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Cazando sobre la
vegetación
Historia previa
Hace muchos años ya que conocimos por intermedio del foro de pesca “fogón
mosquero” a Fernando “Sumo” Vicente. La pasión por nuestro deporte nos
congregó día a día entre comentarios, historias, técnicas, discrepancias,
coincidencias y relatos de pesca en general.
Compartimos muchas charlas por demás interesantes, muchas de ellas respecto a
la pesca en su país, aquí nomás “cruzando el charco” en la hermana República
Oriental del Uruguay. Siempre me gustó leerlo, tipo ameno, macanudo y
criterioso que en cada línea dejaba sentir su pasión, amor, respeto por los
ámbitos acuáticos y sus habitantes. Unos cuantos relatos y fotos supimos
disfrutar respecto de las grandes tarariras del Uruguay.
Tanta su pasión que a puro esfuerzo crearon junto a su amigo Gino de León la
página Web
www.tarariraventura.com, por demás excelente, muy completa en
artículos de todo tipo y como vedette la pesca de tarariras en distintos
ambientes del país hermano.
Hace alrededor de un año tuvimos oportunidad de conocer personalmente a Sumo
cuando viniera para el 4to. Cónclave de Cañas y Accesorios realizado por las
APM de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires en la Ciudad de La Plata.
En dicho evento fue invitado a exponer sobre la pesca en su país y como tema
eligió la pesca de tarariras en el “Lago India Muerta” en donde puso mucho
énfasis en tentarlas a principios de temporada apenas despertadas de su
letargo invernal previo al desove. Entiendo que a muchos de nosotros sus
comentarios respecto de los grandes tamaños y el tipo de pesca nos llamó la
atención y de hecho somos pescadores y cualquier tipo de pesca diferente, que
no hemos hecho valga la redundancia hemos de probarla, nadie que se precie de
ser pescador puede con la tentación y la excitación que deparan diferentes
horizontes, y así fue que quedamos invitados.
Hace un par de meses atrás Héctor que tiene asiduo contacto con Sumo, hablaron
y coordinaron para pescar tarariras en el lago de India Muerta para el
principio de temporada y nada mejor que el feriado del 12 de octubre para
hacerlo. De tal forma que nos pusimos de acuerdo y preparamos todos los
petates para salir para Uruguay al viernes lo más temprano posible Héctor,
Mario y yo.
El viaje
Héctor me pasó a buscar por la plaza de Retiro y luego seguimos viaje buscando
la Panamericana para pasar por la casa de Mario en Ing. Maschwitz y de ahí
continuamos camino con dirección a la ciudad de Gualeguaychú pasando por
Zárate Brazo Largo donde deberíamos hacer el paso fronterizo a la localidad
Uruguaya de Fray Bentos. El paso por la aduana fue verdaderamente ágil, no
tardamos más de 15 minutos y nos atendieron muy respetuosamente, de paso
cambiamos algunos pesos nuestros por Uruguayos. Hasta aquí habíamos viajado
más o menos 250 kilómetros pero nos esperaban alrededor de 550 kilómetros
desconocidos dentro de territorio uruguayo hasta llegar a nuestro destino
final que era “La Paloma”, afamada playa del país hermano situada al noreste
dentro del Departamento de Rocha.
Apenas entramos en territorio Uruguayo el paisaje cambió significativamente,
el campo es muy agradable pero lo extraño para nosotros eran las acumulaciones
de “piedras bochas” por sectores que se repitieron durante todo el viaje. El
llano desaparece y comienzan sus tradicionales cuchillas y el camino se llena
de ondulaciones lo que amerita más cuidado al conducir y de hecho se pierde la
regularidad, algo similar pero mucho más bajo que la zona de Olavarría en la
Provincia de Buenos Aires por intentar dar un ejemplo.
En todos los cruces de ruta nos equivocamos inexorablemente, perdíamos tiempo
pero el hecho nos provoco reírnos constante y sanamente de nuestra impericia,
el viaje era más que agradable entre pasadas anécdotas de otros viajes y por
otro lado pensando qué nos depararía esta nueva pesca. Llegamos a La Paloma a
las 21,30 horas para instalarnos en el Hotel Portobello el que nos costó
encontrar desde luego lo que es común en nosotros y a nuestros viajes. Nos
estaban esperando, nos atendieron muy bien. Cuando preguntamos dónde comer el
conserje nos advirtió que allí se había adelantado una hora respecto a
nosotros, así que salimos a los rajes para encontrar un restaurante que por
suerte estaba abierto y pudimos comer tranquilos mientras degustábamos un
tinto de la cepa Tanat propia de la zona.

