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"Las olas agitadas murmurarán para siempre su nombre"
Sintetizar su gesta
es casi una falta de respeto... cada minuto de su vida ha sido una epopeya,
un acto de valentía... pero no podemos obviar su figura en ésta página.
Quedará, entonces, a cargo del lector, imaginar lo no escrito, los detalles
implícitos en la trayectoria del máximo prócer patagónico: Don Luis
Piedra Buena.
Nació el 24 de agosto
de 1833, en Carmen de Patagones. Desde chico prefería los juegos que
tuviesen que ver con el mar. Completa su educación primaria en Buenos
Aires, donde permanece hasta los 14 años de edad.
En 1848 embarca
por primera vez, en calidad de grumete, en el pailebote "John Davison"
a las órdenes del capitán W. Smiley. A partir del 3 de agosto, emprende
su primer viaje, que dura un año.
Al año siguiente
zarpa otra vez, con el objetivo de llevar provisiones a los misioneros
ingleses establecidos en una isla fueguina. En este viaje ya es segundo
oficial, a los 16 años, y dirige su primer salvataje: de 14 tripulantes
de un buque alemán.
También en esta
oportunidad, le toca encontrar los restos de la misión de Allen Gardiner
y sus acompañantes, que habían perecido de hambre y de frío. Es ascendido
a primer oficial en 1850, y parte hacia Malvinas transportando ganado.
Durante los siguientes
tres años, recorre continuamente los mares australes, pero ya al mando
de una ballenera; explora los canales fueguinos y comienza a relacionarse
con caciques tehuelches. Smiley le otorga, en 1854, el mando de la "San
Martín" y con esta nave llega a Nueva York donde permanece dos años
completando sus conocimientos náuticos en una escuela de marina. 
Como primer oficial,
a bordo de una nave norteamericana que comanda otra vez Smiley, navega
el golfo de México y el Caribe durante otros dos años. Regresa a los
mares del sur, con la "Nancy" adquirida por su mentor, realizando en
inmediaciones de la isla de los Estados, el salvataje de otros 24 náufragos.
Al mando de la "Manuelita"
socorre, a la altura de Punta Ninfas, a la tripulación, compuesta por
42 hombres, de la ballenera "Dolphy".
Es en 1859 cuando
iza la bandera nacional en la isla de los Estados, iniciando su solitaria
lucha por la soberanía argentina en aquellos distantes lugares. Con
la "Nancy", remonta el río Santa Cruz hasta una isla, que bautiza Pavón,
donde construye un rancho y deja a tres de sus hombres. Al año siguiente
compra a Smiley la "Nancy", cambiándole el nombre por el de "Espora",
y con ella continúa recorriendo los mares, cazando lobos y focas.
Construye en Puerto
Cook un refugio para náufragos y pinta, sobre un peñasco situado en
el cabo de Hornos: "Aquí termina el dominio de la República Argentina.
En la isla de los
Estados (Puerto Cook) se socorre a los náufragos. Año 1863. Capitán
Piedra Buena".
En 1864 el presidente
Mitre premia sus servicios confiriéndole los despachos de capitán de
la armada, que acepta, pero renuncia a los sueldos. Compra el bergantín
"Carlitos" en Punta Arenas, pero pierde este barco quedando económicamente
arruinado. No obstante ello, en el puerto de Santa Cruz hace construir
dos pequeñas casitas, en el lugar conocido como Las Salinas, con el
objetivo de establecer una colonia. Por ley del Congreso Nº 269, sancionada
el 6 de octubre de 1868, la Nación le concedió la propiedad de la isla
de los Estados y de tierras sobre la margen sur del río Santa Cruz incluyendo
a la isla Pavón y las salinas que ya estaban pobladas.
Piedra Buena utilizó
a la isla de los Estados como base de sus periódicas expediciones en
procura de pieles y grasas.
Se casa, en Buenos
Aires, en 1869, con Julia Dufour y a sólo dos meses, lleva a su flamante
esposa a la Isla de los Estados; a la vuelta, la conduce a su Iisla
Pavón donde todavía están los tres marineros y algunos colonos
ya llegados a Las Salinas.
Poco después, deja
a Julia en Punta Arenas, y navega a Malvinas donde compra ganado para
la colonia santacruceña. También quiere establecer una colonia sobre
el estrecho de Magallanes, en la bahía San Gregorio, siempre en defensa
de la soberanía argentina en la región; el cacique tehuelche Casimiro
Biguá lo acompaña en esta iniciativa, pero el gobernador del Magallanes
chileno lo impide. A pesar de las desinteligencias habidas, el nuevo
gobernador de Magallanes, César Viel, le ruega a Piedra Buena que busque
la tripulación del bergantín "Tresponts" que habría sido atacada por
indios.
