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La caña de mosca

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La elección de la caña crea dudas importantes, y el desconocimiento provoca temor a cometer un error al seleccionarla. Aparecen muchos interrogantes debido a la diversidad de tipos y acciones que hoy ofrece el mercado, pero con algunos datos técnicos encontraremos la solución.

Comencemos por describir y diferenciar los distintos tipos de materiales con que están construidas.

El mercado actual cuenta con tres materiales: fibra de vidrio, bambú, y grafito. Estos materiales son muy diferentes entre sí y cada uno de ellos presenta distintas cualidades, acciones, y se fabrican para todos los distintos tipos de líneas.

Fibra de vidrio: las cañas de fibra de vidrio son fabricadas prácticamente en su totalidad en oriente, son de bajo costo, pero generan el gran inconveniente que, a la hora de pescar, presentan limitaciones importantes para lograr un cast eficiente.

Bambú: a fines del siglo pasado se comenzaron a fabricar las cañas de Split Bambú que revolucionaron el lanzamiento con mosca. Son verdaderas joyas, totalmente hechas a mano, lo que las hace de un costo elevado. Requieren de un casteador con conocimientos avanzados, para disfrutar de sus bondades.

Grafito: es el material más adecuado para nuestra moderna caña de mosca. Ya sea por la utilidad que le daremos como así también por la relación precio-calidad. Debemos tener en cuenta como diferenciar un grafito bueno de uno malo. Las cañas americanas están fabricadas bajo la supervisión de profesionales responsables, con alta tecnología y materia prima de primera calidad. Sin duda son excelentes y están garantizadas de por vida ante cualquier tipo de ruptura. Las mismas fábricas disponen de líneas económicas de cañas, que se diferencian de sus hermanas de alto precio por cambiar el tipo de portareel y las ataduras; es decir algunos detalles cosméticos, otorgándole mínimas diferencias estéticas, con una considerable reducción en los costos de fabricación; pero el grafito es el mismo por lo tanto no modifica en nada su acción.

En mi opinión debemos descartar las cañas de grafito orientales (Taiwán-Corea) debido a que tienen acciones indefinidas y desagradables, siendo inconvenientes para lanzar placenteramente. Con este tipo de cañas no podremos obtener un cast eficiente, porque la caña no puede hacer correctamente lo que le ordenamos.

Tanto el grafito como sus componentes son de mala calidad si sufren desgaste y si la caña se rompe se verá obligado a comprar otra porque no tienen garantía, por lo que estaría gastando lo mismo que si hubiese adquirido una de buena calidad, sumado al disgusto de haber perdido quizá una buena pesca.

Construir una buena caña de mosca no es sencillo, pues son necesarios recursos humanos, tecnológicos y financieros importantes y de alta complejidad, lo que sólo lo logran las compañías de vanguardia. Tenga en cuenta que la caña estará con usted mucho tiempo y de ella depende que disfrute plenamente este hermoso deporte tan antiguo.

Tamaño y largo de la caña

Los diferentes tipos de pesca que vayamos a realizar, determinarán las distintas cañas que debemos utilizar. Debemos aclarar que no existe la caña que sirva para pescar todo, pues no es lo mismo utilizar una caña para pescar truchas en un río chico, que una para pescar bonitos, anchoas de banco o pez limón en nuestras costas, o dorados en el norte.

Con el paso de tiempo un pescador de mosca con criterio, irá incorporando diferentes cañas para adaptarlas a los distintos tipos de pesca, debido a que hay que adecuar el equipo a los peces y a los lugares donde vamos a pescar. De este modo tendremos cast eficientes con la potencia adecuada al tamaño de los mismos. 
Es muy importante tener en cuenta el tamaño de las moscas que utilizaremos, pues las cañas se construyen para lanzar un determinado número de línea y éstas a su vez para un determinado tamaño de moscas.

Tenemos en consecuencia, cañas ultralivianas para líneas 1 y 2, cañas livianas para líneas 3 y 4, cañas medianas para líneas 5 y 6 y cañas pesadas para líneas 7 en adelante, hasta llegar a cañas 12 y 13 para pesca de mar de una o de dos manos. 
Las cañas 1 y 2 permiten lanzar como máximo moscas hasta el tamaño 16; las cañas 3 y 4 hasta el 10, las 5 y 6 hasta el 6, y a partir de la línea 7 podemos lanzar moscas grandes, llegando en las cañas de mar 12 y 13 a moscas atadas sobre anzuelos enormes.
Hablamos de los tamaños máximos respecto de las moscas que una caña debe lanzar, porque si no perderíamos balance al castear -aunque existe un margen de compensación mayor o menor, pero mínimo, ajustando largo y diámetro de los leaders-. Por ejemplo, si colocamos una mosca grande a un equipo liviano, al castearlo obtendríamos una mala presentación como consecuencia de un mal turn-over, pues cuando formamos el loop a medida que la línea va desenrollándose, al ser la mosca inapropiada, el leader no puede dar vuelta correctamente, cayendo primero la mosca y luego el tippet por delante de ella. 