La Pesca
Nos levantamos temprano, porque nuestros anfitriones Sumo, Gino de León y
Mario “El Canario” nos esperaban a las 9 horas en la Ciudad de Rocha que dista
a 30 kilómetros de La Paloma. El día se presentó para nada agradable, muy
nublado y con lloviznas intermitentes. Los muchachos nos esperaban en la casa
de Sumo, cuando llegamos todos estaban el la puerta vigilando -obvio porque
suponían que no íbamos a perder, y así fue por supuesto-, luego de los abrazos
y salutaciones charlamos un rato tomando unos mates y emprendimos el viaje.

El Lago India Muerta dista a unos 50 kilómetros de la Ciudad de Rocha, tiene
una extensión de 3.500 hectáreas a principios y fines de temporada, en enero y
febrero sus aguas bajan porque son utilizadas para riego y queda reducido a un
espejo de 1.500 hectáreas. Se forma por el embalse del arroyo homónimo.
Nos dirigimos hacia un lugar que siempre es muy productivo para ellos en un
campo privado, previo aviso al encargado. Era una lengua de agua de
aproximadamente 1000 metros de largo, repleta de vegetación acuática, casi no
presentaba limpiones. En términos generales hay gambarusa, cola de zorro,
elodeas y además de todas estas plantas que ya eran más que suficientes como
el lago estaba desbordado el pasto llegaba hasta la superficie sumado a los
tradicionales juncales. Me pareció increíble, en nada parecido a las
condiciones habituales de nuestras lagunas bonaerenses, la superficie del agua
estaba tapizada por plantas de todo tipo, casi me parecía prácticamente
imposible pescar en esas condiciones. Sumo y Gino nos dieron las primeras
indicaciones, había que entrar lentamente y empezar a probar sobre la
vegetación, es decir que el popper trabajara sobre la misma porque ellas están
debajo cazando. Algo imprescindible para los poppers son los antienganches,
digo bien “imprescindibles” sino no se puede pescar. Los antienganches que
utilizamos comúnmente para nuestros ambientes no son lo más apropiado, hay que
construirlos atándolos donde empieza el bend del anzuelo llevando el trozo de
nylon hacia abajo casi cubriendo toda la curva del anzuelo para que el mismo
haga una gran panza, esto permite que el popper viaje mejor sobre la
vegetación y casi nunca se enganche.
Utilizamos equipos # 6 y # 7 nosotros, los argentinos, los amigos uruguayos #8
(finalmente comprobamos que son equipos más adecuados para pescar en esos
lugares con tanta vegetación) con líneas floating saltwater y bass bug tapper,
leaders cortos de 1,20 metros con tippet de 35mm, alambre de acero de 20
libras y un fuerte y buen mosquetón de acero. Llevamos todo tipo de
artificiales, poppers chicos, medianos y grandes de foam, goma eva, y pelo de
ciervo en diferentes colores; divers de los mismos materiales y variados
streamers.
Comenzamos pescando desde afuera sobre el pasto tirando bien contra la costa,
enseguida se movieron dos hoplias a las que se dedicaron Sumo y Héctor, a Sumo
le subió rápidamente una muy linda pero no pudo prenderla. Yo seguí a Gino,
comenzamos a internarnos en la lengua de vegetación, pasamos un lugar más
profundo, el agua nos llegaba a la cintura sin ver ningún movimiento y
llegamos a otro lugar bajo. Una tararira se movió dejando una pequeña estela y
comencé a tirarle al sector, lo hice repetidas veces hasta que subió a comer
de manera lenta dando un leve giro con la cabeza y parte del lomo fuera del
agua, pero erró la mordida y el popper quedó en el mismo lugar, reconozco que
se me erizaron los pelos, hacia rato que no veía una cabeza tan grande, o
habrá sido el susto!!!!
Mientras tanto Mario que era
el único del grupo que eligió pescar en la modalidad de spinning obtuvo la
mejor tararira del día, 3,6 kg. y eso que le faltaba un pedazo de cola,
seguramente perdida en la lucha por la obtención de los mejores lugares para
el apareo y armado de la cama de desove.
