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Comienzo
por lo que para mi es una conclusión final, después de más de veinte
días de estadía en esa zona.
Fue
una experiencia muy buena, en un río espectacular que tiene una fauna
extraordinaria, y en una comunidad donde me trataron muy bien, y lo único
malo que puedo decir, es que matan todo lo que pescan, salvo muy escasas
aunque
honrosas excepciones.
Mis
primeros tres días fueron solo para "pagar derecho de piso",
lo cual me dio bastante trabajo, ya que me preocupé de aprender solo,
aprovechando cada momento de estos días, haciendo un croquis y
escribiendo un detalle de lo que acontecía, para no repetir los
errores. Debo decir, que esto no me sirvió de mucho, ya que no pesqué
nada, y en cambio vi como algunos pescadores de "spinning"
sacaban buenas truchas.
Estoy
casi seguro que mi mayor error fue tratar de inventar, probablemente
motivado por algunas recomendaciones incorrectas. Yo me esforzaba por
pescar bien abajo, y solo me tranquilizaba cuando traía musgo en la
mosca.
En
la tarde del tercer día, y poco antes del comienzo de la XVI fiesta
Nacional de la Trucha (en su variedad Steelhead), pasó navegando una
lancha de prefectura, con una delegación encabezada por el Sr. Jorge
Urihg, integrada además por los más reconocidos pescadores de la zona.
Me hicieron algunas preguntas, y después de escuchar mi definición del
sitio, "que este río parece El Paraíso de la pesca con cuchara y
El Purgatorio de la pesca con mosca", se interesaron en demostrarme
lo contrario. Así quedamos con uno de los mejores guías y pescadores
de mosca de la zona, en pescar juntos a la mañana siguiente.
A
las 09:00 nos dirigimos al sitio denominado "aguas abajo del
puente Ruta Tres, en la margen Sur". Allí encontramos un grupo
de Mar del Plata, y otros pescadores de mosca. Era mi primer visita
a este lugar. El guía cuyo nombre es Mario Zwetzig, puso una mosca
Rabbit negra sobre anzuelo Nº 4 sin lastrar, en una línea Nº 8, de
hundimiento Nº 3. Entró unos tres metros aguas arriba de la 2ª puntilla,
y lanzó perpendicular a la corriente no más de veinte metros. Dejó
derivar un metro, y comenzó a recoger en tirones cortos de unos 20
cm. pero muy espaciados. En el tercer tirón de este primer intento,
clavó una hermosa Steelhead de unos cinco kilos, que al correr violentamente
le enredó el sobrante de "running" en la mano, y al no poder
liberar la línea rápidamente, se cortó el líder del 0.32 mm en el
momento que saltó y la pudimos ver a pocos metros. Es oportuno destacar,
que Mario recoge en "ovillos" o "loops" en la
mano.
De
esta primera experiencia "cercana", saqué la conclusión que
me ayudaría luego a pescar, que las truchas hay que pescarlas como
pescamos cualquier río, y no hay que ir con demasiados prejuicios
previos como yo fui.
Otra
impresión que tuve en la oportunidad que vi a Mario Zwetzig pescar,
es que como en los demás ambientes que conocemos, las truchas, si
bien es probable
que estén en "todo" el río, y hasta quizá moviéndose continuamente
(como cree el Dr. Miguel Pascual, quien es el encargado de un proyecto
de estudio de esta especie), toman la mosca en determinados lugares
de los pozones. Esto me hace pensar, que tienen "hábitat".
Si esto es cierto, entonces aún dentro de un mismo pozón o pesquero,
es importante pescar en el lugar justo. Esto lo percibo porque Mario
y otros conocedores, siempre entran por el mismo lugar, y hacen exactamente
lo mismo cada vez. Luego pesquen o no, después de unos pocos lances
se mueven a otro sitio también bien definido por ellos.
