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El
siguiente es un intercambio de correos electrónicos dado en Flyc@st
lista abierta de pesca con mosca en la que participan entre otros muchos
pescadores, Jaime Hope y Jorge Blua, dada la seriedad del tema tratado y
que este es de gran actualidad tanto como polémico, les pedimos el
consentimiento a los autores de las cartas para publicarlas, he aquí
ambos textos completos:
Jorge:
Lo que quería decir tiene bastante que
ver con mi experiencia personal en la
provincia de Bs. As, en cómo ciertas
cosas están cambiando. Por ejemplo, algo que nunca hubiese pensado
nadie hace 20 años, es que hoy por
hoy las estancias de los alrededores de la Capital
(y cada vez más en todos lados) se volcaron al negocio
de los hoteles. No falta mucho antes de que regulen
con permisos la caza de liebres, o la pesca de tarariras.
Y cuando lo hagan va a ser seguramente
causante de discusiones como las que
se plantearon ayer. Voy a aclarar
nada más que lo que quise decir con hacer
de la naturaleza un mercado, porque la otra te inventaría
cualquier cosa, aunque algo te podría decir.
Quise decir con eso 'racionalizar' la
pesca, para mantener el recurso...
Hacer de los ríos un mercado, significa
para mí manejar las truchas y los ríos como bienes,
o servicios... Asignarles algún costo, y en base
a eso intentar un precio que realmente cubra los gastos
que se necesitan para mantener el recurso al máximo.
La pesca con devolución es en este sentido uno de
los 'valores' que hacen a esta forma de manejo, a mantener
el recurso. Si mal no recuerdo, el principio del
catch & release fue para los ejemplares más chicos,
y ahora es para todos, y es más recomendable dejar a las
grandes desovadoras...
Para resumir, sería empezar a carnear
TODOS los novillos de los que vivimos
hasta extinguirlos,una vez que se
fuera el último frigorífico, estaríamos en calzones.
La Patagonia en general tiene con las truchas
una oportunidad (no se si de oro por ahora, pero seguro que de plata).
Espero haber sido claro.
Saludos, Jaime Hope
Hola Jaime:
Es muy clara tu posición y te agradezco
la respuesta. Por otra parte, me da
pie para tratar de explicar la mía.
Yo también veo el proceso de
reconversión del que hablas, en las estancias de BsAs y en muchas de la Patagonia. Y
ese es el centro de atención para mí, aunque
mi perspectiva es algo distinta. Sin embargo, en algo nos acercamos, y
es en pensar que se cuida más, lo que tiene importancia económica, y
los recursos naturales la tienen sin
duda.
Lo que creo, es que la
"racionalidad" por utilizar el mismo término que introdujiste,
con la que se los aproveche puede ser diversa. Donde unos vemos
una actividad recreativa, otros verán una posibilidad de brindar algún
servicio, o incluso, lo percibiran
como un objeto de extracción para satisfacer
sus necesidades.
Ese proceso de reconversión que auguras
para la Patagonia, y que yo creo ya está
en marcha, puede adoptar también diferentes formas. Nunca hay una sola alternativa,
porque si así fuera, dejaría de serla. La
que yo observo, al menos hasta el presente, privilegia la inversión en infraestructura
orientada a captar un público de alto poder adquisitivo, atraído
por las posibilidades únicas de practicar la pesca que ofrece la Patagonia.
Este tipo de público requiere de servicios complementarios de alto
nivel, guías bilingües, comodidades, etc... al menos de acuerdo con lo
enunciado por las seudo teorías de
marketing de moda.
La inversión puede ser alta, y los
montos del negocio son sin duda muy interesantes.
Y todo esto es posible de desarrollarse por un "bien" que no les
pertenece a los inversores, o que en todo caso, les pertenece tanto a ellos
como a vos o a mí. Es ese recurso,
los ríos y sus peces, el que atrae al público
"objetivo" de estos emprendimientos.
Yendo más allá, la unificación de
poder económico y político, conduce a cosas
tales como el cercamiento de los ríos o el cierre de los caminos de servidumbre.
