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Cuentos y dichos mapuche 

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Los Mapuches (de mapu: tierra, patria; che: gente: gente de la tierra, autóctonos, indígenas), no contaban con un lenguaje escrito; es por ello que la forma que tenían de transmitir de generación en generación su cultura era por medio de epew - cuentos - y de dichos. La Lengua Mapuche o idioma Araucano – mapudungun – se caracteriza por un vocabulario abundante, rico en modos poéticos y metafóricos que  permitía expresar la riqueza de la  cosmovisión de este pueblo. Esta cosmovisión tiene su raíz en un profundo respeto por la naturaleza, ya que de ella reciben todo lo necesario para vivir.

CUENTOS Y DICHOS

LOS PIÑONES

Los mapuches adoraban la araucaria, porque la consideraban un árbol sagrado. Le brindaban ofrendas, la adornaban con regalos y le hablaban como si fuera una persona, pero desaprovechaban sus semillas que dejaban tiradas en el suelo porque creían que eran venenosas.

Fue durante un período de gran hambruna cuando Dios, el Grande del Cielo, se le apareció a un joven y le enseñó que esas semillas, los piñones, hervidas – para que se ablanden – o tostadas al fuego, podían ser enterradas durante el invierno y transformarse así en un excelente alimento.

Desde entonces, la recolección de piñones se transformó en un gran festín, en el que participa toda la familia. Anualmente se dirigen a las montañas y regiones donde abundan las araucarias a recolectar estos preciosos víveres.

CREACIÓN DEL HOMBRE I

Hubo una gran inundación, originada por una fuerza del mal que quería exterminar la vida sobre la tierra. Una fuerza del bien que quería salvar a los seres vivientes hizo subir los cerros. Así estuvieron muchas lunas peleando hasta que la fuerza del mal se dio por vencida.

Cuando bajaron las aguas, sólo quedaban cuatro sobrevivientes: dos ancianos – una mujer, küse, y un hombre, fücha – y dos jóvenes –una mujer, üllcha, y un hombre, weche-.

CREACIÓN DEL HOMBRE II

El Rey Azul, padre del cielo de los mapuches, siempre tuvo a su lado buenos espíritus. Ellos le pidieron permiso para poblar allá abajo, porque estaba muy desierto.

Dios les autorizó a que fabricaran criaturas con el material de las nubes, por eso resultó gente de piel muy blanca. Pero lo malo era que no tenían sexo y no conseguían darles vida. Entonces pidieron ayuda al Chau – el Padre – y éste modeló dos figuras a quienes llamó Adán y Eva, las untó con su saliva y ambas comenzaron a vivir. Otro tanto hizo con los seres creados por los espíritus, dándoles sexo y hálito de vida. Pero como habían sido creados para estar en la tierra, los arrojó abajo.

Los nuevos seres lloraron y suplicaron porque tenían miedo, pero el Padre les prometió que era por poco tiempo y que una vez que poblaran la tierra volverían al cielo. Les pidió que no perdieran de vista al sol cuando se levanta y se acuesta y les dijo que cuando necesitaran ayuda gritaran “O...Om...Oooommm”. También les dijo que cuando volvieran al cielo brillarían como estrellas.

Es por eso que se tornaron oscuros – también sus hijos – y cuando cumplieron doscientos años o más volvieron al cielo y desde entonces brillan ahí.

Las estrellas son los antepasados de los auraucanos.

EL LEON Y EL ZORRINO

Una hermosa joven de cabello claro tuvo un hijo, sin haber tenido relación con ningún hombre. Poco tiempo después, un poderoso lonko (cacique) la tomó por esposa.

Un día le confió a su marido haber tenido un sueño en que una voz – seguramente la del padre del niño – le decía:

“Tomaré del sol el gran talismán para nuestro hijo”.

El lonko, enfurecido  porque el sueño le recordaba la existencia de un rival, llevó al niño a una cueva en el bosque y lo dejó abandonado.

La madre desesperada comenzó a buscar al niño y, como no lo encontraba, corrió de aquí para allá gritando:

“¿Dónde estás sangre mía?” (*)

Finalmente la sangre le respondió

“Aquí estoy”

La voz venía de la panza del puma y la madre entonces le reclamó al animal por  no haber devorado a otro niño en lugar del suyo.

El puma, que tenía la intención de comerse a la madre también, le pidió que lo esperara mientras él le traía otro niño.

La madre, que imaginó la traición de la fiera, pidió al zorrino que la ayudara. Así fue que cuando el puma regresó, el zorrino le arrojó a los ojos su pestilente orina dejándolo ciego y la madre aprovechó para sacar a su hijo – que estaba muerto – de la panza del animal.

La mujer, que mientras buscaba a su hijo había recibido el talismán según lo anunciado por el padre en el sueño, hizo revivir con él al niño.

Al resucitar el niño, su misterioso padre apareció y se los llevó con él arriba, donde siempre habitó.

