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Un mensaje de Esperanza.
Cómo empezar? Cuando el rumbo de nuestras vidas cambia drásticamente por la propia voluntad o las circunstancias que ella nos impone, nos preguntamos "cómo empezar?" "Seré capaz de realizar esta aventura y de llevarla a feliz término?" "Está realmente definido el rumbo a seguir, o es un camino oscuro que no me depara más que miedos e inseguridades?"
Para bien o para mal, todos en algún momento atravesamos etapas por el estilo. Y eso es excelente! El miedo nos hace valientes, pues en la balanza de los sueños el miedo es el aliado indispensable para que averigüemos finalmente cuán grandes son y qué valor tienen. Aquí radica la diferencia entre el gourmet y el cocinero: uno disfruta lo que producen sus manos, el otro se materializa hasta olvidar las causas que lo llevaron a elegir ese destino.
Bien podría comenzar diciendo que lo conocimos en Río Grande (Tierra del Fuego), y que hace 5 años que no se baja de su fiel bicicleta con la que recorrió 44 países y más de 65.700 km; pero no puedo comenzar así porque lo que más me impactó de su persona no fue la currícula, sino su alegría de vivir cada momento como si fuera el único, el último y el más importante, la determinación para llevar a cabo su empresa aún a costa de los momentos difíciles, y el ánimo típico del clásico linyera que lleva sus pertenencias en una bolsa con felicidad sin igual, de cara al sol. Así, mirando dentro de sus enormes ojos verdes mientras lo escuchaba hablar en un dulce español con acento francés, envidié infinidad de veces sus inigualables encuentros con el Señor, el descubrimiento de sus creaciones alrededor del mundo, y el grado de contemplación al que sólo algunos pocos elegidos pueden acceder luego de duras pruebas. Entonces llegué a una conclusión: Jacques Sirat es otra pieza del mismo rompecabezas que todos intentamos construir; cada uno con sus dones, probando, descubriendo diariamente otras vías, avanzando, retrocediendo... pero nunca cejando. Esa es la clave. Él, llevando sus cientos de kilos en una bicicleta, afrontando vientos impiadosos, soles abrasadores, lluvias interminables que a veces pueden lavar el alma, roturas inoportunas que ponen a prueba el temple, soledades buscadas, algunas halladas, y un puñado de objetivos en el bolsillo para continuar con los sueños intactos. Luego vendrá la recompensa al valor, al esfuerzo; una invitación, una reunión con linda gente, un rincón en el mundo al fin descubierto por los ojos soñadores... Y otra vez el viaje.
Entonces, por un instante puedo percibir que los designios están trazados: que cada uno en su misión es responsable de hacer realidad los sueños más altos a los que el hombre ha sido llamado. No contentarse con una mezquina posición en el mundo, sino ser parte de él, absorviendo su espíritu para comprender el lenguaje universal como preludio al desapego material. Total, pocas cosas se necesitan para vivir... y para viajar, muchas menos. Así son en parte los "voyageurs"; y esa es en parte la causa de sus interminables viajes. Todo punto de llegada es punto de partida, o: "...una etapa sobre las rutas del mundo."
Jacques tiene planes, tiene sueños, muchos pequeños objetivos diarios... y una bicicleta para llevarlos a cabo. Llegó al país en uno de sus peores momentos, pero él ha vivido situaciones extremas antes; ha visto su vida en peligro en varias ocasiones, y ha degustado el sabor de saberse vivo para contarlo. Por eso, a pesar de que ahora está varado en Ushuaia intentando recuperarse para continuar el viaje, estoy segura de que, tal sus pronósticos, encontrará la manera de continuar hacia Ynuvik, en el extremo norte del Continente Americano, cuando los tiempos sean propicios.
Y en este preciso instante hago un paralelo entre él y una argentina como yo, inmersa en la vorágine de cambios y diarias sorpresas desagradables que me apabullan tanto como el intenso viento helado de la patagonia, o en el calor de un sol demasiado fuerte como para soportarlo sin sombra alguna, o en la piel resbaladiza y engañosa de una lluvia al parecer interminable que humedece el espíritu y ablanda las convicciones; quizás también me apabullen tanto como el silencio terrible que precede al descubrimiento de uno mismo a consecuencia de una soledad forzada. Conocemos que la situación que nos tocó vivir a los argentinos en los últimos tiempos es difícil, dura, profunda, de oscura resolución. Y bien sabemos que no mejorará en el corto plazo. Por ello, Valor es la palabra acertada. Nada sucede inutilmente. Los vientos de la vida golpean de frente y de costado, pero en ocasiones se ponen de cola y nos hacen avanzar; por muy abrasador que pueda ser el sol, da vida, y llegará un momento en que alguna nube o un vaso de agua caritativo nos ayude a continuar en la ruta; las lluvias no son interminables, y nos hacen valorar la bondad del sol, dándonos la esperanza de verlo salir en la mañana; una rotura, un quiebre, una caída, tan necesarios para continuar, para buscar la excusa que nos haga más fuertes y agradecidos. Por último, las soledades nos obligan a encontrarnos con nuestra verdadera personalidad, sin pretensiones, sin soberbia, limpios y nuevos, de cara al sol.
La premisa: Continuar caminando con los sueños a cuestas como se pueda. La recompensa (grande o pequeña según lo que merecemos) llega a los que trabajan en pos de un objetivo. Tarde o temprano el premio al esfuerzo reconforta el espíritu y cura las heridas.
Por una Argentina sin manchas, Porque los argentinos comprendamos que ser gourmet es más provechoso que ser cocinero,
Porque el año 2002 nos encuentre unidos, trabajando con alegría. - M.A.M. (Alimento para el alma - 31-12-01)
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