Mientras
tanto Gino estaba más adelante que yo pescando un bajo contra los juncos, no
había más de 40 cm. de agua y de repente el grito de Gino me puso fuera de
concentración, había prendido una grande, la tararira saltaba y el mantenía la
caña bien alto tratando que no se fuera al fondo a buscar la vegetación para
engancharse entre la misma y quedar varada en el fondo para poder sacarse el
popper. Me acerqué lo más rápido que puede y la vi, realmente enorme, cuando
la fue a tomar con el bogagrip se desenganchó al lado suyo. Me dijo: -es la
tararira más grande que pinché hasta el momento aquí, pesa mucho más de 4
kilos!. La verdad era muy grande, fue una pena no poderla fotografiar.
Hasta el momento los mejores artificiales eran los poppers de goma eva de
cabezas de frente chato, tamaño mediano a grande. No se notaba a las tarariras
muy activas, las tomadas eran muy esporádicas y cuando comían no lo hacían de
forma franca, es decir la pesca era bastante dificultosa costando hacer que
tomen el artificial. Seguramente el tiempo fresco, la lluvia y el viento
colaboraban para que la actividad fuera escasa.
Volvimos juntos pescando, tirando donde veíamos al caminar que se movían las
tarariras entre la vegetación, sin ningún pique hasta salir del agua. Nos
reunimos con Héctor y Sumo. Sumo había tenido algunos piques y había sacado
una de 2 kilos, a Héctor le habían subido un par y otra enganchó pero la
perdió porque se le abrió el mosquetón, pobre que lástima el mosquetón se lo
había dado yo, sin duda pensarán que lo hice a propósito!!!!
Eran cerca de las 15,00 horas así que almorzamos algo liviano para poder
seguir pescando, sándwiches y cerveza. Volvimos a entrar al agua y comenzamos
a rastrillar un sector con Héctor con tiros en abanico tratando de cubrir todo
los posibles apostaderos, no notábamos actividad ninguna, ni siquiera movimos
alguna tararira al caminar entre la vegetación. Sumo y Gino estaban bastante
más adelante y adentro que nosotros trabajando un sector de esos que no
fallan, pero al poco tiempo desistieron y nos dijeron que no tenía ya sentido
alguno seguir intentando allí, las tarariras no se movían para comer.
Por lo avanzado de la tarde decidieron que fuéramos a pescar no a otro sector
del Lago India Muerta sino a los tajamares que se encuentran sobre la ruta por
la que había que volver a Rocha. Los tajamares son algo parecido a pequeñas
cavas, chicos en general prácticamente libres de vegetación acuática excepto
por la presencia de juncales y están interconectados por pequeños arroyos o
más bien zanjones que los proveen de agua.

En este tajamar nos sacamos las ganas porque pudimos capturar unas cuantas
tarariras de no más de un kilo, pero se han sacado y hay de hasta 2 ½
kilogramos, no es lo común pero están. Lo raro era que Mario en la modalidad
spinning que había tenido mucho éxito en la lengua pescada anteriormente en
India Muerta aquí prácticamente no tuvo piques y no sacó ninguna, vaya a saber
por qué?.

Se vino la noche. Emprendimos la vuelta camino a Rocha tomando mate y
charlando como todos los pescadores acerca de las costumbres y comportamiento
de las hoplias, problemática de la pesca, consecuencias, climatología y su
influencia sobre los peces, errores humanos, etc.; es decir lógica y filosofía
aplicada a la pesca con mosca. Parafraseando a Héctor “excusas”.
Dejamos a los muchachos en Rocha y seguimos hacia La Paloma, nos pegamos un
buen baño y mientras esperábamos por Mario con Héctor nos tomamos un buen
Scotch, no hay mejor terapéutica en estos casos para relajarse y abrir el
apetito. Nos fuimos a cenar los tres a un muy lindo y mejor atendido
restaurante donde acompañamos los diferentes platos con un vino “blanc de
blancs” de la zona, seco, de gusto y aroma frutado, muy rico. Vuelta al hotel
y a la cama ya que al día siguiente continuaba la pesca.
Otra mañana deslucida, gris y con lloviznas, mientras tomaba mate en la
habitación veía que no pintaba nada bien el día. Había llovido bastante
durante la madrugada y el viento era aun mayor al del día anterior. Un buen
desayuno con vista al mar cae muy bien y levanta el ánimo para seguir con otra
supuesta complicada jornada de pesca.