De esta forma podemos decir que las cañas 1, 2 y 3 son aptas en general para peces pequeños, para la pesca de truchas en arroyos y ríos chicos, o chanchitas, pejerreyes, dientudos y otros peces menores. Las cañas 4 y 5 se adaptan muy bien a truchas en ríos chicos y medianos, o ambientes laguneros con poppers y streamers chicos. Las cañas 6 y 7 son las adecuadas para truchas en ríos medianos y grandes, tarariras en lagunas y dorados no muy grandes. Las cañas 8 y 9 son fundamentalmente apropiadas para pescar en ríos donde los vientos son constantes y fuertes, grandes lagos, desembocaduras; dorados de gran tamaño o bonefish en el caribe. Las cañas mayores se utilizan exclusivamente en la pesca de mar, en la zona del Estado de Florida (USA), México, Costa Rica, Belice, etc.; para la pesca de peces mayores como el tarpon, permit, billfish. En nuestro país solo se utilizan embarcándose para pescar pez limón, anchoas de banco y bonitos, que aunque no es una muy difundida, bien vale la pena. 
Una vez obtenido el número de caña debemos pensar en su largo. Las cañas cortas de 6 a 7 ½ pies, son adecuadas para ríos chicos donde la vegetación puede impedir el uso de una caña más larga, con la utilización de cañas cortas perdemos alcance y sobre todo control de la línea en el agua.

Las cañas de 8 y 9 pies son las más adecuadas para uso en general, especialmente las de 8 ½ a 9 pies, pues con ellas logramos un excelente control de la línea en el agua, casts altos para evitar cualquier tipo de obstáculos por detrás, siendo cómodas para castear con vientos fuertes.

Las cañas que van de los 9 pies en adelante se diseñan para condiciones de pesca especiales donde es importantísimo el control de línea en el agua, tal es el caso de la pesca del Atlantic Salmon, donde se debe derivar la mosca lentamente. Esto se consigue controlando el derrotero de la línea en el agua con movimientos de la caña. Las cañas largas poseen el inconveniente de presentar mucho perfil al viento dificultando el lanzamiento.

Existe otro sistema de pesca llamado Spey Cast, en el que las cañas llegan a medir muchos pies. El mismo es muy antiguo (su nacimiento se remonta al siglo pasado), utilizándose las dos manos para el lanzamiento. En los últimos años en EEUU ha tenido un gran resurgimiento, y las cañas de estilo europeo llegan a medir 16 pies y en el americano hasta 15 pies. Se utilizan en la pesca de steelhead y salmones en grandes ríos de Europa, Canadá, EEUU. En nuestro país algunos pescadores lo han incorporado para pescar el Río Grande de Tierra del Fuego y el Río Gallegos de Santa Cruz.

Los Tramos

Las cañas de mosca se presentan en distintos tramos, se fabrican en 2, 3, 4, 5 y más tramos. Obviamente las de 3 o 4 son más cómodas que las de 2 tramos en lo referido a su transporte. Las cañas de tramo múltiple tienen la misma acción que las de 2 tramos, pero técnicamente la caña ideal es la de 3 tramos, porque no presenta ningún enchufe en su parte media -lugar donde sufre mayor esfuerzo durante el lanzamiento- y, en consecuencia la acción es más correcta. La diferencia que tienen las cañas de más de dos tramos, es que al tener más enchufes pesan más y tienen un costo más elevado debido a que llevan más tiempo de fabricación. 

Acción de la caña

Desde la aparición de las revolucionarias cañas de Split Bambú se comenzó a hablar y discutir acerca de “acción de la caña”. 
Podemos castear una caña y decidir si su personalidad nos gusta o no, pero lo que no es fácil de explicar concretamente es el porque del agrado o rechazo que sentimos. 

Los fabricantes de cañas nos complican al tratar de definir la forma de actuar de sus productos colocando palabras para promocionarlos que terminan siendo poco claras. Tomemos alguna publicación al respecto y nos encontraremos que una caña tiene acción parabólica, o de punta, o blanda, o compuesta, etc. En realidad todo esto no nos ayuda nada, sobre todo teniendo en cuenta la infinidad de modelos, largos y materiales; y nuevamente entramos en otra nebulosa por la forma en que cada fabricante utiliza los términos fast, medium fast, medium, slow, siendo que medium fast para un fabricante es Medium para otro, confundiendo aún mas a los pescadores.

