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En mis recientes vacaciones por la zona de San
Martín de los Andes y gracias a la amabilidad de mi amigo Coco Funes, tuve la
posibilidad de participar junto a mi hijo y otros cinco amigos en una flotada
de casi dos días por este gran río truchero.
El tramo elegido fue el que se encuentra
entre Rinconada y Balsa Vieja, este sector de unos 18 km. de río generalmente
se hace en un solo día pero como era una balseada entre amigos decidimos de
común acuerdo salir luego del almuerzo y pescar hasta el anochecer y luego
hacer campamento en algún sector propicio para cenar y dormir, esto nos
permitiría pescar los dos monentos de pesca más buscados por todos: el
anochecer y el amanecer.
Partimos en dos balsas a las 15 hs. del día
11 de enero y comenzamos a castear casi inmediatamente sobre la costa de la
margen izquierda. La mosca de moda en la zona es la Chernobil Ant, todos los
guías y negocios de pesca tanto de San Martín como de Junín de los Andes la
recomiendan y venden. Las he visto atadas con diferentes colores de foam y una
cantidad variable de patas de goma y bajo cuerpo pero inevitablemente todas
ellas atadas en anzuelos grandes: #8 - #6 y hasta en groseros #4, algo grandes
para moscas secas pero....
Con un engendro de esos en tamaño #8 tuve mi
primer pique, un rise violento que me hizo suponer una trucha respetable la
cual no llegué a ver puesto que se desprendió casi tan rápido como había
tomado, pero la Chernobil me había demostrado con hechos que las
recomendaciones eran acertadas. Mis compañeros de flotada obtuvieron con
idéntica mosca un par de arco iris de regular tamaño.
Luego de aproximadamente una hora de flotada
llegamos a una playita con fondo de barro a la cual inmediatamente bautizamos
como "la pecera", tanta era la cantidad de truchas (y percas) que
había en ese lugar y en 30 cms. de agua que nuestro esforzado guía remó
contra la corriente porque estimó que esa zona se merecía una segunda
pasada. Allí obtuve una linda arco iris con una Carrot atada en anzuelo #10,
esta mosca se llevó las palmas puesto que me dió otras varias truchas en el
resto del día hasta que acabé con las existencias de mi caja, debido a la
solicitud desesperada de ejemplares de la misma por parte de algunos de mis
compañeros y la acción de las mordeduras de las truchas. Quiero mencionar
algo más sobre esta mosca: en las juntas de agua, dejándola en deriva muerta
y luego trayéndola muy despacio me dió varias satisfacciones.
Seguimos pescando en todo el trayecto bajando
en cada pedrero, corredera y pozón que el Collón tiene en abundancia en todo
su recorrido. Una particularidad de este río son los brazos que se abren y
luego vuelven a juntarse con el curso principal, generalmente en esos lugares
las truchas están al acecho de la comida arrastrada y son excelentes lugares
de pesca.
A eso de las 20:00 hs. llegamos al lugar
elegido para armar el campamento: una isla poblada de árboles y mullido
cesped que se forma a unos 500 mts. río arriba de la desembocadura del
Chimehuín, mientras algunos de nosotros pescamos "la mejor hora",
Coco Funes y Sebastián Rodriguez de la Torre se encargaron de armar el
campamento y preparar el asado, va nuestro reconocimiento para quienes
desinteresadamente y nombre de la amistad dejaron de lado su pasión por la
pesca para que otros pudieran disfrutarla.
Luego de la picada y un extraordinario asado
nos dedicamos a observar el cielo, el gran espectáculo de la Vía Láctea;
había luna nueva pero de todos modos la gran cantidad de estrella iluminaban
el río y nuestro campamento como si aquella estuviera en su fase plena,
tuvimos momentos de dicha absoluta.
A la mañana siguiente bien temprano el reloj
interno del pescador me hizo despertar y rápidamente me vestí para
aprovechar esas primeras horas que generalmente son muy rendidoras. Junto a mi
hijo cruzamos la isla y luego unos 400 metros de campo para salir sobre el
Chimehuín a bastante distancia de la desembocadura, allí probamos con
streamers y líneas de hundimiento rápido obteniendo una muy linda arco iris
y una gran pelea donde esta vez el pez fue el triunfador.
A eso de las 10:30 hs. volvimos a las balsas
y a seguir pescando, el calor era intenso y la temperatura del agua no ayudaba
para que las capturas fueran abundantes, solo una linda marrón a cargo de
Martín en un remanso entre las piedras de una importante corredera amenizó
la mañana.
A eso de las 13:30 cuando el sol y el calor
se hacían insoportables paramos para almorzar y recuperarnos un rato antes de
encarar el último tramo de la flotada.
Por
la tarde y luego de un reparador almuerzo y alguna que otra siestita partimos
nuevamente para hacer los últimos 4 km. de río, las condiciones climáticas
cambiaron y si bien el calor seguía siendo intenso, un fuerte viento nos
acompañó todo el trayecto haciendo dificultosos los lances y las
aproximaciones a los mejores lugares, el remedio fue dejar pasar las
correderas y pozones del lado sur y solo tratar de bajarnos para pescar las
que nos permitían hacerlo hacia el norte o noreste.
Las últimas horas solo nos brindaron truchas
pequeñas aunque en buena cantidad.
A las 20:00 arribamos al sector denominado
Balsa Vieja donde luego de bajar todos los accesorios que llevábamos tuvimos
que cargar las balsas unos 20 metros hasta los trailers porque las condiciones
de altura actual del río no permiten arrimar los mismos hasta la costa, un
esfuercito extra que hicimos con gusto, fue en parte como agradecimiento y
tributo a este gran río que nos brindó un par de jornadas hermosas de pesca,
contacto con la naturaleza y también camaradería y amistad.
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