Este
río de llanura resulta ser para mi muy difícil de interpretar, a pesar
de que viví varios años en río Grande, pero donde la variedad tiene
costumbres mas fáciles de definir. Es muy distinto de los ríos de
montaña que acostumbro a frecuentar, y además parece tener unos
canales y veriles muy profundos, y donde el agua del fondo se mueve a
una velocidad diferente a la que vemos en la superficie. En marzo tenía
un caudal de más de 1200 metros cúbicos por segundo.
Esto
de los canales me costó creerlo a pesar de escuchar y discutir
fuertemente sobre el tema con el Sr. Jorge Urihg, quien me asegura que
el sistema Sonar de la lancha asignada a Prefectura, donde él suele
navegar, comprueba canales
de hasta más de diez metros de profundidad, y varios
"normales" de unos tres o cuatro metros, en prácticamente
todos los pesqueros que visité. También dio fe de una enorme cantidad
de truchas en todo el río, y que se mueven constantemente río arriba.
Esto último no está probado y yo no lo comparto, porque deberíamos
pensar en millones de truchas,
y no creo posible que en este caso, nadie sepa todavía ni siquiera
adonde desovan!, o sea adonde están las camas de desove en los casi
trescientos kilómetros hasta su nacimiento en el Glaciar Perito Moreno.
La "realidad" conocida por la apreciación del grupo de
estudio, que en la temporada pasada, se habrían pescado (y matado)
entre seiscientas y novecientas truchas desde fines de Febrero hasta
fines de Mayo de 1999.
Estos
datos se obtuvieron de dos formas diferentes de encuesta.
Para
finalizar los comentarios sobre las costumbres de estas truchas tan
particulares, de las que ni siquiera sabemos si son verdaderas
Steelhead, o sea "genéticamente" Steelhead, o simplemente
Truchas Arco Iris que por razones de conveniencia comenzaron a migrar
hacia el mar, podemos afirmar, siempre de acuerdo a los resultados de
los estudios adelantados hasta ahora, que en un mismo momento y lugar,
se han pescado truchas que llevaban varios días en agua dulce, junto
con truchas recién entradas.
Gracias
a unas condiciones ideales de viento y de sol, tuve la oportunidad de
observar y fotografiar alguno de estos canales, y alguno de los veriles
en varios de los sitios que visité. Adjunto unas fotos de uno de los
mejores pesqueros que conocí para nuestra modalidad. Pueden observar un
canal que, desde la posición de un pescador que estuviera con el agua
en la cadera, para llegar al borde más cercano necesita lanzar unos
veinte metros, y para el más lejano unos cuarenta metros.
Este
lugar, es conocido como "El Camping Municipal" y se encuentra
a unos cuatro
kilómetros aguas arriba de la Ruta Nac. Nº 3, por la margen Norte del
río. Se llega por el camino hacia el "Puente Viejo", que va
cerca del río hasta el propio Camping unos dos kilómetros después de
pasar el Aeroclub, y se regresa unos cuatrocientos metros aguas abajo
por la misma orilla. Es inconfundible porque parece un estacionamiento y
la huella se interrumpe por una pequeña barranca. Allí se pesca a
veinte metros del vehículo.
El
mayor éxito lo tuvimos en la propia puntilla (dos o tres metros antes
de la pequeña bahía), y luego al terminar la bahía frente a la primer
mata luego de la barranca (veinte metros después de la puntilla). De
cualquier manera, todas las puntillas entre el Camping y el Aeroclub,
son muy "mentadas".
Considero
importante destacar que, es muy peligroso para la seguridad, tratar de
"cortar" derecho las bahías, cuando el pescador está
avanzando con el agua en
las caderas. Es preferible seguir el contorno de la orilla.
Tuvimos
oportunidad de observar junto con "Camiseta" Pacho, a un
pescador que intentó avanzar en esta bahía del Camping sin seguir el
contorno de la orilla, cuando se sorprendió con el cambio de
profundidad y el agua le sobrepasó el wader y la corriente comenzó a
llevarlo, no tuvo más remedio que lanzarse a nado hacia la orilla, cosa
que hizo con buena y muy fuerte decisión,
y consiguió ponerse en seguridad en pocos segundos.
