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Uno de los lugares que me había propuesto
visitar en mis vacaciones de verano era el molino harinero de Mervyn
Evans que se encuentra en las cercanías de Trevelin, provincia de
Chubut.
El motivo principal que me llevaba a
fijar ese destino entre los "obligados" era la descripción
pormenorizada que mi amiga Raine, residente del lugar, me había hecho
tanto del molino como de su constructor.
Ya desde la entrada la impresión es
gratificante: la vivienda, las flores, el arroyo, el estanque y el
puente dan un marco ideal y soñado a la escena, como fondo, el
imponente molino con su gran rueda a la que un pequeño arroyo convierte
en el motor que permite el lucimiento del ingenio humano en la
fabricación de harinas a partir de las espigas del trigo.
No
es mi intención en esta nota hablar en forma detallada del funcionamiento
del molino pero trataré de hacer una muy somera explicación: la
rueda atrapa la energía que transporta el agua del arroyo y gira,
transmite ese movimiento al interior del molino mediante engranajes
similares a los de relojería y donde una única máquina fabrica
harina integral mediante el simple método de moler el trigo entre
dos piedras que giran gracias a esos mecanismos, también posee los
elementos necesarios como para separarla en otros tipos de harinas:
fina del tipo 0000, sémola y salvado. Así contado parece muy simple,
no obstante el hecho de estar cerca de la máquina y verla en funcionamiento
mi hizo envidiar la genialidad y la claridad de ideas de aquel desconocido
que concibió semejante obra.
Luego de mostrarnos orgullosamente el
funcionamiento de todos los componentes de su molino y de fabricar para
nosotros algunos gramos de harina integral que luego separó en los
otros tipos ya descriptos, Mervyn pasó a mostrarnos su museo y a
relatarnos con lujo de detalles la historia de los molinos harineros, lo
que a su vez lo llevó a hablar de la colonización galesa del Chubut,
del cooperativismo, de los primeros colonos entre los cuales figuraban
sus ancestros, y de como el mejor trigo del mundo que ganara la
medalla de oro en la Exposición de 1889 en París, fuera pisoteado por
los intereses del puerto de Buenos Aires y de los políticos, hacendados
y comerciantes de aquella época.
A medida que continuaba su relato
cronológico apoyado en fotografías y documentos de la época, Mervyn
nos hacía penetrar más y más en ese fascinante mundo. Casi sin
quererlo y llevado por la idea de averiguar más sobre los molinos de la
zona, se convirtió en un historiador especializado en la colonización
galesa, en las familias de esos colonos y por supuesto en el crecimiento
del Chubut a partir de esa epopeya. Tan calmado y erudito relato en la
boca de Mervyn y yo ardiendo por dentro pensando en lo poco
que conocemos de nuestra historia y en las equivocaciones de nuestros
gobernantes que una vez más cortaron de cuajo las posibilidades de
una pujante provincia. El escudo de Chubut es el único que contempla la
espiga de trigo entre sus adornos, sin embargo esta provincia no se
destaca en la actualidad por la producción de ese tan preciado cereal y
los molinos han desaparecido, todos menos éste que ha sido levantado
nuevamente para preservar y honrar la memoria de aquellos pioneros y
como icono de una época floreciente.
Seguimos avanzando en el recorrido del
museo y Mervyn nos deleitó con la ejecución de un piano y un órgano
que forman parte de sus pertenencias históricas, posteriormente
observamos el álbum fotográfico y cronológico de la
construcción del molino y firmamos el libro de visitas. La visita
llegaba a su fin.
Todo fue hermoso y revelador, no obstante
quedó un sabor agridulce que reconozco en mi cada vez que aprendo
nuevos hechos de nuestra historia, hechos de la gente común, nativos o
inmigrantes, hechos que pudieron convertirnos en un gran pais.

Gracias Mervyn, tu obra es
extraordinaria. Espero que puedas concluir el libro sobre la
historia de los molinos harineros, espero que tengas el merecido premio
a tu talento, a tu paciencia y perseverancia en la investigación, a tu
optimismo contagioso y a tu extraordinaria habilidad manual.
Folleto explicativo:
La historia de los molinos harineros en Cwm Hyfryd ( Valle Hermoso), Colonia 16 de Octubre,
tiene sus comienzos con la llegada de los primeros colonos galeses que se establecieron
en él, en 1888. A partir del primer molino de Rhys Thomas en 1891 le seguirían el de John
Daniel Evans, Martín Underwood y muchos otros más. Y así, de una floreciente industria
alguna vez y con un trigo en Chubut de prestigiosa calidad, con primeros premios
internacionales (París, 1889, Medalla de Oro; 1893 y 1918
otros primeros premios en la exposición de Chicago), una decisión política decretando en
1949 zona no triguera del Río Colorado al sur para subsidiar al norte, perjudica y desfavorece
nuestra industria eliminando a molinos harineros y agricultores que sin otra opción deben
dedicarse a la cría de ganado.
Nuestro compromiso es seguir manteniendo la historia viva para que usted la conozca......y la rueda del molino sigue girando
impulsada por el agua de un arroyito que nace al pie de los Andes, como antaño; y nos empuja el
mismo espíritu que motivó a los pioneros galeses que vinieron a poblar el Valle.
Al abonar su entrada le estamos vendiendo una fantasía, la de poder
vivir una época pasada, aquella etapa de oro y de prosperidad de la colonia donde los molinos harineros fueron el
eje de la producción del valle, y donde usted no solo escucha la historia, también la vive y se
siente protagonista.
El molino-museo es propiedad de la familia Evans de vieja tradición por el canto coral, cuyo
ancestro galés don THOMAS DALAR EVANS llegó a poblar este Valle Andino en 1894. Fue un
ilustre personaje de la colonización galesa, el Museo del molino está dedicado a su nombre.
Quien lo recibirá, Mervyn Evans, constructor, director y guías del museo
NANT FACH es bisnieto del pionero Thomas D. Evans.
Con la magia del momento vivido atesorará esta visita inolvidable.
EL MUSEO DEL MOLINO.
Como complemento, en su interior, el Molino exhibe una serie de elementos de uso diario en el
hogar de los galeses: instrumentos musicales, vitrola, máquinas de coser, batidoras, planchas,
naquinaria agrícola de la época y carruajes.
Ubicado a 22 km. de Trevelin (Pueblo del Molino) sobre la ruta 259 a la izquierda a solo 300
metros. Al frente se aprecia el Cwm Hyfryd ( Valle Hermoso) en toda su magnificencia, con el cerro
Jorsedd y Cwmwl (Trono de las Nubes), de acuerdo a como le llamaron los galeses.
Así, en un ambiente de naturaleza y donde los patos silvestres, el Martín Pescador y otras
especies anidan tranquilamente a pocos metros de las casas, usted también disfrutará de este lugar.
Los horarios de visita se establecerán cada lora reloj, a partir de las 9:30 hs.
NdR: para más datos sobre el
molino harinero puede consultarse la nota "El molinero
optimista" haciendo clic aquí.
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