Al igual que el año anterior, decidimos hacer
nuestra apertura en el río Correntoso en la provincia de Neuquén.
Esta temporada las condiciones del río se presentaron muy distintas a la del
año pasado: menor cantidad de agua y sensiblemente más lento. Con el correr
de las horas y de las sucesivas entradas también comprobaríamos que la pesca
iba a ser muy distinta a la del año anterior.
El sábado 10/11 a las 5 de la mañana ya
había más de 20 pescadores del lado del viejo hotel esperando por el
amanecer y por las luces de linternas y murmullos, se preveía una
concurrencia parecida del lado de la tolva. Un dato adicional que se manejaba
por esas horas era que en el Flyshop de Banana Martinez se habían vendido
más de 80 permisos con el adicional para zona preferencial como lo es el
Correntoso.
Las
primeras luces del alba indicaron que ya se podía pescar y allí comenzó la
rutina de entrada, rotación y espera hasta el próximo turno. Las primeras
truchas no se hicieron rogar pero con el devenir del movimiento de líneas y
pescadores los piques se hicieron más y más esporádicos y los tamaños de
las escasas truchas obtenidas tampoco se parecían a las de la temporada
anterior. En algún momento llegamos a contar más de 50 pescadores del lado
del hotel y algunos menos del lado de la tolva. Las posiciones normales de
tres pescadores llegaron a ser de seis y así y todo había que esperar más
de dos horas para volver a entrar.
Al mediodía ya más de tres cuartas partes
de los pescadores habían decidido irse a otro lado y el Correntoso volvió a
mostrar el aspecto normal de muchos otros años.
La
pileta era una opción más que interesante para pasar el tiempo hasta que nos
tocara de nuevo. Algunos con gran experiencia en la pesca de este sector
pudieron extraer algunas hermosas arco iris pero el lugar es chico y los
lanzamientos extramadamente dificultosos por la gran cantidad de vegetación
de la costa y la profundidad que el río tiene en ese lugar.
Entre
las dos y las cuatro de la tarde el pique mejoró y se lograron obtener la
mayor cantidad de capturas seguidas de todo el fin de semana. Duró poco pero
hizo ilusionar a más de uno.
El domingo fue aún peor que el día
anterior. Escasísimas capturas y promedios de portes medianos. Al final de la
jornada, cuando el sol ya caía y según la mayoría de los pescadores de todo
el mundo "llega la mejor hora de pesca" el Correntoso confirmó que
esta apertura no sería como otras: solo percas, en el río, en el veril y en
el lago. Los pescadores más experimentados se miraban sin entender el porqué
de esta situación, pero el río dió una nueva lección.
Las líneas utilizadas debieron ser shootings
de hundimiento intermedio puesto que engancharlas en el morro que está
inmediatamente antes del veril fue cosa rutinaria y hasta algunas líneas y
una enormidad de moscas quedaron para siempre en sus aguas.
Como
siempre en este lugar desde hace ya varios años la técnica de pesca
preferida fue streamers y líneas de hundimiento, tirando largo contra la
costa de enfrente, corrigiendo y dejando que la corriente arrastrara la mosca
hasta hacerla pasar por el veril. Fácil de decir pero extremadamente difícil
de lograr para los menos experimentados.
Muchos juraron ir en busca de la revancha en
pocos días más, otros como nosotros seguramente deberemos esperar hasta el
próximo año para ver si en ese momento este majestuoso y enigmático río
nos hace un guiño y decide que esa temporada dejará que nos creamos mejores
pescadores.
Para
los que no entienden el porqué de una pesca donde hay que esperar para
pescar, hacer cola y rotar habiendo tantos otros lugares tan buenos o mejores,
donde uno puede estar a muchos metros de otro pescador o no ver a nadie
durante todo el día, les decimos: no hay que entender, hay que sentir.
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