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El Preparativo
Aproximadamente A mediados del mes de Marzo decidí llamar por teléfono a Goya, Corrientes y hablar con Carlos Scheller (quien junto a su hijo Alejandro son nuestros guías
habituales en la zona y también en los esteros “ una experiencia imperdible”) le comente entonces mi deseo de ir por allá próximamente junto con mi compañero de pesca Sergio Villar, lamentablemente las noticias no fueron buenas, la pesca estaba muy dura y era conveniente esperar. Decidí entonces hablar con Sergio quien después de escucharme me dice:
- No Claudio, yo espero que este bueno, acordate lo que pescamos en
junio del año pasado, además fue en ese mes que salió el de 10 kilos.
Realmente no sabía que hacer, entonces decidí llamar a mi socio y amigo Daniel Fernández que junto a sus dos hijos, Laureano y Emiliano, que estaban por hacer su debut con el dorado, ellos sin dudarlo decidieron afrontar el riesgo. Me contacte
nuevamente con Alejandro para comunicarle que en una semana seriamos cuatro los que estaríamos por allá.
El viaje
Lunes 5 de Abril, 20.30 horas, terminal de Retiro, cuatro locos disfrazados de pescadores esperaban abordar el expreso Silvia con destino a la ciudad de Goya.
Martes 6 de Abril, 6 de la mañana, llegamos a nuestro destino, allí estaba Alejandro esperándonos, nos alojamos en el hotel, revoleamos los bolsos en las habitaciones, desayunamos rápidamente y partimos hacia el náutico. A las 8 horas ya
estabamos embarcados, en un bote subimos Laureano, Alejandro y
yo, en el otro Emiliano, Daniel y Carlos. Arrancamos rió arriba, cosa que me llamo poderosamente la atención ya que siempre lo hacemos rió abajo, Alejandro me
explicó que sospechaba que el rió Santa Lucia estaría mas limpio ya que trae sus aguas de los Esteros de dicho nombre.Al Paraná nunca lo había visto tan sucio, por lo tanto estaba
más que seguro que la pesca iba a ser bastante dura.
A la pesca ahora
Anclamos cerca de la boca, armamos los equipos, yo con mi Loomis
#7 GL4 de 9´ running line y shooting taper de máximo hundimiento, líder de 1 metro con un tippet de acero de 18 libras, mosca oscura y al agua.
La mañana fue más que dura solo Daniel de la embarcación de enfrente clavo un hermoso dorado que le calculo peso unos 5 kilos, Daniel disfruto doblemente ese momento ya que fue su primer dorado y muy peleador.
La tarde para mí mejoro un poco tres dorados con uno de 4,5 o 5 kilos en el mismo lugar que por la mañana salió el de Daniel. Veníamos mal, la otra lancha nada, nosotros solo tres, hasta que a ultima hora ya volviendo hacia el náutico Alejandro decide probar una vez
más en la boca ¡y acá esta lo bueno! Primer tiro de Laureano, un hermoso chafalote de 2,5 kilos y así durante media hora, Laureano saco 5 y yo 3 todos de unos portes bárbaros podría llegar a decir que en total tuve unos 20 piques de una violencia incalculable de los cuales solo 3 pude llegar a sacar y otros 5 se fueron muy cerca del bote dándome una pelea muy entretenida siendo esto bastante común en
esa pesca.
Podríamos decir que hemos hecho todo lo posible para perder la menor cantidad de piques, achicamos las moscas, aseguramos la clavada con un mayor control de la línea pero así
y todo se complicaba, la mejor formula era un cast largo que llegue bien a la costa dejar hundir, traer y soltar para simular una mojarra muerta (es así como la prefiere el chafalote). En cuanto a las moscas las mismas que utilizamos para dorados, tipo deceiver, o las de Alejandro que son streamers con cabeza muddler bien pesadas,
otra posibilida son las andino que personalmente las considero más rendidoras. En cuanto a los colores podríamos decir que las oscuras fueron las más efectivas aunque si me pidieran un consejo para un día que la pesca viene mal es probar, probar y cambiar,
tanto como lo crean necesario, no es una perdida de tiempo sino lo contrario es ahí donde puede estar el secreto entre un día bueno y uno malo.
El
segundo día amaneció con ganas de llover, es más cuando nos acercábamos a la rendidora boca de la ultima hora del día anterior empezó a acompañarnos una lluvia que seguiría junto a nosotros por el resto del día y no nos dejaría hasta Buenos Aires. Volviendo a la pesca fue un calco del día anterior, empezó floja,
mejoró por la tarde aunque pude sacar 5 dorados con un pique no muy sostenido y para dar la nota rara saque un sábalo, y no robado, por la boca.
Averiguando hay otros casos que los han pescado de esta forma. 
A la tarde Daniel junto a Laureano en la otra embarcación fueron hacia la boca cuando llegamos nosotros el show ya había comenzado: lachas, palometas y chafalotes con una continuidad de pique barbaro. Nosotros nos quedamos media hora
más y puedo decir que en ese lapso en que la luz es muy escasa los chafalotes de mayor porte
salieron al igual que el día anterior, yo pude sacar 3 pero el
último fue espectacular como de uno 3 a 3,5 kilos, lo que lamento es no haber llevado la cámara con flash para plasmar este trofeo en una foto.
Fin del viaje
Regresamos totalmente satisfechos a pesar que el dorado no fue el gran anfitrión, pero puedo decir que igualmente tuvimos una buena pesca.
¡Hasta cualquier río! .
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