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Domaine de la Somedieue
Allí iremos a pescar si estás disponible decía
la invitación. La fecha prevista es el 20 de Noviembre.
Inmediatamente un montón de
ideas y sensaciones comenzaron a rondar por mi cabeza. Disponibilidad,… ni
me lo pregunten, la respuesta era obvia.
Demás esta decir que para
esa fecha ya había comenzado a recibir noticias y fotos de la apertura de
temporada en la Patagonia, y la melancolía de no poder estar presente este
año ya se había hecho presente. Y en realidad poco tiene que ver con la
pesca, estrictamente hablando. Siempre, afortunadamente, guardo mejores
recuerdos de los momentos compartidos con personas y amigos con los que uno
elije realizar el viaje, que de la pesca en si. Esta invitación era todo un
desafió a esos recuerdos.

Un grupo de amigos,
compañeros de trabajo, me invitaban a compartir un día de pesca en un lodge
privado a unos 15 Km. de Verdun, en la región de Lorraine. El lodge, que
bordea un río muy pequeño, consta de unas 4 lagunas donde se siembran
artificialmente truchas arco iris y truchas marrones, principalmente, y se
encuentra rodeado de árboles y vegetación muy variada, típico del paisaje
boscoso de la región. Se practica pesca y devolución durante todo el año, lo
que permite; conociendo desde ya las diferencias, despuntar el vicio cuando
esta cerrada la pesca en los cursos naturales.
El domingo por la mañana,
partimos Julia y yo hacia la casa de Roland Archen, donde nos encontraríamos
con él y su esposa Germain a las 8 hs..Luego de un reparador café, Roland y
yo partimos hacia nuestro destino; la cita era a las 9 hs.; y Julia y
Germain esperarían a la esposa y a la madre de Philippe, que llegarían con
la esposa de Patrck y una amiga, para encontrarnos en Le Domaine de la
Somedieue alrededor del mediodía.

Camino al pesquero, paramos
en una panadería para comprar unas facturas que amenicen el trayecto; y
entonces los recuerdos de Allen, rumbo a la apertura, ya son fantasmas
alrededor de mis pupilas.
Mucha niebla en el trayecto,
algunos ciervos que nos observan de no muy lejos, y el día que se anuncia
bastante frío. Poco importa por ahora,… vamos a pescar.
Cuando llegamos, Philippe y
Patrick ya están listos para tirar la primera mosca al agua.
Dado que aún no ha llegado
mi mudanza a Francia, me prestan una caña, un reel, un chaleco equipado de
los utensilios necesarios, las moscas, y luego de los últimos aprontes, nos
encaminamos a realizar los primeros lances en la primer laguna.
Se ven truchas en buena
cantidad; algunas en muy buen estado y otras no tanto; y los tamaños oscilan
entre los 300 gr. y alrededor de 3 Kg. los más grandes que pude ver.
La temperatura ambiente era
bastante baja. Una bruma permanente se desplaza sobre la superficie del agua
y cada 4 ó 5 lances, había que quitar el hielo de los pasahilos para que la
línea pudiera correr fluidamente.

La mañana transcurre con muy
poca actividad, la mayoría de los intentos fueron realizados con secas y
ninfas, sin embargo, las pocas truchas logradas hasta entonces fueron
capturadas con streamer.
Alrededor de las 12:30 hs.,
las campanadas nos anuncia que el almuerzo esta listo.
Nos acercamos al lodge donde
nos esperan Julia; Germain, Catherine, y el resto de la expedición.
Cuando alrededor de la mesa
preparada y a punto de servirse, comienzan a aparecer las botellas de vino
que se llevaron para la ocasión; tengo la sensación que los fantasmas que
compartieron las facturas en el camino, se sientan a mi lado y me cuentan
anécdotas interminables, de truchas pescadas, de asados compartidos, de
proezas que uno desea fervientemente sean ciertas. Todas esas cosas que
definitivamente nos convencen de estar compartiendo la vida con personas y
situaciones inmensamente especiales. Y nos sentimos un poco afortunados, y
por que no, un poco avergonzados por ello.
Mientras damos cuenta de la
exquisita y gratificante sopa de pescado y la pata (hembra del pato) a la
cacerola con papas, los relatos de pesca y la charla, recorren la mesa de
punta a punta.
Las preguntas sobre la
Patagonia, sus paisajes, su pesca y su gente son inevitables y por un
momento todos soñamos con ir en busca de sus fríos y de sus calores. Esos
que no siempre tienen que ver con la temperatura ambiente.
Concluido el almuerzo,
comienzan a compartirse algunos puros y entonces siento que el idioma de la
pesca esta presente. Que a pesar de hablar lenguas diferentes y a pesar de
tener costumbres diferentes, la pesca nos motiva a casi todos de manera
similar. Las cargadas, compartir la charla, los sueños, los proyectos, etc.,
tienen un único idioma.
La tarde comienza con un
poco mas de temperatura, algunas truchas más; esta vez se capturaron algunas
con secas, y la jornada de pesca se da por concluida alrededor de las 17 Hs.
cuando la helada y el hielo en los pasahilos dice presente una vez más y la
luz comienza a escasear.
Las truchas del lodge están
demasiado pescadas, no es fácil hacerles tomar la mosca, y no se puede
comparar la pesca, propiamente dicha, con la pesca que podemos hacer en un
lugar donde los animales son salvajes. Pero una jornada de pesca es una
jornada de pesca y se disfruta muchísimo.

La despedida a Philippe y
Patrick que parten hacia Paris, el clásico hasta la próxima, y Julia, Roland,
Germain y yo emprendemos el regreso hacia Metz en el auto de Roland, para
recuperar nuestro auto en su casa.
Gracias a este grupo de
amigos por habernos recibido tan bien.
El sueño esta nuevamente en
marcha.
P.D.: Roland,…, me olvide la campera en tu auto.
Para Jose Luis Scrivano. Mi amigo.
A quien le debo muchas
cosas. Entre ellas la pasión por la pesca con mosca y por ende,… el placer
de conocer a muchos de ustedes, sus amigos o no; con los que he compartido
hermosos momentos y con los que espero compartir hermosos momentos.
Gracias José, te voy a
extrañar mucho.
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