La última vez me vio de la otra orilla y cruzó el río, sin dificultades, como lo hace siempre favorecido por tamaño y altura.
Cuando se acercó, contenta posé con mi inquieto macho marrón, puse mi mejor cara pero...nada sucedió. La cámara ya no tenia las pilas. Seguramente el autito a control remoto de mi hijo funcionaba al pelo.
Un día salimos bastante apurados, y a 100 kilómetros de casa me pregunta:
-Mi caja de moscas, la tenés vos?
Sentí un escalofrío, y luego me quería matar, no solo olvidé su caja sino la mía, no teníamos ni una mísera mosca, revisé el vehículo, los chalecos y nada.
No podíamos volver, así que luego de líos, tiros y cosa golda, decidimos seguir. En el hotel de Bella Vista compramos la ultima Royal Wulff, montada en un anzuelo #16, a 3 pesos!!!
Lo peor es que no la podíamos compartir, me la cedió como un caballero y se alejó. Encontró un conocido que le dio algunas pero eran unas tremendas woolly buggers, y esa tarde mosquearon todo el día.
Ese día fue la peor de mis salidas de pesca.
Bueno estas cosas pasan y se aprende de ellas, hoy tengo moscas por toda la camioneta!!!
por Chícharo