|
El tercer sector y los pescadores
Hoy en día, gracias al
crecimiento que han alcanzado en estos últimos años, las ONG disfrutan de un
auge extraordinario. Gran parte de la población conoce alguna ONG y hasta
trabajan en ellas. Este fenómeno se verifica tanto en nuestro país como a
nivel mundial. El aumento de las necesidades sociales no cubiertas por el
estado ni los privados hace necesaria la participación activa de un actor
diferente, la ONG. A nosotros, los mosqueros, no nos es ajena esta tendencia y
vemos que desde la fundación de la AAPM en 1974, se han fundado más de 30
asociaciones en Argentina.
Para tener una medida de la importancia de las ONG, podemos revisar algunas
cifras sorprendentes: en el año 2001 existían unas 76.000 en Argentina (1 cada
500 habitantes) que generaron un movimiento económico de unos 12.000 millones
y contaron con más de 90.000 empleados asalariados (sin contar los
voluntarios).
Como dijimos su explosión es mundial, y si tomamos a Estados Unidos, existe
más de un millón de ONG reconocidas e inscriptas (¡1 cada 300 habitantes!) y
muchísimos más grupos de personas con un objetivo y recursos económicos que no
están formalizadas. El movimiento económico de las primeras 100 ONG americanas
asciende a unos 212 billones de u$s. Las 10 ONG ambientales ubicadas dentro de
las 100, manejaron 1.200 millones de dólares.
Atento las cifras consignadas, a las que deberíamos sumar otras actividades
que no significan gasto pero sí ayuda concreta, vemos que las ONG gozan de una
época de bonanza sin igual y que son actores cada vez más importantes en la
economía / sociedad de los países.
Una ONG puede tomar diversas
formas, desde un grupo totalmente informal hasta ser una entidad civil sin
fines de lucro reconocida por el estado. En todos los casos se trata de grupos
de personas que comparten objetivos (la misión), tienen una organización
interna (forma de gobierno, responsabilidades, etc.), no buscan lucrar (solo
obtienen ingresos para financiar sus actividades), y son autárquicas.
Si bien generalmente se las
define como “sin fines de lucro” la característica fundamental y que, en mi
opinión, las define más acertadamente es el trabajo voluntario y no remunerado
de sus miembros. Siendo este el rasgo fundamental, deberían llamarse
asociaciones de voluntarios en lugar de asociaciones sin fines de lucro.
Cualquiera sea la ONG,
encontraremos que hay varios sectores favorecidos por su existencia: 1. los
destinatarios directos, son los que reciben la asistencia o ven satisfecha su
necesidad (los hambrientos, los niños huérfanos, los pescadores, etc.); 2. los
voluntarios o miembros porque con su tarea contribuyen a su desarrollo
personal y encuentran una comunidad de pertenencia; 3. la sociedad porque
tendrá personas más desarrolladas y con menos necesidades; 4. el Estado,
porque las ONG realizan una tarea que le sería propia, pero que en muchos
casos es incapaz de ejecutar; 5. las empresas porque tienen un medio eficiente
y objetivo para canalizar y gestionar las acciones de colaboración social.
En toda ONG existen códigos,
tradición, historia, es decir una cultura organizacional creada a través de
los años de existencia y la interacción de los miembros. Los nuevos miembros
se ven imbuidos de la cultura existente y a través de procesos graduales o
revolucionarios, muchas veces generan cambios en esa cultura.
Siempre existirá un líder,
cuya vocación, compromiso con las metas y capacidad lo erijan como referente
del resto del grupo, coordinando y orientando su trabajo. En cualquier grupo
de personas existe esta figura y es quien realmente conduce, gestiona,
entrena, desarrolla, premia y castiga.
Puede existir una situación
contrapuesta entre el liderazgo natural y el formal. Este desbalance se da, en
mi opinión, por la forma en que se eligen los directivos. Se prefieren los
individuos más experimentados en la actividad de la ONG o con más historia en
la institución, en lugar de evaluar también la capacidad de gestión. Imaginen
al mejor jugador del mundo como presidente de la AFA...
Creo que el líder ideal para
una ONG tiene que combinar distintos atributos, manteniendo un equilibrio
entre carisma, compromiso y pasión con la misión de la organización,
conocimiento teórico y práctico de la actividad, y la capacidad de gestionar
una organización compleja. Es condición sine qua non que el líder no concentre
decisiones y acciones, ni personalice demasiado, el resultado de ello son
organizaciones al borde de la fractura cuándo el líder se va.
