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En La Chaise, comuna de Chourgnac, cantón de
Hantefort, departamento de Périgneux, Francia, nace Oréllie Antoine
de Tounens.
Por 1858, oficia de alguacil del juzgado, en su
pueblo natal, y sueña... También tiene el coraje suficiente como
para poner en marcha sus sueños...
A los 33 años de edad, emprende su gran viaje,
desembarcando durante el mes de diciembre, en las costas chilenas,
frente a Coquimbo. Si bien esta localidad queda muy lejos de la
Araucanía, permanece aquí dos años durante los cuales organiza su
idea, y aprende las lenguas española y araucana; redacta las normas
legales que darán marco "jurídico" a su sueño, y mantiene
frondosa correspondencia con diversos caciques, especialmente Mañil.
Inicia
la gran aventura durante 1860, partiendo hacia el sur, al frente
de una caravana. Lo acompañan su secretario y futuro ministro, de
apellido Desfontaines. Lorenzo López y Santos Bejar Culinau en calidad
de intérpretes, y muchos peones liderados por Rosales.
La Araucanía comprende, en estos tiempos, entre el
río Bio Bio al norte, el golfo de Reloncaví al sur, desde los Andes
al océano Pacífico. Toda esta región estaba habitada por los
aguerridos araucanos que, hasta ahora, no han podido ser dominados por
los españoles.
En el interín su aliado Mañil había fallecido,
pero sale a recibir a Tounens el nuevo Toqui, Quilapán, en cuyos
dominios se concentran delegaciones de otras tribus, constituyéndose
en asamblea o parlamento. El recibimiento que los indios brindaron a
Tounens, tiene por única posible explicación una leyenda mapuche:
que el fin de las guerras y de la temida esclavitud, coincidiría con
la aparición de un hombre blanco.
Quilapán iba presentado a los caciques a medida
que arribaban, Levio, Canglo, Meliú con su hijo Peoucón, el poderoso
Guantecol, Milavil y Trinte, congregando así a pehuenches, moluches y
huilliches.
Tounens les prometió de todo: protección, ayuda
para combatir a la la Nación chilena, dice contar con 20.000 hombres
armados y que si lo designaban jefe, los conduciría a la gloria. Los
caciques lo aclaman como toqui supremo.
De inmediato dicta su primer decreto, fundando una
monarquía hereditaria, y autodesignándose rey de Araucanía.
Seguidamente, dicta la Constitución que regirá al nuevo Reino, donde
se reserva el derecho de "hacer nobles a voluntad" y dispone
que "las sesiones legislativas deberán ser publicadas en los
diarios". Copias de esta proclamación fueron enviadas para su
publicación, a los diarios de Santiago y de Valparaíso.
También dirige a Manuel Montt, presidente de
Chile, una comunicación:
"Excelencia: Nos, Oréllie Antoine I, por la
gracia de Dios, Rey de la Araucanía, nos hacemos un honor imponerlo
de nuestro advenimiento al trono que acabamos de fundar en Araucanía.
Pedimos a Dios, Excelencia, que nos tenga en su santa dignidad y
guarda. Fecho en Araucanía el 17 de noviembre de 1860. Firmado Oréllie
Antoine I. "
Las celebraciones duran muchos días y noches, en
el gran campamento de Su Majestad. Pero en apenas tres días, el
monarca amplia su Reino, dictando la siguiente norma:
"considerando que los indígenas de la
Patagonia tienen los mismos derechos e intereses que los Araucanos, y
que declaran solemnemente querer unirse a ellos para no formar sino
una sola nación bajo el gobierno monárquico constitucional, hemos
ordenado y ordenamos lo siguiente:
Art. 1º - La Patagonia queda reunida desde hoy a
nuestro Reino de Araucanía, como parte integrante del mismo, en la
forma y condiciones enunciadas en nuestra ordenanza real el 17 de
noviembre del corriente."
y lo fecha el 20 de noviembre de 1860. Desde este
momento, las inmensidades patagónicas, desde el río Negro hasta el
estrecho de Magallanes, desde el Atlántico hasta los Andes, quedan
incorporadas al flamante reino.