De vuelta hasta Rocha a buscar a los muchachos, en este caso se nos unieron el
hermano de Gino, Fausto de León y Mario “el canario”.
Salimos hacia el Lago de India Muerta pero a otro lugar sobre otro campo
privado. Era una linda lengua repleta de vegetación, en este caso había que
sumar la presencia de “paja brava” además del resto de la vegetación antes
mencionada como para complicar más el asunto. El vértice de la lengua parecía
un lugar interesante para pescar, de hecho nos dirigimos hacia allí. El
primero en poner el popper en el agua fue Sumo que descubrió un par de
tarariras haciendo la cama para poner los huevos y se los tiró justo encima
bien pegado a la costa, el pique fue violento y le cortó llevándose el popper,
“otra de esas grandes”. Nos ubicamos con Héctor siguiendo las indicaciones de
Sumo y Gino alrededor de la lengua y comenzamos a castear muy corto entre las
plantas, los tiros no superaban en al mayoría de los casos los 15 metros.
Poco
después Héctor tiene un pique explosivo y clava una tararira muy grande, la
sostiene caña en alto entre la espesa vegetación, con mucho trabajo la puede
arrimar justo al borde de la orilla y ahí lamentablemente cuando Fausto lo iba
a ayudar a levantarla se zafó y escapó la muy bicha. Fue uno de esos momentos
en que todos los espectadores nos quedamos con “esa imagen” durante un tiempo
a pesar que sigamos pescando. Mientras tanto “el Canario” pescando en spinning
sacó una linda de alrededor de 2 kilos y más tarde Gino muy cerca de donde
estaban Sumo y Héctor clavó otra de buen tamaño, tal vez de 2 kilos. Mario
continuaba pescando en spinning y recorrió una parte bastante grande de la
lengua con algunas tomadas pero no logró obtener ninguna Yo tuve lo mío y no
fue fácil, hice mover una grande al pasar el popper sobre ella a pocos metros
de la costa. Volví a tirar al mismo lugar pero más a la derecha, le pasé el
popper con lentitud y salió a buscarlo con suavidad abriendo toda la boca para
comerlo e hizo un leve giro con todo el cuerpo alrededor de la mosca pero erró
la mordida y le pudimos ver todo el lomo. Así lo hizo nuevamente en dos
oportunidades consecutivas y no me daba oportunidad de clavarla, por último
Sumo al ver mi preocupación me alcanzó un popper de pelo de ciervo, lo puse y
volví a buscarla, algunos tiros al mismo sitio y volvió a subir de forma
rápida y brusca salpicando agua alrededor, tensé la línea pero no la clavé,
solo la pinché y aquí perdí mi gran oportunidad. Como todo cabeza dura y
empeñoso seguí trabajando el mismo sitio y obtuve en recompensa una tararira
chica. El lugar ya lo habíamos peinado durante bastante tiempo, era chico y
estaba bastante revuelto así que ya no se justificaba seguir trabajándolo más,
de pretender seguir pescando ahí había que dejarlo descansar así que decidimos
hacer un receso y almorzar.
Mientras comíamos y charlábamos sobre lo pescado los muchachos decidieron que
sería mejor ir a probar a otro sitio. Más tarde nos encontrábamos en otro
campo a unos pocos kilómetros del anterior, un hermoso lugar muy poblado de
ñandúes.

Era una cañada que sobre la
izquierda hacía una gran curva, todo el sitio estaba tapizado de vegetación
acuática y terminaba en una gran pared de juncos, el lugar daba la impresión
de ser ideal para ir rastrillándolo desde la orilla poco a poco y terminar
pescando contra y paralelamente a la pared de juncos.
Comenzamos
lanzando desde la costa, intentando encontrarlas bien en lo bajo y de a poco
fuimos caminando hacia los juncales al no encontrar respuesta. Lentamente el
tiempo comenzó a mejorar, las negras nubes se abrieron permitiendo ver los
primeros rayos de sol en dos días. Al rato casi contra la pared de juncos Sumo
tiene un pique y se le escapa, más tarde Héctor clava una tararira que pelea
mucho, la trabaja con cuidado con la caña bien alto y la arrima. Este es otro
momento crítico de la pesca de tarariras cuando la tenemos para tomarla pegada
a nuestras piernas y se sacude con mucha energía y se nos escapan. Me acerqué
a Héctor para sacarle uno foto y de paso le di una mano para tomarla, el
animal tenía la boca bien cerrada y no dejaba por nada que se la abriéramos,
así que Sumo la tomó por detrás de la cabeza y ahí la enganchamos con el
bogagrip, tenía el popper totalmente dentro de la boca y el anzuelo clavado en
la lengua, bien prendida. La balanza confirmó 2 ½ kilos de pura dinamita.