El lonko, que los vio subir cada vez más arriba, murió al poco tiempo de tristeza.

Es desde entonces que el puma y el zorrino son enemigos acérrimos

(*) Las madres mapuches mordían, frotaban o quemaban un lugar de la piel de sus hijos hasta que brotara sangre, echaban entonces unas gotas de su propia sangre en la herida. Creían así que en caso de extraviarse el niño, la sangre respondería al llamado materno.

FUENTE: “Cuentan los araucanos”, Berta Koessler, Ed. Nuevo Extremo, extraído de: Guía Cordillera Verde, Edición 2000

DICHOS

Wüni femngei ta küyen; 
Kúyen ta tripantü

“Así como amanece hoy, así será el mes; 
tal como el primer mes; así será el año”



Esta creencia, que se ha incorporado a la cultura campesina, se fundamenta en el principio de que “el primer movimiento, la primera nota marca y condiciona todas las que siguen”. También expresa el deseo de que así como ha sido el primer día de luna, sea también feliz el resto del mes.
 

Kiñe mew dungu ta müley newen

“Donde se da una cosa hay fuerza”

Se refiere a reunir todo el esfuerzo y la facultad humana para conseguir el objetivo propuesto. El fracaso muchas veces se debe a la dispersión de las fuerzas que no confluyen hacia un fin determinado.

Kiñeke mu trür felelu 
trür felelay

“Si dos hacen lo mismo, no es lo mismo”

Este refrán se refiere a que una misma cosa puede ser vista o pensada de diferente manera, según la óptica de cada persona.



Anükey ketran naqmanulu mawün

“Se atrasan las raíces del sembrado cuando la lluvia no cae sobre él”

No basta sembrar la semilla sino que también es necesario la dedicación y los cuidados – la lluvia – para que la planta se desarrolle. Trasladado al hombre, significa que las habilidades naturales no sirven de nada si éste no las desarrolla.

Wedafemew wele witan 
Kümefemew man witan

“Si late el lado izquierdo es mala seña; 
si late el lado derecho es buena suerte”

Este augurio se basa en la creencia milenaria que atribuye al lado derecho (el lado del mundo masculino) el orden, la claridad y la luz; en cambio el lado izquierdo (lo femenino) es el caos, la oscuridad, las fuerzas imprevisibles. Así es que todo movimiento involuntario del cuerpo era sujeto de interpretación a tal punto que llegó a desarrollarse una ciencia y oficio (Iliwa).



Wif piwke mew düngun 
Witrantükunge mi weda piwke

“Habla con el corazón derecho, 
contiene tus malas pasiones”

Con este consejo que los padres daban a sus hijos, los estimulaban a hablar sin rodeos, con la simple verdad.



Ngünefili nga ñi piuke peñ nga 
Chew nga ni amun, nga amuan nga pen 
Chew nga rumen, nga rumean nga peñ

“ si sujeto mi corazón 
me iré a cualquier lugar 
por cualquier parte pasaré”

Se refiere metafóricamente a lo ventajoso que es controlar las emociones para poder enfrentar cualquier situación imprevista”

Trewa ta trewa

“El perro siempre será perro”

Este dicho se aplica por ejemplo a aquel  que ha pasado de pobre a rico, queriendo subrayar que la esencia nunca cambia

Pulla kiñeke mew montulchefengey

“Muchas veces una araña salva una vida”

Este dicho se basa en el cuento en el que dos hombres que eran perseguidos se ocultan en una cueva. Una araña tejió su tela en la entrada de la puerta y los perseguidores, al ver la tela que cubría la entrada, dieron por descontado que nadie podía haber entrado allí. Hasta el ser más insignificante puede sernos de utilidad en tiempos de apuro.

¡Witrange anay! 
Wünkey com pu che ñi duam

“Levántate, amanece para todos”

Esta frase se aplicaba a una persona abatida por una desgracia. Era como recodarle que después de la noche – por más negra que sea – llega la luz del día.

Pichintu mongelíñ paniewllelaiaiñ

“Ya que es tan corto el tiempo en que vivimos 
¿no tendríamos que volver a vernos?”

El significado de esta expresión se refiere a que siendo tan fugaz el tiempo de nuestra existencia, por qué privarnos de la presencia de aquel que nos agrada.

Peumangen felepe

“ Que todo te suceda como la felicidad de un sueño; así sea”

Esta frase de despedida – utilizada entre dos personas que acababan de tener una conversación íntima y profunda – expresa el mejor deseo hacia la otra persona. Algo así como que se le cumplan todos sus sueños.

FUENTE: “Enseñanzas de la primavera ancestral”, Ziley Mora Penroz, Ed. Kushe (Chile); extraído de: Guía Cordillera Verde, Edición 2000.

                                                    Silvia "Sirenita" Bergamasco
atisil@satlink.com

 
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