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"El último confín de la Tierra", por Lucas Bridges Ed. Sudamericana, colección Rumbosur. 514 páginas, tapa blanda. Año 2000 En el caso de Lucas Bridges, resulta imperativo comentar quien fue él, más allá de lo que escribió. Fue el tercer "blanco" nacido en la Tierra del Fuego, más exactamente, en Ushuaia, hijo del primer residente permanente de la zona, el pastor Thomas Bridges. Lucas nació en 1875, antes que fuesen establecidos los límites internacionales en la isla, y antes de haber sido izada por primera vez la Bandera Nacional en ella. Cuando los hijos de Thomas ya se hacían hombres, buscaron su propio lugar en el mundo. Lucas comenzó, en el 1900, a construir una picada que, partiendo desde Cambaceres, serpenteó por terrenos mallinosos, cruzó la cordillera fueguina, bordeó el río Valdéz, esquivó el lago Fagnano por su cabecera, para llegar a donde fundaría la estancia Viamonte, sobre el Atlántico, al sur de Río Grande. Decir "picada" puede parecer poca cosa; sin embargo, esta picada mejorada en 1916, fue el único camino de salida hacia el norte de Ushuaia, hasta 1935. En 1902, viajó con su madre a Buenos Aires, para formalizar el arriendo de las tierras tras el reciente fallecimiento de su padre. Resultó que no tenía identidad civil porque sólo estaba anotado en la biblia doméstica y familiar. Virasoro y Calvo, y algunos oficiales de los barcos que pasaban por Ushuaia, dieron fe de su origen para que puediese existir jurídicamente. El presidente de la República (Roca había estado en el estrecho en 1899), que por casualidad cruzaba la playa de Mayo caminando, vió y reconoció a Lucas, invitándolo a conversar en el despacho presidencial. Tenía 28 años de edad cuando conoció Buenos Aires; desde los seis años no salía de la zona de Ushuaia, Harberton (la estancia familiar) y poco más. No había viajado en auto ni estado en una gran ciudad desde 18 años antes, y la “gran ciudad” en cuestión había sido Punta Arenas. En Buenos Aires, Lucas tuvo dificultad en encontrar un par de zapatos que calcen en sus enormes pies, desparramados por el uso casi exclusivo de ojotas. A su regreso, se trasladó a la costa atlántica, fundando la estancia Viamonte donde encontraron refugio los onas, que estaban siendo corridos y acorralados por los criadores de ovejas. Para 1908, Bridges era el principal socio y administrador de la Sociedad Explotadora del Baker, en el valle de Cochrane, en Chile, donde residió un tiempo. Falleció en Baires en 1949 a los 75 años de edad. Sobre él, escribió Ella Hoffman de Brunswig, en su libro "Allá en la Patagonia": "Es un hombre imponente, difícil de describir, pero en mi vida conocí a nadie igual. Es cacique de varias tribus indias, el mejor cazador de guanacos de la zona, y repetado y temido por su eficiencia en todas partes. Bien se le puede llamar rey de la Patagonia y su fama alcanza a toda la Argentina". Su libro "El último confín de la tierra", es uno de los clásicos mayores de la literatura patagónica. Relata con sencillez aunque no por ello sin encanto, sus vivencias juveniles y las peripecias familiares, pintando las primeras décadas de la vida institucional fueguina, como así también la declinación de la raza ona a la que amparó en Viamonte. |
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