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Quizás debí decir Campamento Chiche Aracena.
En los últimos 3 años lo vi y pesqué con El en varias oportunidades, hablé
por teléfono e intercambié correos innumerables veces. Me envió fotos,
recibí opiniones y pareceres de varios amigos y mosqueros conocidos que
visitaron su campamento, sin embargo jamás imaginé lo que iba a encontrar
hace un par de semanas cuando visité este lugar por primera vez.
Conociendo a Chiche, su prolijidad y meticulosidad para planificar y
ejecutar cualquier tarea, es fácil suponer el orden y la funcionalidad del
campamento, sin embargo todos dicen y debe ser cierto nomás, que la realidad
supera a la ficción, o lo que es más o menos lo mismo, a la imaginación.
Este año su campamento se encuentra a unos nueve kilómetros aguas arriba de
la ubicación original de los dos años anteriores, parece ser que el río, en
aquella primera locación, ha cambiado su fisonomía abriéndose en varios
brazos y la navegación se ha tornado dificultosa en extremo, entonces este
año ha decidido su trasladado a un nuevo lugar justo frente a la estancia
Pantanito, en la margen rionegrina del río Limay.
Llegamos a la estancia Pantanito el viernes 31 de marzo, habiendo salido de
Bs.As. el jueves 30 a las 7 de la mañana. Luego de sortear algunos
inconvenientes como ser la escasez de combustible en la ciudad de Neuquén y
un piquete de maestros en Senillosa, finalmente arribamos a Picún Leufú el
jueves a las 20 hs., hicimos el trayecto cómodamente sentados en el Honda de
Eduardo Bresba aunque con parada obligada en Neuquén para comprar las
vituallas necesarias para tres días de campamento y retirar la camioneta de
Chiche desde su casa para entregársela sana y salva en Pantanito, Cenamos y
dormimos en un modesto pero cómodo hotelito del pueblo y tempranito salimos
hacia nuestro destino final.

Chiche nos esperaba y en tres viajes en su
lancha pudimos llevar todos nuestros enseres al campamento, lugar de
residencia para los próximos tres días.
La sensación al ver el campamento por primera vez es rara y dificil de
explicar, en realidad lo dificultoso es darse cuenta de que todo está
contemplado.
Parece un campamento de combatientes,
probablemente lo seamos a nuestra manera, al menos nuestras esposas y amigos
no pescadores creen que estamos locos o algo parecido, nadie cree que con
esto nos divertimos y gozamos. Quizás nadie supone semejante organización,
planificación y ejecución.

Lo primero que se ha resuelto magníficamente es el tema iluminación, un
generador eléctrico convenientemente ubicado y resguardado provee la energía
necesaria para cocinar, lavar, circular por el perímetro y hasta leer y
preparar nuestros equipos de pesca para cada nueva jornada, lámparas de bajo
consumo con interruptores se encuentran diseminados por todo el campamento:
cocina-comedor, asador, carpas y hasta un farol en la playa para guiar la
embarcación de algún fanático que se haya quedado pescando hasta el último
instante de luz diurna.
Lo siguiente que Chiche ha planificado es el tema higiene, aquí su inventiva
se muestra en todo su esplendor y una serpentina colocada en medio del fogón
resuelve el tema de calentar agua con el simple recurso de prender un fuego
y hacer funcionar una bomba que trae agua limpia y pura del mismísimo Limay
Medio. Como dijimos, el agua pasa por la serpentina y se calienta con el
fuego y luego se deposita en un pequeño termo tanque que la mantiene
caliente, a pocos metros de allí, una carpa con ducha y mezcladora de agua
hacen el resto. Me olvidaba mencionar que dos bidones con sendas canillas y
una tabla colocada a su costado resuelven el problema del lavado de vajilla
y aseo personal menor como el lavado de manos, cepillado de dientes, etc..

El aspecto culinario es atendido con una carpa
cocina-comedor de amplísimas dimensiones, a través de una gran puerta
central se ingresa al lugar que está
dividido en dos secciones, hacia la izquierda una mesada contiene una cocina
de dos anafes a gas envasado y una estantería muestra la excelentemente
provista almacén. Hacia la derecha las dos mesas y sillas para más de una
docena de comensales y al fondo el toque de distinción: una gran salamandra
a leña con chimenea externa y un horno de fundición encima de ésta que se
calienta por simple transmisión de calor. "Temperatura ideal para hacer
pizzas y empanadas".
Alrededor del espacio central se encuentran diseminadas las carpas de los
amigos habituales del campamento, la mayoría con calefacción a gas envasado
y camas con elástico y mullidos colchones, uno de los amigos de Chiche nos
mostró de que manera se había confeccionado su elástico para el colchón:
troncos gruesos y ramas finas.

La provisión de leña es enorme, solo hay que juntar las muchísimas ramas
secas de árboles caídos o arrastrados por las corrientes de las épocas de
lluvias y deshielo, una motosierra y hachas varias colaboran eficazmente
para mantener un importante stock, el consumo es elevado, los asados son
frecuentes.
Otro punto destacable es el lugar de amarre de los botes, excelente
profundidad y playa de arena fina, ideal para maniobrar y fondear con
seguridad las embarcaciones por la noche o bajo condiciones de poca
luminosidad, viento, etc.

Hasta el paisaje colabora para que todo sea
armónico y bello, un enorme pozón discurre aguas abajo, el río ancho y
caudaloso sugiere la gran posibilidad de pesca, las barrancas típicas del
Limay Medio brindan su sinfonía de colores, luces y sombras. Mejor
imposible.
Para finalizar solo resta mencionar el orden y la limpieza reinante en el
lugar, todos colaboran para que esto sea así y se pueda disfrutar
plenamente.
Chiche es el fundador y el alma máter, sus
amigos acompañan y nosotros los colados (auto invitados) disfrutamos y
agradecemos, enormemente, eternamente.
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