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A
30 kilómetros hacia el sur de San Martín de los Andes y dentro del
Parque Nacional Lanín, se encuentra este espejo de origen glaciar a 850
metros sobre el nivel del mar con una longitud de 8 km por 2,5 km.
de ancho. Se llega por la ruta nacional 234 (ruta de los Siete
Lagos) y luego por la ruta provincial 63.
Durante los pocos kilómetros de trayecto
sobre la rp 63 nos acompaña hacia la izquierda el río Hermoso que
desemboca en el lago. Apenas llegamos a este y siempre sobre la misma
margen del río se encuentra un pintoresco puente de madera que nos
lleva a la reserva zoológica y coto de caza privado de unas 2.000
hectáreas conocido como Parque Diana.
Sobre la derecha del camino podemos
observar una hermosa cabaña de madera con un prado y unos jardines de
ensueño, antigua hostería de pescadores llamada "El viejo
Botín" hoy convertida en residencia privada.
Unos metros más adelante se encuentra el
lugar hacia donde nos encaminábamos: el "Refugio Lago
Meliquina" del antiguo club de pesca Norysur.
En este bellísimo lugar cuidado con el
mismo esmero del primer día nos recibió uno de los socios fundadores:
Luis Bergamasco. El recorrido de las instalaciones nos sorprendió
gratamente, gran parte de la historia de los pioneros que se animaron a
visitar frecuentemente esos lugares tan alejados e inexplorados solo
llevados por su espíritu aventurero y sus ansias de practicar el
deporte preferido de todos: la pesca y fundamentalmente la pesca con
mosca, estaba resguardado en las cálidas paredes de madera del club
house. Fotos del "Bebe" Anchorena, de Jorge Donovan y del
príncipe Radzwill entre otros, cañas de bambú
antiquísimas, la mítica presencia de los registros de pesca de Navas
quien además fue el carpintero y luego guía de pesca y famoso atador del club desde los últimos
años de la década del 40 hasta su retiro.
Posteriormente visitamos las pequeñas
lagunas artificiales donde los socios solucionaron el dilema de comer
truchas sin la necesidad de matar a las del lago y los ríos de la zona:
mantienen truchas de criadero para utilizarlas en sus menues. Una
función adicional de estas lagunitas: permite realizar sus primeros
lances y prácticas con capturas casi aseguradas a los hijos pequeños
de los pescadores. Una gran idea realmente.
Una vez finalizado el recorrido nos
abocamos a la tarea principal que nos había convocado en ese lugar:
pescar el lago y los ríos y arroyos circundantes.
Partimos casi al mediodía en un bote
gentilmente cedido por la gente del Norysur hacia la desembocadura del
río Hermoso, bastante agua como todo en esta apertura. En ese lugar el
río entra al lago dividido en dos brazos separados por una pequeña
isla, nos colocamos dos en cada brazo y pusimos shootings de hundimiento
II y VI. En el brazo con mayor correntada esperábamos ansiosos el pique
de algún salmón, cosa más que probable en esta época de la apertura,
lamentablemente no ocurrió, no obstante en casi dos horas de pesca
salieron un par de marrones muy vigorosas aunque no más grandes
del kilo de peso, también extrajimos algunas arco iris de pequeño
tamaño.
Por la tarde y luego de un almuerzo
exquisito preparado por la cocinera del club nos dividimos en dos
grupos: uno que partió nuevamente en lancha aunque esta vez hacia los
arroyos de la costa de enfrente (el Verde, el Blanco, Doña Mica y San
Francisco por nombrar solo a los principales) y otro grupo que se decidió a caminar y
pescar los alrededores en algunas playitas muy tentadoras que pudimos
observar en nuestro viaje de la mañana. En mi caso particular me
decidí por esta última opción debido fundamentalmente, a que en la
primera salida descubrí una "muy fria sensación" producto de
una pinchadura en el wader.
La pesca en las desembocaduras de los
arroyos no fue todo lo buena que nuestros anfitriones y guías
esperaban, solo 3 ó 4 arco iris pequeñas y una marrón también
cercana al kilo. Según Silvia y su padre Luis, en estos lugares ellos
suelen pescar no menos de 20 truchas por día cada uno, en este punto
debemos aclarar que hace muchos años que pescan en la zona y conocen
cada centímetro del lago.
En las playas de la costa sobre la que
pasa la ruta el panorama fue totalmente distinto: 9 truchas entre dos
pescadores en 4 horas: algunas hermosas fontinalis, alguna marrón y
principalmente saltarinas y muy vitales arco iris coronaron esa apacible
tarde soleada y al reparo del viento. Si bien observamos una interesante
actividad en superficie, no fue posible pescarlas con moscas secas o
emergentes a pesar de los innumerables intentos; todas las capturas se
realizaron con líneas de hundimiento rápido y streamers en tamaños #4
al #10, trayendo desde el veril y generalmente entre la vegetación
subacuática. Woolly buggers, matukas y rabbits fueron las que en
particular me dieron los piques, Juancho Catuc pescó con un diseño de
mosca propio al que bautizó "Juancho destroyer" y realmente
fue muy efectiva obteniendo con ella 4 de sus 5 capturas de la tarde.
Nos quedó pendiente por falta de tiempo
una visita a la embocadura del río Meliquina, linda excusa para visitar
nuevamente este maravilloso lugar e importante pesquero.
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