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Días de pesca en el
Spring Creek, Pennsylvania
Dos características hacen al Spring Creek uno de los lugares de pesca con mosca
en Estados Unidos mas reconocidos. Por un lado, fue el primer sitio de ese país
destinado exclusivamente a la pesca con mosca. Por otro, los relevamientos lo
señalan consistentemente como el lugar mas poblado de truchas marrones del
estado de Pennsylvania.
Pescar en el Spring Creek me permitió descubrir las particularidades de la pesca
con mosca en un país con una singular cultura y un desarrollo avanzado. Así como
podemos capitalizar muchas de estas características, otros aspectos ayudan a
explicar el encantamiento que tienen los mosqueros americanos por nuestra
Patagonia.
El pescador dispone de un ‘Hatch Chart’ que le permite conocer cuando se
producirán las eclosiones. Por ejemplo, el 15 de agosto de 7 a 12 de la mañana
se sabia que se iba a producir una eclosión de tricos, de tamaño 14 a 16,
principalmente debajo de los rododendros salvajes. El flyshop local exhibe un
pizarrón actualizado con los patterns recomendados, basado en su propio
relevamiento de una o dos veces por semana. Larvas en tamaños cercanos al 20,
secas oscuras, y ninfas como Sowbug y Muskrat se repiten entre las recomendadas.
El tamaño promedio de las truchas es de 20-30 cm y algo menos también. Grande
fue mi sorpresa cuando observé en Bellefonte, pequeña ciudad atravesada por el
Spring Creek, magníficos ejemplares de 4-5 kilos. Claro, en el área del casco
urbano la pesca está vedada, y parece que las truchas mas entradas en años lo
saben.

Las pisciculturas (‘hatcheries’) locales mantienen constantemente la
población de truchas. Crían marrones, arco-iris, fontinalis (trucha
‘oficial’ de Pennsylvania) y las llamativas golden rainbow. Estas
últimas son resultado de una mutación aparecida en West Virginia en
la década del ’50 en un ejemplar hembra de coloración arco iris y
dorado. A partir de ese ejemplar se llevaron a cabo sucesivos
mejoramientos genéticos e hibridaciones con la intención de
difundirla como especie deportiva. Las posibilidades de subsistencia
de este ejemplar en condiciones naturales se me ocurre escasa,
habida cuenta que, lejos de mimetizarse con el ambiente, su
presencia es detectada fácilmente. Sin contar las hatcheries, solo
vi ejemplares golden en la mencionada área vedada de Bellefonte.
Aún considerando la elevada población (es común vadear el río y
tener varias truchas rodeándonos) y que el lugar es catch and
release obligatorio, no podría decir que la pesca en el Spring Creek
es fácil. La alta presión de pesca probablemente desarrolló la
particular astucia de estas truchas. La selección de la mosca
adecuada y la correcta presentación son claves. No tanto la
distancia, ya que por los numerosos accidentes (piedras, vegetación
circundante, troncos semisumergidos) casts de 10-15 metros son
suficientes. Uno de los santuarios del Spring Creek es Fly Fisherman
Paradise, una pintoresca villa en la ribera del río y mi lugar
favorito de pesca. En este lugar la pesca esta habilitada todo el
año. El clima invernal en esta zona de los Apalaches es muy
riguroso, por lo que mis visitas al lugar en invierno no eran muy
frecuentes. Especialmente luego de un día cuando mi jornada de pesca
se truncó y mi auto resulto averiado al seguir de largo en una curva
del camino en pendiente hasta la villa, cubierto de hielo en la
ocasión.
Algo para aprender es el religioso respeto al reglamento por parte
de los pescadores locales. El permiso de pesca debe ser visiblemente
exhibido. Si bien es normal ver a los guardaparques recorrer la
zona, el poder de policía en sí lo ejercen los mismos pescadores. Si
algún local observa alguna violación no titubeará en comunicarse con
el guardaparques. Ahí veo una gran diferencia, de acuerdo a la
idiosincrasia predominante en nuestro país una actitud de este tipo
sería mal vista. El que lo hace sería calificado de delator, por no
utilizar otra palabra. Mas allá de las penalidades en sí, la presión
social y el consentimiento generalizado de que las reglas están para
cumplirlas es tan fuerte que previene cualquier tentación.
El Spring Creek ha sido víctima de episodios trágicos, todos
relacionados con las actividades de las áreas densamente pobladas e
industrializadas que recorre. Entre ellas, un derramamiento de
cianuro de sodio causó la muerte de 200 mil ejemplares en 1956.
Otros 30 mil perecieron en 1972 por un derramamiento de gasolina.
Otras poluciones afectaron la población de insectos.
A través de estos ejemplos se puede observar como la pesca en este
río se beneficia y a la vez se perjudica con el grado de
industrialización, profesionalidad y la cultura de la comunidad del
Noreste norteamericano.
Por sobre todo, todavía perduran en mi las alegrías que me dejaron
los días de pesca en el entrañable Spring Creek.
Superrat
superrat@fastmail.fm
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