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Conocida
por todos, adorada por muchos y despreciada por algunos, la mosca más
usada en nuestro país permite variantes de forma, materiales y color
que valen la pena probar.
Que la Woolly Bugger es
una de las moscas más exitosas en nuestro país es algo que no puede
ponerse en duda. Pero ¿a qué se debe tamaña eficacia?. Para responder
debemos en principio recordar que es posible clasificar las moscas en
dos grandes categorías: imitadoras e impresionistas. Las primeras, en
su mayoría moscas secas y ninfas, pretenden imitar a algo en
particular: un estadío (larva, pupa, ninfa, adulto eclosionando o
desovando, etcétera) de un determinado insecto (mayfly, caddisfly,
stonefly, dragonfly, etcétera), de un crustáceo (camarón, pancora) y,
menos frecuentemente, de otros organismos como sanguijuelas
("leeches") y peces ("minows"). En teoría, el uso
de estas moscas debería limitarse a aquellos lugares en que existen los
organismos que intentan simular. Y decimos en teoría porque en la práctica
entran en acción otros factores, de los cuales sin duda el más
importante es la presentación: si por ejemplo, pescamos una ninfa como
si fuera un streamer y obtenemos buen resultado, no podemos afirmar que
la ninfa, como tal, es efectiva; en este caso su condición de imitadora
carece de sentido. Lo mismo ocurre cuando recuperamos una mosca
patinando río arriba, arañando el agua a gran velocidad, cosa que ningún
insecto hace (ni siquiera las daddis); y si la mosca pesca en estas
condiciones es porque ha sido tomada por la irritación, molestia o
curiosidad que produjo en la trucha, no por haber desatado su instinto
alimentario, ergo no porque haya imitado a un insecto.
Quiero significar con esto
que cuando una mosca imitadora se emplea mal pierde su condición de tal
para transformarse en una mosca impresionista o atractora. Estas, morfológicamente
no imitan a nada en especial, simplemente tienen elementos que producen
la sensación de algo vivo, es decir que sugieren vida, y depende
fundamentalmente de cómo se las pesque la razón por la cual la toman.
El "atractor" más
usado en Argentina es el Woolly Bugger, que, según como se pesque, y en
menor medida de como esté atado, puede ser tomado por pancora,
pescadito, ninfa de damselfly, algunas ninfas de mayflies nadadoras
grandes, sanguijuelas, etcétera. Y esta es la causa de su enorme
eficacia, ya que es una mosca que permite muchas formas de pesca (y, hay
que decirlo, permite también muchos errores de técnica) y casi siempre
resulta efectiva.
De la mosca tradicional,
con cola de marabú y cuerpo de chenille con un hackle enrollado sobre
éste, han surgido muchas variantes; de ellas describiré las que, a mi
entender, resultan más eficaces, pero antes analizaremos algunos
aspectos constructivos que permiten lograr moscas más atractivas y
duraderas.
Anzuelos
Cuanto más grande es un
anzuelo (más grueso su alambre) mayor atención debemos prestar a la
calidad de su punta. En este sentido, es indudable que los anzuelos
japoneses Tiemco y Daiichi y los ingleses Partridge, son superiores a
los Mustad. No obstante, estos pueden usarse, en especial los Acupoint,
y en el caso de los estándar es aconsejable afilarlos bien.
Series recomendadas:
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Tiemco 200 R:
si bien algo corto, es excelente y tiene una clavada espectacular.
Su abertura grande los hace muy indicados para Woolly Buggers pequeños
(#10-14).
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Tiemco 5263:
algo más largo (3 XL), ideal para Woolly Buggers medianos.
-
Tiemco 300: (4
XL), para moscas largas. Uno de los que mejor "guarda" al
pescado.
-
Mustad 9672:
similar al Tiemco 5263, quizás el más usado.
-
Mustad 3665A y
79580: iguales indicaciones que el Tiemco 300, aunque no tan
buenos.
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Partridge S43
Strong-hold: de forma parecida al Tiemco 5263, pero de mayor
abertura, escelente para Woolly Buggers medianos y chicos.
-
Partridge CS17 Ken
Baker: 6 XL, limerick con ojo de "loop". Muy
recomendado para moscas grandes.
-
Partridge CS2:
esta versión con ojo de "loop" y "black finish"
de un anzuelo para moscas de salmón tipo "low water" es
probablemente el mejor anzuelo para Woolly Buggers que se fabrica en
la actualidad.
Cola
El Woolly Bugger es
fundamentalmente una mosca para aguas lentas, por tanto precisa de una
cola blanda, con mucha movilidad, característica aportada a la perfección
por el marabú. Por dos razones conviene emplear la punta de la pluma en
vez de sus costados: la primera es que estos, al no estar sujetos al
raquis de la pluma, son bastantes frágiles, por lo que la mosca durará
menos; la segunda es de orden estético: se obtiene un producto más
agradable al usar solamente la punta. Importa mucho el largo de la cola:
para evitar que mordisqueen ésta y no lleguen al anzuelo ("rising
short"), la cola debe tener un largo no mayor al del cuerpo. Puede
ser algo más en las moscas pequeñas. Cuando se adicionan materiales
reflectantes al marabú, como Krystal Flash o Flashabou, no hay que
excederse en su cantidad ya que le restan movilidad a la cola.
