"realizado por Aaron
de Anchorena entre diciembre de 1901 y abril de 1902."
A
apenas 16 años de la rendición del bravo cacique Sayhueque, a quien
se le ocurriría, en la República Argentina, realizar un viaje
"turístico" a Patagonia? cuano no existían "hojas de
ruta", ni informes meteorológicos, ni asistencia de ningún tipo
a lo largo de las interminables huellas de tierra? Sin embargo, a
alguien se le ocurrió... Lo que sigue es una síntesis de ese viaje.
A
fines del año 1901, un conocido político, comerciante y estanciero,
don Aarón De Anchorena, acompañado por sus amigos Esteban Llavallol
y Carlos Lamarca y hasta un fotógrafo, Telmo Braga, inició un viaje
de placer y caza a Patagonia. Llevaba personal especializado también,
como Luis Boccard, que era preparador anatómico en el museo de La
Plata y Constantino Ambrossioni, de oficio "cazador". Por
supuesto, llevaba dos perros galgos amaestrados, que ya habían andado
por Patagonia con la comisión de límites: un Pointer de caza y un
Fox Terrier, el centinela del campamento.
El
viaje comenzó el dia 15 de diciembre
de 1901 al embarcarse el grupo en el vapor
"Chubut",
de la compañía Hamburgo Sudamericana.
Al
segundo día pasaron
frente a las costas de Mar Del Plata y el dia 17
desembarcaron en el puerto comercial de Bahia Blanca. El grupo
visitó el pueblo, el gran dique de carena y las baterías de la
costa.
El
dia 18, el estado del tiempo no se presentaba nada halagüeño, desencadenándose
un temporal cuando el "Chubut" ingresó al golfo de San
Matias. A unas trescientas y tantas millas divisaron la península
de Valdes, cuyas escarpadas costas le parecieron a Anchorena de
un aspecto muy triste; giraron hacia punta Delgada para entrar al
imponente Golfo Nuevo; fondearon en puerto Pirámide y allí cazaron
a algunos lobos marinos, que los había en abundancia; al anochecer
desembarcaron en Puerto Madryn.
Esa
misma noche tomaron el tren hacia Trelew, punto terminal de la línea
férrea. Durante tres días prepararon la caballada y
el equipo, y recorrieron la colonia de los Galeses, cuyo
principal producto era el trigo. El día 23 contrataron como guía al
señor George Hammond, natural de las islas Malvinas, quien era un
gran conocedor de la región; los peones bajo su dirección fueron
galeses y, como escolta, iban cuatro soldados del Regimiento 6. El
equipaje y demás elementos se transportaron en dos carros.
Pasaron
esa noche en Gaiman, pueblito puramente galés y pintoresco. Todo el día
24 transitaron entre trigales y alfalfares, fertilidad que contrastaba
con la aridez de la parte
alta del valle. El 25 dejaron el valle y la colonia internándose en
el desierto, para seguir el camino que los llevaba hacia la
cordillera; en ocaciones el camino se apartaba del río, obligando a
marchar día y noche debido a la escasez de agua. Ven lagunas de agua
salada donde abundan los cisnes y encuentran guanacos, avestruces y
liebres patagónicas (maras) en gran cantidad, que resultan de fácil
caza y el único alimento disponible en esta parte de la excursíón,
la más penosa, la más incómoda y menos interesante. Soportaron
frecuentes vientos huracanados, excesivos calores de hasta 39º a la
sombra, tábanos y nubes de mosquitos zancudos... Por lo general
acampaban entre sauces, a la orilla del río donde había abundancia
de truchas, de suave y agradable sabor.
El
día 29 llegaron al valle de Las Plumas, encontrando un boliche
cuyo dueño operaba la balsa para el cruce del río. También
se encontraron con un chalet al etilo noruego donde residía el
naturalista suizo Delessert, pasando la jornada en su compañia. En
las barrancas cazan un puma, cuyo sabor resultó agradable, similar al
del cerdo. Continaron viaje hacia el oeste, por el extenso desierto,
por donde los guanacos andaban en tropillas de a miles, y por donde
presenciaron el combate entre un puma y varios guanacos defendiendo a
su cría.