Se iba la tarde y todos
habíamos tenido algún que otro pique aislado que en su mayoría no pudimos
concretar. Solo Sumo pescando de forma paralela a los juncales sacó una muy
linda y perdió otra que le cortó el leader de acero a la mitad y se fue con el
popper en la boca. Por otro lado el canario y Mario continuaron pescando en
spinning teniendo toques aislados pero sin poder poner en lo seco a ninguna.
Se vino la noche, emprendimos camino de vuelta a Rocha, tomando mate y
charlando sobre lo acontecido.
En términos generales las
hoplias estuvieron poco activas, algo remisas a tomar los engaños y cuando lo
hacían en la mayoría de las oportunidades fallaban, pocas fueron las que
tomaron de forma franca y decidida pescando con mosca y poppers. Por algún
motivo las condiciones no eran las mejores lo que es lógico, de hecho todos
los que pescamos hemos pasado muchas veces por situaciones similares, tal vez
algo más de temperatura y quizás lo que es muy probable apenas estaban
saliendo de su letargo y estaban abocabas armando sus camas de desove pero aún
no tenían huevos. Es probable que por algún motivo de los mencionados o por la
suma de todos sus comportamientos fuera de esta forma peculiar que nos ocurre
también en nuestros ambientes a principio de la temporada.
Pescar en India Muerta tiene algunas diferencias respecto de nuestros
ambientes en general. La gran cantidad de vegetación hace algo más complicado
trabajar los artificiales porque casi en todo el recorrido lo hacen por encima
de ella, solo en pequeños tramos tocan el agua por completo. Ubicarlas no es
complicado porque uno comienza lanzando en los bajos en abanico tratando de
encontrarlas por intermedio de los característicos y acostumbrados signos que
se manifiestan por algún movimiento entre la densa vegetación o bien la subida
al artificial, de no ser así al caminar avanzando hacia otro lugar se nota
claramente la estela que dejan en el agua al moverse, es decir que se las
puede detectar con más facilidad que si estuviésemos pescando en limpiones por
los claros indicios entre la abundante vegetación acuática El punto crítico es
el arrime del animal posterior a la tomada de nuestra mosca porque rápidamente
buscan el fondo para enredarse con las plantas al tratar de escapar, lo que
implica que uno al intentar traerla venga con mucho más peso que el propio del
animal en donde muchas veces se escapa por este motivo, se desengancha o
cortamos el tippet. Luego de clavar hay que mantener la caña bien alto y la
línea bien tensa tratando de impedir que baje y traerla de ser posible por la
superficie. Esta complicación impide que uno disfrute de las tradicionales y
cortas corridas de las tarariras.
Habíamos concluido ya nuestras dos jornadas de pesca, al día siguiente
lamentablemente debíamos emprender el regreso a casa. Así que como despedida
los muchachos nos agasajaron en casa de Fausto de León con sus respectivas
familias. Disfrutamos de lomo y jamón de jabalí ahumados hechos artesanalmente
por el tío de Sumo, además de las exquisitas pizzas de Ana la señora de Sumo y
demás cosas ricas que habían preparado las distintas damas presentes. Como
plato principal comimos unos deliciosos costillares asados de jabalí criados
en cautiverio. Desde luego todo esto acompañado por vino y whisky. Se hizo
tarde y luego de los muchos y apretados calurosos saludos emprendimos viaje de
regreso al hotel a dormir apurados porque debíamos salir por la mañana bien
temprano.
Me faltan palabras para decir cuán agradecidos estamos con Sumo, Gino y Fausto
de Léon, “el canario” y sus respectivas familias por su cordialidad, atención,
buena predisposición, respeto, amistad, y desde luego el placer de haber
podido compartir la pesca con ellos y aprender cosas nuevas al mismo tiempo de
otros amigos pescadores.
Pasamos un fin de semana largo repleto de hermosos momentos entre amigos y
pescando, por todo esto a ellos GRACIAS!. Qué curioso, “la vida pasa tan
rápidamente al igual que una excursión de pesca entre amigos”...
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