Conviene disponer no más de diez fibras de estos sintéticos, cinco de
cada lado o colocar el mechón en el centro y el marabú por afuera.
Cuerpo
Si bien el modelo original
lleva chenille común, a fin de aumentar la duración de la mosca
conviene reemplazarlo por vernille, que es un chenille de felpilla más
compacta y firme, por lo que no se pela tan facilmente con las sucesivas
tomadas. La marca más conocida es el "Ultra Chenille". Una
alternativa interesante son los cuerpos de dubbing: para ello hay que
emplear un material brillante, traslúcido y de fibras más o menos
gruesas. Por la riqueza de colores disponibles, aconsejo especialmente
el "SLF", fabricado en Inglaterra por Partridge. Este, u otro
dubbing similar, se puede aplicar con la técnica convencional o, cuando
se desea un cuerpo más voluminoso, con el sistema del lazo. Terminada
la mosca le haremos el "teasing": con la ayuda de un pedacito
de Velcro levantaremos las fibras del cuerpo hasta que queden mezcladas
con las fibras del hackle, logrando así una mosca muy atractiva. Si se
desea lastrar, hay que colocar el hilo de plomo adelante, enrollándolo
en el tercio anterior del anzuelo. De esta forma la mosca navegará
mejor y la cola tendrá mayor movilidad.
Hackle
Por lo delgado de su
raquis resultan ideales las plumas del lomo del gallo (saddle hackles).
Conviene emplear, para una óptima movilidad en aguas lentas, plumas de
fibras blandas y bastante webby (con mucho web: microfibrillas
que mantienen unidas las fibras entre sí; como absorben agua por
capilaridad, facilitan el hundimiento). Tradicionalmente, estos hackles
en palmer (oruga) se atan por la punta, sujetando la pluma, con la cara
brillante (convexa) hacia adelante, en el extremo posterior del anzuelo.
Luego de hacer el cuerpo la pluma se enrolla hasta completar el hackle.
Sin embargo, con el objeto de obtener una mosca prácticamente
indestructible se recomienda el atado revertido, que a continuación se
describe.
Atado
revertido de Hackles en Palmer
Una vez terminada la cola
de la mosca, atar el chenille y junto a este un alambre fino de cobre,
tinsel oval fino o hilo Monocord 3/0. Llevar el hilo adelante, hacer el
cuerpo y, luego de cortar el sobrante de chenille, atar el hackle por la
base de la pluma de modo que su cara brillante quede para adelante. A
continuación se debe enrollar la pluma hacia atrás, separando
convenientemente las vueltas de la misma, hasta llegar a la base de la
cola; en este punto hay que fijar la punta del hackle con el alambre y,
a modo de listado (ribbing), enrollarlo hasta llegar a la cabeza de la
mosca, donde se lo asegurará con el hilo. Cortar lo que sobra del
alambre y terminar la cabeza de la manera habitual. Se logra así una
mosca muy duradera, ya que aunque se corte el raquis de la pluma (luego
de pescar varias truchas) no se desarmará. Un resultado similar al
descrito puede obtenerse si se hace un contra-ribbing; es decir, si se
anilla el cuerpo y el hackle con un alambre en sentido contrario al que
se dispuso la pluma. Pero es más fácil el atado revertido, y además
estéticamente queda mejor.
Colores
El llamado "Woolly
Bugger tradicional", quizás el más usado, lleva cola negra,
cuerpo oliva y hackle grizzly. Esta combinación ha probado ser eficaz
en la mayoría de los ambientes. Resultan efectivos también: todo
negro, todo marrón y todo oliva; muy buena la última opción para
pescar pozones "verdes", esos que tienen muchas algas y camas
de plantas acuáticas: hábitat preferido por las ninfas de damselflies.
Para imitar mejor éstas hay que atar Woolly Buggers pequeños, del 10
al 14 es ideal, y conviene agregarle "Lead eyes" cromados.
Además de estos colores, digamos "naturales" ya que se
parecen a los de los organismos que encontramos en los lugares que
pescamos, hay momentos y zonas en que funcionan bien otros, como el
"verde eléctrico" (en el Río Pescado, Chile), el rojo con
negro o amarillo (en el mismo lugar), el naranja en el Río Futaleufú,
etcétera.
Variantes
de la mosca original
Krystal
Bugger
Se ata en anzuelos del 2
al 6, no menores porque el Krystal Chenille es algo grueso.
Cola: marabú y
Krystal Flash (no más de diez fibras).
