacular, pero... mi leader no.
La disfruté algo mas de tres minutos y se fue llevándose todo.
Sin perder tiempo até otra mosca, y seguí, clavé otra y otra más, pero a todas las perdí (cosas de mujeres?)
Volví a casa con muchísima bronca e impotencia, no podía haber sido más idiota, pero la realidad era esa.
Después, analizando, entendí muchas cosas, la línea era la correcta, ya que las diosas tomaban cerca de la superficie pero el leader nada tenía que ver con el equipo, era demasiado fino.
El peor error fue que no debí pescar en ese sitio, donde ellas hacen quizás su primera escala para descansar y seguir con más fuerza su largo viaje.
El puente quedo atrás, saldada esa materia pendiente hoy debo mirar hacia adelante y lograr aprender un poco más de mis errores.
|