Es decir, la privación del aprovechamiento de ese recurso para quienes
no participen de ese emprendimiento, ya sea como propietarios o clientes.
En cierta forma, cuando nosotros cuidamos
del recurso ( y no es necesario convencerme
a mí de que lo hagamos, hace mucho que estoy convencido) estamos cuidando
de un "bien" del que unos se aprovechan en mucha mayor medida
que el resto de la población.
Entrecomillo el término "bien" porque no creo que pueda
ser entendido como bien de capital, ya que no es producto de inversión ni
puede verse en el ningún tipo de acumulación previa, y en ese sentido,
es totalmente distinto del caso de
los "novillos" que vos mencionás. Esta
dinámica, en la que objetivamente subsidiamos la actividad económica
de otros, existe más allá de las
razones por las que decidamos cuidar de ese recurso,
las excede.
Es cierto sin embargo, que estas
explotaciones generan riqueza Y eso es importante.
Pero ¿Qué alcance tiene la distribución de esa riqueza en la población?
Verás que no hace falta ser sociólogo para darse cuenta de que, bajo
esa forma de desarrollo, será muy bajo.
Si es esa la forma de reconversión, la
Patagonia, que a veces consideramos despoblada
y que para mí se encuentra sino superpoblada, al límite de la población
que puede sostener con su estructura productiva, tendrá un excedente
demográfico y con él, mayor marginalidad.
Sin contar con los efectos asociados a la
presencia de bolsones de riqueza en
un contexto de pobreza creciente, yo diría que retroalimentará la presencia
de otras formas de proveerse el sustento, algunas ilegales, como el
"furtivismo".
Puesta en esa situación, la forma de
desarrollo que describo, necesitará de mayores
subsidios, materializados en incremento de controles estatales, mayores
actuaciones de las asociaciones civiles en pro de la conservación, etc.
O sea mayores esfuerzos de todos, que darán mayores frutos para algunos
sectores. Creo que este círculo es
difícil de superar.
No es que yo proponga la prohibición de
establecer ese tipo de emprendimientos.
Más bien pienso en una alternativa de desarrollo "realmente sustentable"
donde tales empresas paguen fuertes o fortísimos canones, de acuerdo
a la rentabilidad que poseen, que compensen el trabajo estatal y social
del cual también se valen.
También pienso en un régimen de
"Ríos abiertos" donde todos podamos acceder a
los mismos lugares de pesca, por supuesto controlados por la autoridad
que corresponda. Buena parte de el
público de los cotos, lodges o lo que fueran, seguirá
prefiriéndolos, no lo dudo. Pero
quizás, otro público se incorpore a la actividad, y amplíe el volumen
de esta economía. Nacional o
extranjero, se me ocurre que existe. Máxime si no
asocian la pesca en Argentina al pago de varios miles de dólares.
Yo imagino que un furtivo actual podrá
oficiar de baqueano, o brindar servicios
de guía incluso, si esto le permite obtener lo que necesita de una forma
más eficiente o menos comprometida. O actuar como cuidador de los nuevos
sectores abiertos. Esto se puede hacer, si es que la actividad genera recursos
que se vuelcan en parte a su mantenimiento, por supuesto, y es por eso
que yo dije alguna vez que el problema de la pesca furtiva es decididamente
un problema político. No sentimental, ni conservacionista.
En definitiva, catch&release y
cuidado del medio en general, como estamos haciendo
y seguiremos haciendo mejor cada vez, pero también dirección política
para nuestros intereses como sociedad dueña de ese recurso, es lo que
yo propondría debiera ser la base de la acción de las asociaciones civiles,
vistas no sólo como subsidiarias del estado o , involuntariamente, del
desarrollo, sino como generadoras de alternativas.
Perdón por aburrirte tanto, y espero que
hayas entendido la razón por la que hice
las preguntas, un poco a boca de jarro creo. La claridad de tu respuesta
me hizo pensar en todas estas cosas que escribí, así que, gracias nuevamente.
Un abrazo
Jorge Blua
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