Sería mucho mejor que los fabricantes además de largo, peso y número de línea integraran otros datos como frecuencia y dureza, para poder tener de esta forma menos problemas para evaluar distintas marcas.

Los pescadores modernos tienen conocimientos básicos que les permiten distinguir diferentes acciones, con los cuales resolver cual se adecua más a su personalidad; pero pocos conocen en términos concretos como evaluar una caña, teniendo en cuenta cómo funciona y por qué.

Como primer punto tengamos en cuenta que durante un día de pesca hacemos de 3.000 a 4.000 movimientos de casting, y de esta forma llegamos a la conclusión de la importancia de la compatibilidad que debe existir entre la acción de la caña y nuestra forma de castear. Si esto no fuera así terminaríamos exhaustos por el exceso de energía que nos genera una acción inconveniente.

Al ir a adquirir una caña es importante asesorarse con alguien que tenga un cast depurado, y aconsejable probarla antes. 
Veamos como aclarar todos estos interrogantes por intermedio de distintos gráficos:

El gráfico A nos muestra la caña flexionada en el momento en que comienza el forward cast. En la punta de la caña se produce una deflexión X respecto de la vertical V, la curvatura de la punta de la caña se mantiene prácticamente constante durante el cast mientras le damos impulso a la línea en el aire. La curva que se genera en la caña por la energía que imprime el casteador, no es la que al desdoblarse impulsará la línea, sino solo un mínimo porcentaje respecto de la que recibe la línea. La flexión provocada sirve para que la punta de la caña describa una trayectoria recta en el aire, reflejando un movimiento levemente circular de la mano y brazo del casteador, y que terminará en uno recto en la parte superior de la caña, que a su vez que impulsará la línea de la misma forma. La línea recibe el 83 % de la energía que el casteador le entrega con la caña, estando en este momento la caña flexionada y manteniéndose así durante todo el movimiento -tanto en el forward cast como en el back cast-. Recién en el momento en el que el casteador deja de empujar la línea con la caña, la misma vuelve a su forma recta, otorgándole a la línea la poca energía restante -solo un 17 %- cuando ya la misma viaja hacia su destino final.

La forma que se curva la caña es por consiguiente la acción que le dio el diseñador. La acción es la forma que se dobla la caña al aplicarle un peso en la punta y depende directamente del material con el cual fue construida, pero sobre todo de la conicidad y el largo. 

Veamos el gráfico B, los dibujos 1, 2, 3 y 4. En ellos se aprecia una línea horizontal punteada que representa la posición de la caña en reposo, y una línea vertical punteada que representa el sector medio de la caña con la curvatura que adquiere al colocarle un peso de aproximadamente 2 veces la masa de la caña. Hablamos de masa aplicando la primera ley de la mecánica, -fundamental en el tema que nos ocupa-, porque existe el factor de proporcionalidad entre la fuerza actuante sobre un cuerpo y la aceleración conferida a dicho cuerpo. Esta depende exclusivamente del cuerpo, y representa su inercia -mayor o menor resistencia a ser acelerado-.

El dibujo 1 representa una caña de acción de punta o rápida, son de frecuencia alta indicada para lanzar largas distancias con loops estrechos, y por tal motivo requieren mucho control del caster.

El dibujo 2 muestra una caña de acción media, quizás la más versátil, porque forma un loop correcto con facilidad, siendo posible y sin inconvenientes, alcanzar largas distancias con ella.

En el dibujo 3 nos encontramos ante una caña con una acción muy antigua, lenta, que se flexiona prácticamente hasta el grip. Buena en cortas distancias y tippets finos, pero inconveniente para lanzar con viento y nada aplicable para lances largos; su problema es que absorbe mucha energía del casteador.

El dibujo 4 nos muestra la acción parabólica real, que muchos confunden con la anterior pero con la que no tiene nada que de similar. Una caña de acción parabólica se dobla cerca del grip y simultáneamente en la punta, manteniéndose el tramo medio prácticamente rígido. Son cañas potentes, de cadencia o frecuencia lenta.

El análisis de la perfomance de una caña debe ser analizada teniendo en cuenta dos factores importantísimos que son responsables de su comportamiento: dureza y frecuencia.
La dureza y la frecuencia de la caña pueden medirse como diámetro y largo, utilizando fórmulas matemáticas podríamos predecir cambios en la acción de la misma.

