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Recorriendo Junín de
los Andes y Aluminé con la caña de mosca
Con gran ansiedad, el 26 de diciembre partimos rumbo a Junín de los Andes. El
grupo estaba formado por cuatro adictos a la mosca y un quinto integrante con
otro objetivo: hacer cumbre en el Lanín.
Como no podía ser de otra manera, el
grupo mosquero empezó por el río Malleo. En los primeros minutos en la cancha
nos encontramos con una novedad. Luego de pasar la barrera de acceso al sector
inferior, observamos que entre el camino y el río habían instalado kilómetros y
kilómetros de alambrado nuevo. Preguntado el guardapesca por la posibilidad de
algún futuro lodge, lo descartó, al tiempo de decir que desconocía cual era el
motivo del alambre instalado por la comunidad mapuche. Al guardapesca lo vimos
muy seguido por la zona, ahora si aplausos, la zona sigue bien monitoreada.
Igual nos seguimos preguntando el motivo de mantener la excepción de permitir el
sacrificio de un ejemplar. Al Malleo lo pescamos varios días en ese sector y un
día en el sector superior. Una alternativa segura y muy divertida. Los lugares
propicios para castear se suceden uno atrás de otro. Creo que se puede pasar un
verano entero en este río y pescar cada día un lugar distinto.
Una característica es que al anochecer
la actividad se incrementa en forma mucho más marcada que en otros ámbitos. Si,
precisamente a la hora en que mas cuesta enhebrar la mosca y un cambio de
pattern requiere minutos esenciales. Uno de los mas lindos ejemplares fue una
marrón sacada a esa hora con seca por Tunas
en el pozón grande atrás de la zona de acampe.
Nuestra performance en el Chimehuín
fue bastante pobre. Recorrimos la zona del Curruhué y la de la Curva del Manzano
y no quedamos nada conformes. Cuatro cañas probando diferentes moscas y líneas y
las respuestas dignas eran solo esporádicas. Ni siquiera funcionaba el último
recurso del mosquero hastiado de haber probado todo (dejar derivar largo la
línea por la corredera y recoger). Grata fue la sorpresa cuando me comentaban
por teléfono que en este último lugar la última semana de enero fue una fiesta
de arco iris. Camino al Huechulaufquen observamos como progresa la construcción
enclavada en la mismísima (mas cerca imposible, ver foto) Boca del Chimehuín,
que no pescamos esta vez.

En el Quilquihue se pescó muy bien. El
lugar elegido (unos 6 kilómetros aguas arriba del puente de la ruta a San
Martín) necesitaba ímpetu explorador: una hora de caminata por vados y bosques.
Pozones, aguas verdosas y arco iris de las grandes para mis compañeros (mas de
40 cm, de acuerdo a la clasificación establecida). Yo me tuve que conformar con
las mas chicas, pero con la 5 es divertido.
Ya era tiempo de desacampar y mudarnos
a Aluminé. Lugar con menos servicios pero mas que suficientes para nuestras
mínimas necesidades de confort.
Las mejores pescas las hicimos en el
Quillén. Características similares al Malleo pero sin la sucesión interminable
de pools y riffles de éste. Se necesita caminar mas para encontrar ‘el’ lugar
pero existen y las truchas esperan. No observamos una concentración tan marcada
de la actividad al anochecer, por lo que terminamos cambiando la rutina. Salir
al mediodía, almorzar en la orilla debajo de los árboles y a pescar relajados
hasta no mas de las 9. Encontramos marrones de las grandes (el objetivo) debajo
de los sauces con secas o ninfas del 14 y arco iris grandes en lugares un poco
menos privilegiados, sin la protección y el alimento de los sauces. En el resto,
las pequeñas tratando de alimentarse con lo que se le tire.
En
la foto, Hector nos muestra una marrón que le atrapó una ninfa apenas después
que toco el agua.
En el río Pulmarí el rendimiento fue
algo inferior, pero suficiente para quedar satisfechos y con ganas de insistir.
Río muy heterogéneo en sus
características. Sectores con rocas gigantes (mucho cuidado al vadear), sectores
con una sucesión de riffles y pools cortos y hasta extensos sectores en que el
río pasa a ser meandroso con bancos de arena y aguas calmas, esto ya en el
sector superior. Especial para los que les gusta explorar y trabajar con equipos
livianos y moscas pequeñas. Lo pescamos tres días, pero se nos ocurre que hace
falta mas para explorarlo y sacarle mas provecho. Posee lugares realmente
paradisíacos, los locales comentan que quien lo llega a conocer a fondo lo
convierte automáticamente en su favorito.
Una excursión ineludible en Aluminé es
el arroyo Malalco. Con cuidado de no dejar caer el vehículo en los profundos
surcos que deja el agua en el camino arenoso y empinado (unos 3 Km.), finalmente
lo dejamos en el caserío y caminamos aguas arriba. Los que disfrutamos de cursos
de agua accidentados, con correderas y riffles estamos de parabienes en este
arroyo. En unas tres horas capturamos una arco iris grande cada uno y varias de
las mas pequeñas.
Tanto en Aluminé como en Junín
observamos una cantidad enorme de truchas juveniles, fontinalis, arco iris o
marrones, lo que es un excelente indicio del buen funcionamiento de la cadena
reproductiva.
Considerando el viaje en conjunto, el
grupo top de moscas lo conformaron (para variar) las tradicionales: Prince,
Pheasant Tail (ambas preferentemente con beadhead), Soft Hackle y la infalible
Hare’s Hear. Fracaso rotundo de las ninfas imitadoras de stoneflies y odonatos.
Dentro de las secas, las Adams y otras mayflies le sacaron ventaja a las
imitaciones de Caddis. Streamers probamos poco, aunque llegamos a observar un
buen funcionamiento de los zonker. De todos modos, quedó claro que el factor que
mas incidió en el éxito no fue la mosca utilizada en sí, sino encontrar el lugar
apropiado donde hacerla trabajar.

Como es habitual en la zona, en
innumerables oportunidades hubo que adaptar las técnicas de casteo a las
condiciones ventosas. En la foto se ve a Héctor casteando de espaldas con viento
por derecha, por lo que el último movimiento es un backcast en lugar de un
forwardcast. Recompensa enormemente tener pulida esta técnica, ya que su
necesidad es muy frecuente. Para los que les sirva el dato para armar la caja,
el promedio de moscas perdidas rondó 2-3 por día por pescador.
Ah!, me olvidaba, el quinto integrante
también cumplió su objetivo, hizo cumbre en el Lanín.

Superrat
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