Para
el 11 de enero, llegaron a la cordillera, a un fertilísimo valle
donde confluyen los ríos Senguerr y Genoa, donde la gramilla alcanzaba
el vientre de los caballos, y existían mantos de frutillas "más
ricas que las cultivadas".
Qué
mejor "guía" para andar por estas latitudes, que un cacique
tehuelche? y sí, el cacique Kankel, de ilustre abolengo, los llevó a
cazar con boleadoras, experto en ello ya que vive de la venta de
cueros y plumas. Costearon la margen norte del río Senguerr para
llegar, atravesando bosques y pantanos, al lago Fontana, donde
acamparon durante 18 días aguardando a los mansos huemules. Otra
cacería interesante fue la que las vacas salvajes. Navegaron el lago
en varias direcciones; recorrieron el valle de Aysén; escalaron el
cerro Katerfeld y llegaron al lago La Plata guiados por Steinfeld, su
descubridor.
Ya
en febrero, se dirigieron al norte pasando unos días con las tribus
de Sacamata y Salpú, donde presenciaron un Camaruco, durante el cual
se incorporaron integrantes de la tribu de Sayhueque. Escribió
Anchorena que al presenciar tal espectáculo, el Camaruco, "pensaba
con horror en aquellos remotos tiempos de suprema corrupción en que
el mundo antiguo sentía sobre sí como una maldición de los cielos,
el azote de todas las miserias, el baldón de todas las vergüenzas".
(?)
Después
de cruzar a nado el río Corcovado, permanecieron unos días en uno de
los campamentos de las comisiones de límites, que en esa época
trabajaban a pleno en la región, conociendo los preciosos laguitos al
sur de Río Pico. Pasaron por Tecka, donde poblaba la indiada de
Foyel, para alcanzar el río Corintos donde los lavaderos de oro ya
habían sido abandonados.
El
20 de febrero, ingresaron al valle 16 de Octubre, siendo huéspedes de
don Martín Underwood. La familia Roberts los agasajó con un pic nic
en una de las cascadas Nant & Falls "bautizada", en esta
oportunidad, como "cascada Lavallol". Organizaron una cacería
de baguales por el río Futaleufú y de regreso, apresuraron su marcha
para evitar un colosal incendio de bosques.
Abandonaron
el valle por el boquete Nahuel Pan, el 5 de marzo, dirigiéndose hacia
el norte pasando por las estancias Esquel, Lepá, Leleque y Maitén.
Se desviaron para conocer El Bolsón y, vuelta al norte, llegaron a
Bariloche pasando por Ñorquinco.
Realizaron
una excursión hasta los lagos Moreno y Gutiérrez. A bordo del vapor
"Cóndor", fueron de cacería a la isla Victoria, acompañados
por Emilio Frey. Permanecieron unos días cazando cabras salvajes, que
las había en abundancia, y los vecinos bautizaron "puerto
Anchorena" al fondeadero de la isla, en su honor. Llegaron a
Puerto Blest, cruzando a Chile por el paso Pérez Rosales, hasta
Peulla.
A
partir del almacén viejo de Jones, en la boca del Limay, partieron
sobre una balsa construída al efecto, río abajo, alcanzando la
confluencia con el Neuquén en apenas nueve días. Aquí se
encontraron con el perito Moreno que viajaba hacia Bariloche a lomo de
mula.
Abordaron
el tren hacia Bahía Blanca y Buenos Aires, donde arribaron el 3 de
abril de 1902.
Si
bien se trató más de un safari de caza que de un recorrido turístico,
el territorio cubierto por Anchorena fue enorme, lo sería aún hoy.
El libro que publicó en junio de 1902, con el agregado de numerosas
fotografías, sin duda alentó a nuevos "turistas" a conocer
Patagonia.
Fuente:
"Descripción gráfica de la Patagonia y valles andinos" por
Aaron de Anchorena. Publicado por la Compañía Sud-americana de
billetes de Banco, Buenos Aires.
ilustraciones:
fotografías del propio libro de Anchorena.