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Utopía
Un fin de semana cualquiera, como suele suceder cuando tengo un poco de tiempo libre, me levanto temprano, aún antes del amanecer y me dirijo al río.
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En el alma es para siempre
Es una de esas tardecitas de pesca, tan especiales, Ricardo está en ese lugar del río que eligió para ese momento.
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El viejo y el río
Sus pies cansados acarician el sendero que él mismo dibujó desde la cabaña al río, con un sombrero lleno de moscas, un bastón en una mano y una vieja caña de bambú en la otra, casi tan torcida como su espalda, pero con tanta historia compartida.
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El pescador anónimo
Durante un largo rato estuvo observándola comer, la había visto anteriormente, muchas veces, pero nunca hasta ahora se había decidido a pescarla. De hecho, desde mucho tiempo a esta parte sus salidas de pesca eran más contemplar que pescar.
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El Paraíso
Era un domingo espléndido en el Paraíso, como son todos los domingos en la eternidad.
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El guardián del anfiteatro
Esto todo se paso quando volviamos, yo y Pablo, pescador de Bahia Blanca que conoci en el camping en Junin, de la Villa la Angostura.
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El engaño clavado en su boca
Antes de ir a pescar, muchas veces hablamos con nosotros mismos. Distraídos y desde nuestro interior sorpresivamente el instinto avisa donde se encuentran – ¡no es lejos! La trucha espera -, su voz sin salida muchas veces dice la verdad...
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