En procura de apoyo y reconocimiento, se dirige a
Valparaíso, y le sorprende que las autoridades locales permanezcan
indiferentes a la presencia de Su Majestad. Entonces inicia
correspondencia con el gobierno francés y hasta propone el nombre de
"Nueva Francia" para su reino. En Francia, nadie lo tomó en
serio... Regresa a la Araucanía.. en éste segundo viaje, cambia su
apariencia adoptando una vestimenta más acorde a su rango. Recorre
todas las tolderías ratificando su condición real y haciendo entrega
a cada una de la bandera tricolor, verde, blanca y azul. Reúne 15.000
lanzas para vengarse de los indiferentes chilenos...
Establece su residencia en Angol, centro geográfico
de sus dominios. Pero como en toda historia cortesana, hubo un
traidor... su capataz Rosales envía un aviso a las autoridades
chilenas, dando cuenta de las intenciones bélicas de Su Majestad. Un
piquete despachado por la comandancia de armas toman prisionero a
Tounens y lo conducen a Nacimiento, y posteriormente trasladado a Los
Angeles, donde es arrojado a un calabozo para delincuentes comunes. En
su prisión, y por las dudas, redacta su testamento político
estableciendo el orden sucesorio, previsto hasta varias generaciones
posteriores, asegurando para sus descendientes los derechos a la
corona de Araucanía y Patagonia por los siglos de los siglos.
Un simple juez letrado conduce los procedimientos,
que concluyen en la sentencia, negándole el derecho a intervenir en
Araucanía y condenándolo a cinco años de prisión. Pero se le
permite regresar a Francia.
Expulsado de su Reino, no por ello abandona sus sueños...
Vuelve a la carga, en 1869, desembarcando esta vez sobre el Atlántico,
en San Antonio. Pasa por Patagones y Choele Choel. Por el camino, se
cruza con el capitán Murga, del fuerte El Carmen. Pasa por la toldería
de Renquecura reingresando a Chile por el boquete de Llaima,
alcanzando el mismo punto donde había sido arrestado años atrás.
Otra vez las autoridades chilenas lo expulsan.
Durante el año 1871, publica notas en los diarios La Prensa, La Nación
y La Tribuna, en la ciudad de Buenos Aires, y retorna a Francia. En su
tercer intento, llega a Buenos aires, se hospeda en el hotel de la
Paz; parte vía terrestre hacia sus dominios, pero es detenido en Bahía
Blanca por el Coronel Murga y devuelto, una vez más, a su país de
origen. Finalmente, trata de llegar por el puerto de Punta Arenas,
siendo arrestado nuevamente.
Fallece a los 53 años de edad, en 1878, un 17 de
noviembre, o sea exactamente 18 años después de haberse
autoproclamado Rey de la Araucanía y la Patagonia. Deja de existir en
Dorgogna, sólo y en la miseria. Su heredero, Gustavo Archile I y su
Reina María, hasta tendrán corte y designarán embajadores. Les
sucede Aquiles I que fallece en 1902.
Creen que aquí termina la historia? Pues no...
Con motivo de los 500 años del descubrimiento de
América, entre tantas otras publicaciones, el periodista argentino
Enrique Oliva escribe la historia del Reino de Araucanía y Patagonia.
Philippe Boiry, setentón, se autoproclama heredero de Tounens. En su
condición de tal se presenta ante organismos internacionales en
nombre de "sus" pueblos, y demanda ante los tribunales
franceses a Oliva, por poner en duda su legitimidad.
Aquí termina? Tampoco...
En 1998, un supuesto "cónsul general de la
Patagonia", en representación del descendiente de Oréllie
Antoine de Tounens, invade unos islotes británicos ubicados en el
canal de la Mancha, en represalia por la guerra de Malvinas. Resultó
ser una maniobra del autor francés Jean Raspaill, para publicitar el
libro que escribiera sobre la vida de Tounens, editado por Emecé.
Como propaganda, fue un éxito.
Fuente:
* "De cómo la Patagonia hubo de ser una
monarquía" por Armando Braun Menéndez, en revista Argentina
Austral.
Ilustración:
* retrato de Oréllie Antoine de Tounens
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