Las asociaciones o clubes de pescadores pertenecen a una tipología combinada
de ONG. Tiene características de ONG ambientalista, deportiva y social. El
equilibrio entre éstas será variable según el grado de desarrollo de la
institución y sus miembros.
Los objetivos de los grupos
de pescadores va desde el mero encuentro social para organizar salidas de
pesca o compartir una comida, hasta el compromiso férreo con la difusión de
técnicas de pesca que fomenten la conservación de especies y ambientes. Dentro
de éstos últimos podemos encontrar a algunas asociaciones de mosqueros.
Merece un párrafo en esta
nota la, a veces feroz, dicotomía que se da en las asociaciones de mosqueros,
entre ser un club de pescadores, cuyo único objetivo es promover actividades
recreativas y deportivas para sus asociados, o una ONG de pescadores, que
impulsa la educación en la actividad y defiende el recurso pesquero para todos
los pescadores. Tomar posición extrema de uno u otro lado es ridículo, creo
que las actividades sociales son importantes por cuanto permiten el
esparcimiento, al tiempo que incrementan el sentido de pertenencia y el
entusiasmo a la hora de trabajar para la institución.
Los tiempos actuales nos
fijan ciertos desafíos a las asociaciones de mosqueros. En una época dónde el
cierre de accesos de pesca a ambientes públicos, la pesca furtiva y comercial,
la polución creciente y la sobrepesca son una realidad creciente, los
mosqueros debemos comprometernos para asegurar nuestra diversión y la de
nuestros descendientes. En este sentido, creo que las asociaciones de
mosqueros tienen algunos desafíos concretos que les permitirán crecer y
erigirse como fuente de consulta y presión permanente.
1. Tener líderes con criterios de dirección
empresaria en cuanto a objetivos, estrategia, control, generando directivos
comprometidos con experiencia, proactividad, management y profesionalismo.
2. Para el líder, gestionar los recursos
humanos asignando responsabilidades (empowerment) y objetivos, incentivando
la acción y hacer un cercano coaching de los colaboradores.
3. Sostener y difundir la pasión por los
objetivos estatutarios y la tradición de la institución.
4. Manejar los recursos con criterios
empresarios, estableciendo presupuestos, planificando y asignando
prioridades derivadas de los objetivos estatutarios con el principal
propósito de colaborar de la mejor forma con esos objetivos y asegurar su
supervivencia en el tiempo.
5. Convertirse en el nexo entre privados y
estado, canalizando fondos de organismos y empresas hacia los objetivos
estatutarios de cuidado del recurso, a través de investigación aplicada y
educación. Se debe encontrar fondeo para novedosos proyectos a través de
nuevas y creativas estructuras de financiamiento, siendo la ONG el nexo
objetivo y eficiente para administrar el proyecto.
6. Mejorar la comunicación con los
miembros, la comunidad y demás stakeholders a través de las nuevas
herramientas que nos permiten mayor velocidad y accesibilidad. para
incentivarla y hacerlas más efectivas entre miembros y colaboradores. Esto
permitirá un compromiso superior de los miembros, quienes podrán mejorar su
tarea.
7. Capacitar a los miembros para generar
futuros dirigentes, asegurando una fuente inagotable de miembros eficientes
para asumir la conducción.
8. Tener miembros capacitados de modo de
incrementar el grado de influencia de la institución en decisiones
gubernamentales, a través de la realización de tareas de consultoría
permanente en su rubro.
9. Valorar los aportes que podrían realizar
dirigentes “jubilados” como fuente permanente de consejo y como portadores
vivientes de cultura organizacional.
10. Tender a la concreción de proyectos
mancomunados entre organizaciones similares como pilar fundamental para la
formación de organizaciones de segundo grado, herramienta importante pero
que no debe ser sobreestimada. Si no existen los cimientos de haber pasado
la prueba de trabajo conjunto concreto, no hay espacio para conformar una
organización formal.
El éxito logrado en
solucionar cada uno de los problemas será directamente proporcional a la
capacidad de trabajo conjunto de todas las asociaciones de mosqueros.
Próximamente saldrá un Periódico Mosquero editado por asociaciones de todo el
país. Este es un primer, pequeño pero ambicioso paso. Los pasos futuros
dependen de nosotros. ¡Es la pesca, amigos!
|