Renunciando de antemano
a toda retribución por este servicio, don Luis zarpa al mando de la
muy famosa goleta chilena "Rippling Wave". Después de un mes de recorrer
los canales fueguinos, encuentra los restos de la tripulación perdida
y los sepulta.
Un par de años después,
como continuaran sus desavenencias con las autoridades de Magallanes
acerca de la soberanía sobre el Estrecho, Piedra Buena se aleja de Punta
Arenas, donde tenía un almacén de suministros. Viajando hacia Santa
Cruz, su "Espora" naufraga en la parte meridional de la isla de los
Estados, sin que alcanzara a salvar siquiera algunos víveres. Alimentando
a su gente sólo con mariscos y aves marinas, en 72 días es construída
otra embarcación -con los restos del Espora- a la que bautiza "Luisito"
(como su primogénito), y regresan con ella, en apenas 11 días más, a
Punta Arenas. 
Careciendo de medios
para reemplazar al "Espora", con el "Luisito" continúa la caza de lobos,
que fue durante la mayor parte de su vida, su única fuente de ingresos;
con el producido de sus cacerías, explotó la industria de la grasa de
lobo e intentó la de pingüinos, instalando, para ello, una suerte de
caldera en la Isla de los Estados. En una de estas excursiones, salva
a la tripulación del "Eagle", que habían quedado varados sobre una roca,
cerca de la Iisla de los Estados, durante 15 días, incluyendo a la esposa
de su capitán. A los pocos meses, otra vez suspende su pesca para restacar
a la tripulación del barco alemán "Doctor Hansen", que había naufragado
en octubre de 1874.
Cansado ya de luchar
en Punta Arenas, resuelve retirarse definitivamente de la localidad.
Para sufragar los gastos del traslado, debe vender su "Luisito".
Es el gobierno nacional el que lo subvenciona para que adquiera otra
nave con que continuar sus campañas australes. Así es como vuelve al
mar al mando de la goleta "Santa Cruz", en 1877. Con ella salva a la
tripulación de la "Annie Richmond" que se había incendiado en alta mar.
El gobierno argentino compra la corbeta "Cabo de Hornos", confiriendo
el mando a Piedra Buena, quien lleva como segundo al capitán Martín
Rivadavia. La coberta integra la escuadra del coronel Luis Py que se
dirige al estuario del río Santa Cruz, en 1878, para reafirmar la soberanía
nacional en la región. Este mismo año, fallece su esposa Julia.
Con la misma "Cabo
de Hornos", don Luis realiza el salvataje de la "Pactolus", naufragada,
también, en proximidades de la isla de los Estados, en 1882.
Fallece don Luis
Piedra Buena, agotado, a los 50 años de edad, y en la mayor pobreza.
Apenas unos meses antes, el Instituto Geográfico de Buenos Aires lo
había galardonado con una medalla de oro.
A lo largo de su
vida, salvó a 146 náufragos en diferentes salvatajes; por ellos recibió
el reconocimiento de la reina Victoria, del Emperador de Alemania y
otros.
Es muy difícil imaginar
las condiciones en que estos salvatajes fueron concretados. A uno de
ellos, lo realizó Piedra Buena, solo en un pequeño bote. Para otro,
tuvo que construir una balsa porque ni siquiera un bote podía arrimarse
a los peñascos. Y el mar jamás está calmo en aquellas regiones, donde
literalemente chocan los dos océanos más grandes del planeta.
Su presencia en
Isla Pavón, dos décadas antes de que la Nación hiciese de los ríos Neuquén
y Río Negro "la frontera de la República" mediante la "conquista del
desierto", y sus constantes expediciones por el Atlántico Sur cuando
la república no disponía de una verdadera armada, y cuando aún la Argentina
no había radicado en Patagonia institución alguna, fueron una solitaria
aunque férrea ratificación de soberanía sobre tan vastos territorios.
Sus cuatro hijos
(Luisito había fallecido a los tres años de edad), huérfanos de madre
y padre, fueron recogidos por el hermano de Julia.
Quienes vayan a
pescar al río Santa Cruz, pueden visitar, en la isla Pavón, la casita
de Piedra Buena, convertida en museo.
Fuentes:
* "Don Luis Piedra
Buena" por C.E. Eyroa
* "Piedra Buena,
industrial, comerciante y poblador" por Ricardo Fisch
* "Los salvamentos
de Piedras Buena referidos por él mismo" comentarios de Teodoro Caillet-Bois
* "El matrimonio
Piedra Buena" por Juan del Sur
(todos éstos artículos
contenidos en Revista Argentina Austral, selección de los 434 números
publicados entre los años 1929-1968 Tomo I)
Ilustraciones:
* retrato de Luis
Piedra Buena
* fotografía de
la vivienda en isla Pavón tal como se en la actualidad.
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