Lo conocí hace muchos años cuando nos juntábamos a diario a charlar de pesca, de moscas, de la Patagonia y de las truchas en esa lista de correos pionera de la página web de Mario Sánchez de Bustamante. Lo conocí es una forma de decir, solo por correo. Pero enseguida me cautivó con su conocimiento, su verborragia, su extraordinaria manera de contar y describir esa "patria" por adopción que era la Patagonia.
¡Mirá que había tipos grosos en esa lista! Además del Potro estaba el Gallego García, Tornillo, Yayo San Martín, el Gallego Lozano, José Scribano, Raine, el alemán Esteban y tantos otros que harían de ésta una lista interminable e inigualable. Como aprendía con ellos. Yo y tantos otros. Y como se peleaban. Claro, los muchachos tenían su carácter y a veces las distintas opiniones se defendían con tanta vehemencia que los encontronazos eran inevitables. De una de esas discusiones vino la separación de las listas, Flycast por un lado y el Fogón mosquero por el otro.
El Potro estaba en las dos, tenía amigos tanto en una como en la otra, esa cosa que apenas comenzaba a crecer llamada internet no era suficiente para separarlo de sus amigos, de sus consejos y de sus relatos turísticos y de pesca. También allí se sembraron las semillas para fundar algunas asociaciones de mosqueros, La APMN que era nuevita y el Potro que era su presidente asesoraron a varios miembros de las listas y los ayudaron a crear no pocas de las asociaciones que hoy existen.
Luego vinieron los encuentros y allí el Potro descollaba, con sus anécdotas, con sus portentosos guisos, con sus cuentos y dichos y esa manera graciosa de decir las cosas, típico de los cordobeses.
En una oportunidad le pregunté sobre el Traful. ¡Para que! me escribió un correo que tenía como diez páginas, digno de uno de esos libros de guía turística. Me hablaba del lago, de las lagunas cercanas, del bosque hundido, del mirador, de la villa, su gente, sus restaurantes y hasta de la elaboración de alfajores. "Usa Blonde Blanca" me dijo, podes prender algún salmón. Me costó encontrar una referencia de esa mosca, para esa época casi no se usaba y Google ni siquiera era un proyecto.
Pero cuando me enseñaron a atarla allá fuimos a probarla al laguito del Planetario y para mi sorpresa varias tarariras prendimos esa tarde, sin quererlo pescábamos con la Blonde. Nunca pude sacar ningún salmón con ella pero rindió muy bien con las marrones. Hoy es una de mis moscas favoritas. Gracias por todo Potro.
Pucha que va a estar triste el Correntoso el próximo noviembre, El Gallego y el Potro. También estará triste la Villa, el Limay, el Traful y el Lago Espejo. Ni que hablar de la APMN, Cipolletti y Villa María. Por aquí, en la lejana Buenos Aires, también habrá tristeza, podría escribir los versos más tristes esta noche.
1950 - 2010
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