La dureza de una caña la definiremos como la cantidad de peso necesario para producir una deflexión de la punta hasta un cierto punto. La dureza se mide en cm por gramo, para obtener un resultado exacto es necesario la utilización de una computadora con un programa especial para hacer un cálculo integral del área en el descenso de la punta de la caña mientras se mantiene recta. Para medirla nosotros debemos construir un dispositivo que tome a la caña por el grip y que el mismo se pueda regular, permitiendo colocar la punta de la caña paralela al piso. De la puntera suspenderemos pesos equivalentes a 1, 2, 3 y 4 veces el peso de la caña tomando en cuenta la medida respecto del descenso vertical de la puntera: al dividir estos datos por el largo de la caña obtendremos un resultado más o menos aproximado.

En el Gráfico C podemos observar que si se incrementa el peso de manera constante, la curvatura de la caña no responde de la misma forma. Lo que ocurre es que la dureza no aumenta proporcionalmente, sino que a mayor peso de la caña se pone más rígida y se resiste a doblarse.

Esta forma de testear una caña nos permite hacer una comparación del punto máximo de flexión, determinando y comparando acciones de cañas de igual línea. Debemos tener en cuenta que cuanto más blanda es la caña, retiene energía durante el cast transformándola en flexión y, en consecuencia es menos rápida.

Determinar la frecuencia de la caña es el próximo paso de la prueba. Una caña puede vibrar en innumerables frecuencias, por el momento solamente tenemos que darle importancia a una que denominaremos frecuencia fundamental, que es la de mayor amplitud y ciclo más bajo. Tomamos la frecuencia fundamental para el ejercicio porque es donde la caña vibra cómodamente pudiéndose observar dicha vibración con facilidad. Para medirla debemos improvisar un sencillo experimento: colocaremos el grip de la caña sobre una superficie plana y firme, debiendo quedar la caña perfectamente horizontal respecto del suelo. Presionando con un dedo hacia abajo unos 20 cm por delante de donde termina el grip hacemos oscilar la caña. Veremos que la caña comenzará a oscilar regularmente, y debemos entonces contar las veces por minuto que la punta llega al nivel inferior del recorrido; estos se denominan ciclos. También debemos medir la amplitud de estos ciclos, de esta manera los combinaremos con el test de dureza, y así sabremos cuánto peso es requerido para flexionar la caña en medida similar a la amplitud de su frecuencia. Con más exactitud diremos que como en el test de dureza, medimos la flexión hacia un lado y la comparamos con la mitad de la amplitud de frecuencia que es la amplitud de resonancia.

Observando el Gráfico D podemos comprender con más claridad lo anterior: la frecuencia determina la velocidad a la que podemos someter a la caña en su movimiento en el aire. Si queremos forzar la frecuencia fundamental de la caña en el aire, nos veremos ante un problema: una caña de frecuencia alta lanza rápido y una de frecuencia baja reduce la longitud del tiro, además de hacerlo lento. La frecuencia de una caña depende de su perfil de dureza, siendo que 2 cañas de igual dureza pueden tener frecuencias muy distintas.

De esta forma obtenemos la ecuación representada en el gráfico D. Con la misma podemos determinar que a medida que la caña se dobla y el diámetro aumenta, la dureza se incrementa mucho más. Vemos también la notable importancia del diámetro y el largo, pues el diámetro esta elevado a la cuarta potencia y el largo al cuadrado. Cualquier variación de los mismos producirá grandes cambios en la dureza.

Prestemos ahora atención a este ejemplo: si acortamos el largo de la caña a la mitad manteniendo la conicidad tendremos una caña 4 veces más dura o rígida, y si aumentamos el diámetro al doble la dureza aumentara 16 veces. Podemos notar así por qué los fabricantes tuvieron que buscar un material con un modulo (*) de elasticidad 16 veces más duro que el anterior, para reducir el diámetro de sus cañas a la mitad, manteniendo igual dureza, tal como el caso del Split Bambú. 

Fórmula: 

(módulo del material) (diámetro)4 = rigidez Largo2

De todos estos conceptos se desprende que no es la dureza de las cañas la que ha cambiado; en realidad lo que cambió es su frecuencia al bajar el peso del material manteniendo su dureza.

El gran cambio de las cañas modernas que hoy utilizamos, es que duplicaron su frecuencia respecto de las antiguas, de tal manera que ellas nos permiten lanzamientos veloces y relajados, y una mejor utilización de la energía para el casteador, sin perderla por una flexión excesiva de la caña.

Me parece importante mencionar que desde hace muchos años las cañas han venido sufriendo cambios notablemente importantes. No creo que en un futuro cercano se produzcan modificaciones tan drásticas como en el pasado, ya que es muy difícil crear módulos de elasticidad mucho más elevados que los que hoy tenemos, pues habría que incrementarlos considerablemente para generar cambios de diámetro o de peso que sean realmente notables. Hasta pronto.

(*) Módulo del material: Se mide en PSI -Pound Square Inch-, que significa Libra por Pulgada Cuadrada. 

                                         José Luis Scrivano

 
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