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Cuando florecen los lapachos...
Dicen que cuando florecen los lapachos, aparecen los dorados. Viajaba
por la ruta admirando esos lapachos rosados florecidos. Y por cada
árbol, me imaginaba un pez en el río...
Como primer medida, quiero aclarar que no es mi intención la de
realizar un compendio de pesca del dorado en el Río Dulce, ya que
Usted puede estar mucho más capacitado que yo para hacerlo. Mi única,
sola y sana intención es, sobre la base de mis observaciones y
experiencia, la de darle una idea más acabada de con que se va a
encontrar Usted, si algún día se decida enfrentar esta pesca.
Viaje en un par de veces este año hacia Santiago del Estero, y tuve la
oportunidad de pescar en el Río Dulce. Un ambiente espectacular para
la pesca del dorado, especialmente para el que busca engañarlo con
plumas y pelos. Es un placer vadear ese Río, con fondo de arena, aguas
templadas, botitas de neoprene, casi como en el Caribe... pero en
Santiago del Estero.
Antes que nada, deberíamos ubicarnos geográficamente, para entender la
fisonomía y estructura de este cauce. El Río Dulce corre en dirección
NO-SE, nace en el Embalse de Termas de Río Hondo y desemboca en la
extensa laguna de Mar Chiquita, en Córdoba. Corre en casi su totalidad
sobre territorio Santiagueño, y cruza las ciudades más grandes de la
Provincia, Termas y Santiago Capital. Es prácticamente un río de
llanura, cuyo caudal esta regido principalmente por las erogaciones de
agua de la represa, el consumo de los canales derivadores de riego, y
las lluvias.
Este río se pesca
casi en toda su extensión, desde las termas hasta Telares, dependiendo
principalmente de la altura del mismo y de la época del año, para
ubicar al dorado en los diferentes pesqueros.
Les sigo describiendo el ambiente... El Dulce, rebalsa de vida. No
importan los millones de robadores de los lugareños desperdigados por
el Río, no importa la Represa, o los canales sin planificación alguna,
no importa la basura y efluentes que arrojan Santiago y Termas, no
importa el avance de la frontera agrícola y sus pesticidas, acá nada
importa..... El Río está lleno de vida y demuestra su poder de
recuperación. Pero hasta cuando podrá soportar? Ese es otro tema. Hay
sábalos y bogas para hacer dulce, haciendo honor al nombre. Y es común
“robar” alguno al recoger la mosca... Los sigo ubicando, un Río lleno
de pescados, con costas barrancosas, entre 50 y 100 metros de ancho,
vadeable y hasta “cruzable” muchas veces. Es el pesquero perfecto para
el que le gusta caminar y pescar. Los accidentes en el Río lo
conforman los enramados, troncos, raigones, que, atrapados por la
arena, conforman excelentes apostaderos para el Dorado.
Y
dale con el ambiente... El Dorado aquí, más alto que nunca en la
Cadena Alimenticia. No hay quien lo joda (palometa), y no hay quien
nos joda al vadear (raya de río) Por eso el lugar es bárbaro. El
Dorado tiene unas bogas y unos sábalos para morfarse que son un
manjar. Es difícil tentar a un pez en estas condiciones, y creo que
este es el primer reto. Aquí intentamos “irritarlo” mediante
obsecuentes lances al punto donde creemos “verlo”. Obsecuente quiere
decir tirar por lo menos 10 veces atrás del mismo palo, antes que
buscar el siguiente. La experiencia de pesca en el Paraná nos dice,
que si hay un Dorado cerca cazando, tirale con lo que sea, que agarra.
Es la situación lógica de un pez que compite en mayor medida por su
alimento. Acá la situación es diametralmente opuesta. En este caso,
debemos tentar a un Dorado más huidizo, más desconfiado a la hora de
comer, que se oculta en los enramados buscando protección,
oxigenación, alimento, y que lo podemos ver cazar a intervalos más o
menos regulares. Claro, lo vemos mandarse un sábalo de kilo y medio, y
después queremos tentarlo con 5 gramos de plumas de lomo de gallo mal
atadas... Que fe que nos tenemos los mosqueros!!!!!