Cuerpo: Krystal
Chenille.
Hackle: de lomo,
con las puntas hacia atrás.
Colores recomendados:
todo oliva, todo negro, cola negra con cuerpo oliva. Hackle grizzly,
oliva o negro.
Flash a
Bugger
Este lleva Krystal Flash o
Flashabou en la cola y a los costados del cuerpo. La mejor forma de atar
esta mosca es, indudablemente, el atado revertido: hacemos la cola
de marabú y, justo en su base, aseguramos el alambre de cobre y el
chenille; enrollamos éste, lo atamos y cortamos lo que sobra. A
continuación aseguramos, a cada lado de la cabeza de la mosca, dos
mechones de Krystal Flash o Flashabou (cinco fibras de cada lado), los
sujetamos con las manos a los costados del cuerpo y los fijamos atrás
con una vuelta del alambre. Atamos la pluma por su base, con la cara
brillante hacia adelante, y la enrollamos hacia atrás; terminado el
hackle lo afirmamos con el alambre pasando éste hacia adelante, de
manera de ir fijando las vueltas de la pluma y del material reflectante
a la vez. Aseguramos el alambre y terminamos la cabeza. Sólo resta
cortar las fibras del Krystal Flash o Flashabou que acompañan al marabú
en la cola al mismo largo que esta. En cuanto a los colores a emplear,
son los mismos que para el Woolly Bugger tradicional y sus variantes; el
color del Krystal Flash o Flashabou más usado es el perlado.
Tromen
Woolly Bugger
Este es un
"atractor" muy especial concebido sobre la base del Woolly
Bugger estándar. Si bien es muy efectivo en el lago homónimo, puede
empleárselo con éxito en prácticamente todos los ambientes de aguas
lentas. En Tromen se usa en tamaños muy grandes: 2, 1/0 y hasta en tube
flies (moscas atadas sobre un tubo plástico o metálico; para su
uso se les enhebra el tippet y en su extremo se ata el anzuelo simple o
doble).
Cola: marabú oliva
oscuro o negro, con Krystal Flash perlado.
Cuerpo: se lastra
el tercio anterior del anzuelo. Lleva chenille oliva oscuro o negro
hasta cubrir los tres cuartos posteriores del cuerpo; el cuarto anterior
se ocupa con dos hackles de lomo color naranja, enrollados formando un
collar muy tupido (de estas plumas se usa sólo la parte más web y
fluff (la base de la pluma, de textura algodonosa).
Hackle: se dispone
sólo sobre el chenille (tres cuartos posteriores) y es de color oliva o
negro, de fibras largas y blandas. Conviene asegurarlo mediante el atado
revertido.
Bead
Head Woolly Bugger
Es un Woolly Bugger al que
previamente a su atado se coloca una bolita de bronce (llamada
"Bead Head", que puede ser de color bronce, cromada, negra o
cobre) simplemente enhebrándola por la punta del anzuelo y llevándola
justo hasta detrás del ojal. Es necesario seleccionar bolitas de tamaño
adecuado, fundamentalmente que puedan pasar por la rebarba y curva del
anzuelo. Luego de puesto el Bead Head, la mosca se ata de la manera
habitual. El peso que dá la bolita adelante produce un movimiento muy
atractivo de la cola del artificial, además de facilitar su
hundimiento.
Lead Eyes Woolly
Bugger
Con el mismo objeto que en
el anterior se colocan en éste un par de ojos de plomo, que se aseguran
en la cabeza anudando con el hilo en forma de "ocho". Estos
ojos de plomo vienen en diferentes tamaños y en dos colores:
"plain" (color plomo) y cromados. Se pueden pintar con
esmaltes para modelismo ("Humbrol" o similares), pero con el
uso la pintura se sale rápidamente.
Sparkle
Woolly Bugger
En este lo que cambia es
el cuerpo, que en lugar de chenille lleva dubbing, que se aplica de la
manera descrita anteriormente.
Egg
Sucking Leech
Desarrollado para los
salmones de Alaska, ha demostrado su eficacia en aguas argentinas.
Quienes lo crearon lo llaman así porque, según afirman, imita a una
sanguijuela ("leech") llevando un huevo de salmón en la boca
(para comérselo). Más allá de esta hipótesis, que puede parecer (o
ser) delirante, el hecho es que este "atractor" pesca muy
bien. En realidad no es otra cosa que un Woolly Bugger común y
corriente, con sus variantes de color, con el agegado de una cabeza, más
o menos grande y redondeada, hecha de vernille o "Egg Yarn" de
color rosa o naranja fluorescente.
Hay otra mosca del mismo
nombre, que la cito para evitar confusiones, que nada tienen que ver con
un Woolly Bugger ya que se trata de algo así como una Rabbit con una
cabez de vernille.
Por Julio Gilardi
(Boletín Mosquero, Primavera de 1994 - AAPM)
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