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HÁGALO UD. MISMO (II)
Quienes visiten próximamente el molino
museo de Mervyn Evans, se encontrarán con algunas novedades. Por
empezar, el laguito ha sido ampliado y provisto de una cascada! No
conozco los detalles, pero me contaron en secreto que tiene diseñada
una embarcación especial para navegarlo, y un día de éstos lo
construirá!
También verán, al lado de la casa de familia, algo que parece un
invernadero… pero no… ¿saben que es? ¡Un hangar!

Hace un año y medio más o menos, mi
amigo galés me contó que toda la vida había soñado con poder volar;
no sólo dejar volar su imaginación, también quería hacerlo él mismo.
En consecuencia, había resuelto construir su propio avión; eligió
construir un Storch, pero con madera de la zona.
Tal como hizo para levantar su molino, primero emprendió una
minuciosa investigación.
Comenzó por fabricar las alas, y lo hizo dentro del living de su
casa. Su hija comentó, resignada, que para sacar más adelante el
avión de la casa, habría que romper las paredes!
Cuando ya el espacio doméstico le quedó chico, levantó el “hangar”
que mencioné, dotándolo de calefacción ya que trabaja con diversos
pegamentos. En procura de metal, se dirigió al diario El Oeste de
Esquel, donde le regalaron unas cuantas planchas de aluminio de
imprimir, o sea que, además, el avión conservará la impronta de las
noticias regionales.

Estos aviones FIESELER STORCH FI 156 (Cigüeña) tienen la
particularidad de poder despegar y aterrizar en pistas muy cortas,
no más de 15 metros. Desde luego, tendrá una pista en inmediaciones
del molino! (por detalles contactar
mervynfelin@hotmail.com)
En lugar de hacerlo de metal, el fuselaje es de madera autóctona, lo
que requiere utilizar diversos pegamentos. Durante el invierno
pasado, Mervyn debió poner el reloj despertador cada dos horas,
durante las largas y frías noches, para alimentar la salamandra
porque algunos pegamentos requieren una determinada temperatura
constante. El avión tiene once metros de largo y pesará sólo 350
kilos. Las alas serán rebatibles, para poder guardarlo en un hangar
de menor tamaño. Los dos asientos, uno delante del otro (recuerdan
el memorable vuelo de “África Mía?”) son de esos plásticos de
jardín, a los que le cortó las patas. Tal como hizo para construir
el autito para sus hijos, en este caso utilizó no sólo las planchas
de aluminio del diario, también partes de un viejo lavarropas!
Piensa colocarle un motor de 4 cilindros y 80 HP. Un avión lento y
de volar bajo. Para el 2004 espera llegar, volando, hasta General
Rodríguez, donde cada año se realiza un festival de aviones de estas
características, organizado por la Asociación de Aeronaves
Experimentales. Como la autonomía de vuelo de su Storch será de
700-750 kms./hora, piensen el tiempo que le demandará llegar. Pero
mejor no pregunten por el consumo de combustible…
Mervyn tiene a muchísimos anotados para efectuar su segundo vuelo…
hasta donde sé, soy la única anotada para ser co-piloto del primero!
Será todo un acontecimiento en la región cuando el avioncito de
madera surque los cielos patagónicos.
¿Que otra sorpresa nos deparará la inagotable creatividad de Mervyn
en los próximos años?. De una más tengo noticias… piensa cambiar de
ubicación su casa, corriéndola completa con todo su contenido… ese
es tema para otra nota…
Segunda parte de una nota sobre la
construcción artesanal de un avión Cigüeña. Para ver la primer parte
de esta nota haga clic
aquí.
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