En
mi caso particular, la pesca la realicé de Santiago Capital, hacia el
Sur, hasta Villa Atamisqui. El fondo, principalmente compuesto de
arena y limo, es terriblemente sensible a las crecidas y a los
vientos. Pescando llegue a ver la mosca, algunos días a más de 50 cm
de profundidad, y en otros, a 5 cm de profundidad. Esto es lo que más
me asustó del río: La tremenda volatilidad de sus condiciones de
pesca. Pero es parte de la pesca, y hay que entenderlo. Este fondo,
compuesto de materiales tan livianos, es también el que permite que el
río modifique su cauce constantemente, y que haga “reposicionar” al
dorado después de cada variación de caudal, permitiéndonos ver sus
características “lomeadas”. Los consejos de un buen guía nos pueden
llevar a ubicar estos preciosos lugares, cuando la situación se pone
adversa.

Que quede claro que
no venga a decirles: “para sacar este dorado hay que tirar una Andino
en chartreuse, atada sobre un 2/0 de Daicchi, con lideres de 85 cm
lastrados cada 30”. Yo me estoy limitando a comentarles mi
experiencia. Les comentare sobre mi equipo, pero creo que es tan
personal como mi calzoncillo boxer con Winnie-the-pooh, que me da
suerte. Por el tema del equipo, de todos modos, es lo normal para
pescar dorados en cualquier río, cañas entre #6 y #8, y líneas de,
líneas de... Tengan en cuenta que ramas, trampas, robadores y troncos
hay por todos lados... así que mucho no podemos bajar. Es para pescar
con flote, aunque es necesario bajar la mosca en ocasiones (metro,
metro y medio, no más) en lugares donde la fisonomía del Río lo
permita. Una sinking tip es una buena opción. A falta de esto, le
agregamos un polyleader de hundimiento a la de flote, o con un pedazo
de línea de hundimiento vieja, hacemos una extensión de 1,20 mts. Para
tirarla, es tan fea como una sinking tip. Podemos usar las de
hundimiento, pero con mucho cuidado y en lugares donde el Río lo
permite, ya que existen pozones más o menos largos. No se necesita una
excelente presentación, pero si un correcto desenvolvimiento de la
mosca y el tiro debe ser muy preciso. Además, necesitamos colocar un
"fusible" ya que los enganches son reiterados, y con el 3 a 1 no está
para perder líneas. Mis líderes los hice para tirar con un anzuelo
2/0: Maxima del 60, 60cm; Orvis S/S del 43, 40 cm; Orvis S/S 0x
(0,28/15 libras) 20 cm, y 15/18 cm de cable de 20 libras. Las
moscas... Andinos, Andinos flacas, Andinos, Andinos largas, Andinos,
Sea Ducer, Hi-Ti, Lefty’s Deceiver, y más Andinos... JaJaJa! Esas son
mis moscas. Colores, los colores que le gustan al dorado! No fui
claro?
Quería llegar a lo
siguiente:
Medianamente
describirles el lugar para que ustedes pueden elegir como encarar
esta pesca.
Comentarles
las características de un pesquero de excelente calidad, tremendamente
volátil (ténganlo en cuenta), y tremendamente desafiante.
Decirles, que
a 1.000 Km. de Buenos Aires, tenemos un pesquero, que los mosqueros no
podemos dejar de conocer.
Avisarles que
esos dorados son verdaderos héroes, sobrevivientes en ese río.
Mencionarles
que tengo la impresión de que si no devolvemos vivos todos los dorados
que pescamos en todos los ámbitos, de que si no luchamos por leyes que
lo protejan, esos dorados del Dulce, pronto van a ser un triste
recuerdo. Tan triste, que sentiré tanta vergüenza por mis acciones y
mis inacciones, que jamás le podré contar a mis hijos que había
dorados en un río que se llamaba Dulce.
Disfruten la pesca.
Nota: Esta pesca en el Río Dulce, no la podría haber realizado de no
haber sido por la generosa colaboración de Cesar Neme (flycastingsantiago@yahoo.com.ar),
mosquero y guía del Dulce, que me llevó y acercó a lugares a los que
jamás hubiera llegado. Gracias, Cesar.
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