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150 a 200 metros, no más, ese es todo el
espacio que dispone este río que une los lagos Correntoso y Nahuel Huapi,
para que los pescadores puedan pescar. Increíblemente allí se reúnen cada
año muchos mosqueros que van en busca de sus gordas y saludables truchas arco
iris, hacen cola y respetan la rotación que indica quien y en que momento
puede pescar.

Y cada año el Correntoso presenta un nuevo y
distinto desafío, hace dos temporadas bastante crecido y con nieve, el año
pasado bajísimo y con tanta cantidad de pescadores que demandaba una espera
de más de dos horas para cada entrada y este año crecido como hace mucho
tiempo no se lo ve. ¿Qué nos espera para el próximo, ninguno de los que
vamos cada apertura lo sabemos con certeza pero si es seguro que la mayoría
de nosotros estará nuevamente allí, esperando en la oscuridad hasta que las
primeras luces del día nos indiquen que una nueva apertura está en marcha y
el misterio del Correntoso comience a develarse nuevamente.
Llegamos a Villa La Angostura a las 18:00 del
día 14.11.2002, el día anterior a la apertura oficial de la temporada en los
ríos neuquinos.
Como ya es costumbre, antes de ir a alojarnos
en la cabaña reservada, fuimos primero a ver el río. Amigos que visitaron la
zona con anterioridad nos habían advertido de la altura y las condiciones en
que se presentaba, pero una cosa es algo cuando te lo cuentan y otra muy
distinta cuando lo ves personalmente. Mi primer impresión fue de asombro y
respeto, casi rayano con el miedo. La altura del río asustaba y algunos de
los que allí estában inmediatamente buscaron algún elemento para medir
hasta donde nos llegaría el agua al bajar los escalones del lado del hotel,
la respuesta fue lacónica: a la cintura. Había luego que avanzar y ubicarse
en algún lugar que permitiera castear, también estar atento a la correntada
la cual por suerte no era demasiado fuerte ya que en esos momentos el lago que
tributa sus aguas (Correntoso) estaba más bajo que el que las recibe (Nahuel
Huapi) y entonces el torrente del centro del río se diluía en la
desembocadura.
Esa
noche las especulaciones sobre como pescarlo, con que línea, que tipo de
moscas, los cuidados que debíamos tener, etc. fueron recurrentes en todas las
charlas de sobremesa, la "pesca mental" estaba por terminar dando
lugar a la "pesca real", esa que esperamos desde hace largos meses.
A las 5:00 AM del día 15 ya estábamos en el
río armando nuestros equipos y esperando por el amanecer, Uds. dirán que es
muy temprano, bueno, cuando llegamos ya había varios antes que nosotros. El
día se presentaba de la peor manera: viento, oleaje y lloviznas esporádicas.
El primer pescador que ingreso y cuyo nombre no conozco fue duramente
castigado por las olas, no había terminado de bajar los escalones y ya estaba
empapado, pero su esfuerzo y valentía nos sirvió a todos, recordó la
plataforma que existe a unos 10 metros de la bajada y que fuera una
construcción abandonada del
emplazamiento original del puente carretero, se subió a ella y comenzo a
pescar, no tardó mucho en recibir su recompensa por tan valiente acción,
obtuvo la primer trucha de la temporada.
Con el correr de las horas el tiempo mejoró
un poco, el viento se calmó y ya no hubo oleaje y las capturas se fueron
sucediendo ante la atenta mirada de los guardafauna que al igual que otros
años el primer día se presentaron para solicitar los correspondientes
permisos y registrar y anotar cada captura.
La pesca en los dos días y medio que estuve
fue muy buena, excelente diría si tomamos en cuenta las condiciones en que
fue llevada a cabo. Salieron muchísimas truchas con tamaños promedio mayores
al kilo y medio, algunas cercanas a los tres kilos. La gran mayoría de la
variedad Arco iris, todas con una gran vitalidad y muy gordas, sin hongos u
otras enfermedades a la vista.
Las
líneas que finalmente se impusieron fueron shootings de hundimiento
intermedio o rápido, dependiendo generalmente de la velocidad de la
corriente, las moscas no fueron un factor importante y la mayoría de los
streamers más conocidos anduvieron muy bien.
Ambas márgenes del río estuvieron parejas,
aunque la del lado del hotel tenía varios lugares alternativos de pesca sobre
el paredón y la pileta más dos lugares en la boca, del lado de la tolva solo
había tres posiciones de pesca en la desembocadura. La plataforma abandonada
que mencioné anteriormente representó el mejor lugar para pescar la boca,
sus dos vértices redondeados eran las dos posiciones de pesca con mayor
chance y bajarse de ella en su vértice más cercano al lago implicaba una
mojadura dentro del wader, tal era la altura del río.
En
los días posteriores a nuestra partida continuó lloviendo y hasta nevó el
día 21 y el Correntoso siguió creciendo y tornándose más difícil, no
obstante la buena pesca continuó y seguramente seguirá así por muchos
días más, al menos hasta que su altura descienda y las truchas se retiren al
lago para volver el próximo año cuando el llamado interior que les indica
que es hora de procrear, las vuelva por el camino inverso.
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