Con
propósitos de estudio de la seguridad, pero también con afán de
comprender donde están las truchas, avancé en algunos sitios de
bastante profundidad, pudiendo comprobar que además de canales, hay
como pequeños huecos, o depresiones como "ollas", que pueden
explicarse por tener suelos de muy diversa consistencia. Al respecto,
les va a sorprender observar la enorme cantidad de materiales propios
del lecho marino.
De
cualquier manera, yo considero imprescindible por esto de la seguridad,
y también por no pagar mucho tiempo en "Derecho de Piso",
contratar al menos un día los servicios de un guía profesional.
Con
la grata compañía de Marcelo D. Cian, llegamos el 13 de Abril a
Comandante Luis Piedra Buena para pescar el río Santa Cruz.
Los
primeros reportes que recogimos de los lugareños, parecían reconocer
Que las truchas se habían retirado de la zona cercana al pueblo.
Aunque
creo que es así, pienso también que se siente la cantidad de truchas
que se han matado. Según varios pescadores reconocidos en la zona, podrían
haberse pescado hasta dos mil Steelhead en esta temporada.
El
río se encontraba muy limpio, y ya se notaba una disminución de caudal
con respecto
a mi viaje dos semanas antes. La temperatura del agua había descendido
de un promedio de 12 ºC a 9 ºC. A propósito, la máxima que encontré
en el agua fue de 15,1 ºC, y la mínima de 7,5 ºC. Vale la pena
destacar que con ninguna de esas temperaturas tuve pique.
Ante
la poca actividad en los lugares cercanos, los que sin duda son muy concurridos
por los lugareños, hicimos algunas excursiones río arriba.
Las
más productivas para mi, fueron dentro de la estancia Chikorik Aike (traducido:
lugar desparejo), de los señores Jesús y Ricardo Semino, que se
encuentra unos cuarenta kilómetros río arriba. Existen tres buenos
lugares para pescar
con mosca allí, el más lejano de la casa a unos 1500 metros, todos
accesibles con el vehículo. Uno de los sitios me hace acordar a las
famosas y bien recordadas "Barrancas de Allen" en el río
Grande de T. Del Fuego.
Una
de las excursiones la hicimos gracias a un biólogo de la provincia, que
tuvo la atención de llevarnos en su embarcación río arriba, y
cruzarnos hasta el "Puente Viejo", en la margen Sur del río,
allí Marcelo tomó una magnífica trucha que mostraba colores fuertes y
típicos de Arco Iris, lo que nos hace pensar que llevaba más tiempo en
el río que cualquiera de las que yo había visto hasta ese momento. De
acuerdo con las medidas, esta trucha habría pesado unos seis kilos (a
pesar de que la foto, con poco arte, no lo dice), pero ambos y también
el biólogo que se hizo cargo de ella para usarla posteriormente en el
estudio que están haciendo, donde se marcarán y largarán para su
seguimiento, coincidimos que puede haber pesado un poco más. Es
destacable que la trucha tomó una mosca relativamente pequeña, como es
la "Trout Especial" atada en anzuelo Nº 4 de pata corta. Si
nos quedaban dudas que estas truchas Steelhead toman bien casi cualquier
mosca, se terminaron de disipar.
De
cualquier manera, Marcelo vivió este momento de una manera muy intensa,
y me hizo pasar a mi un rato muy agradable mientras le sacaba fotos.
Aprovecho para comentar, que para soltar una trucha dentro de la
"trampa" y que realmente quede bien viva, hay que
"oxigenarla" varios minutos, en este caso fueron necesarios
cuarenta y cinco minutos con ella dentro de la trampa, teniéndola
frente a la corriente a través de la red, hasta que al soltarla, la
corriente no la recostaba contra la misma.
Hacia
el 23 de abril hicimos un intento para pescar a unos 100 km al Oeste de
Piedra Buena, con resultado negativo, un poco por que los lugares que
encontramos en los cinco kilómetros de río que recorrimos no eran
aptos para mi, ni para pescar con mosca ni con cuchara porque el agua
corría muy fuerte, en un sitio muy ancho, y otro poco porque llovía y
neviscaba, hacía viento y un frío que se sentía a pesar de la
cantidad de abrigo.
Sintetizando
quiero decir que los mejores lugares que encontré para pescar con mosca
son los siguientes, en marzo (por la altura del agua):
-Los
primeros 1000 metros aguas abajo del puente carretero sobre la margen
Sur (en un informe anterior adjunté fotos de ese lugar).
-El
pozón de aguas tranquilas que está en el centro de la "Chacra
de García"
(ojo, no donde entra el alambrado y se deja el vehículo, sino cincuenta
metros más abajo).
-Los
1500 metros de costa entre el Camping Municipal y casi hasta llegar al
Aeroclub (Chacra de García), sobre la margen Norte del río. Lo mejor
de esta parte, es desde la puntilla donde se deja el vehículo (hay como
un estacionamiento donde se termina la huella que costea el río
entrando por el Camping), hasta los "Tres Arbolitos", aprox.
son unos quinientos metros de un pozón espectacular para mosca.
-Unos
ochocientos metros de la margen Sur, que es toda la costa con "verdín"
o musgo inconfundible en la orilla, a partir del extremo Oeste de la
isla Pavón aguas arriba. El mejor lugar allí, es sin duda el llamado
"Pozón de Uhrig" o también "Pozón de Garrincha ",
que esta ubicado casi frente a los "Tres Arbolitos",
inconfundible porque se nota en la orilla la entrada del cauce de un
zanjón seco.
-Los
primeros trescientos metros aguas abajo del "Puente Viejo",
especialmente una puntilla pronunciada que se ve muy bien. Este lugar
está sobre la margen Sur (hay que cruzar navegando). Allí pescó su
trucha Marcelo.
-Cualquiera
de los tres pozones de la estancia Chikorik Aike.
En
abril, o con agua baja:
-El
"pozon de Uhrig", pero no todos esos ochocientos metros que
mencioné.
-Algunos
pocos tramos de los 1500 mts. entre el "Camping" y el
"Aeroclub".
-Los
tres pozones de la estancia Chikorik Aike. Aquí hay que mencionar que
el río es más angosto que en cualquier otro lugar que conocí, y tiene
un canal muy profundo.
Con
el afán de ser preciso en este informe, debo decir que entre los dos
viajes a este magnífico río, pesqué alrededor de veinte truchas de un
peso mayor de cinco kilos.
Pretendiendo
hacer una estadística, si descuento los días que no fui a pescar
queda un promedio cercano a una trucha por día, lo que me parece que se
puede considerar bueno.
El
tamaño mayor fue un macho espléndido, recién entrado, y que no pude
pesar porque todavía no tenía la malla apropiada para hacerlo, pero si
le tomamos sus medidas que indicaron 80 cm de largo por 52 de
circunferencia. El cálculo matemático de acuerdo a la fórmula que ya
indiqué, da un peso cercano a los 7,500 kg.
De
seis kilos o algo más pesqué varias, recordando una especialmente que,
después de veinte minutos de trabajo y de haber caminado algunos metros
para poder acercarla, cuando vio al fotógrafo se fue de un viaje
más de cien metros.
También
recuerdo un momento especial, cuando Marcelo al ver que yo estaba con
una trucha, dejó de pescar y se fue hasta el vehículo a buscar la cámara
de fotos, con tal suerte que en ese momento estaba repicando mi teléfono
celular y entre que lo respondió y conversó un rato, no llegó a
tiempo para la foto. De cualquier manera, se trataba de un gran amigo de
Neuquen, quien hacía unos días había compartido conmigo en ese lugar,
y quería saber como nos iba con la pesca. Justamente cuando Marcelo
llegó con la cámara, la trucha se desprendió del anzuelo.
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