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Ciertas
moscas son notablemente más efectivas que otras en determinados
momentos y es posible que explicar su éxito sea más sencillo de lo que
creemos.
Cuantas
veces al abrir la caja de moscas, atiborrada de modelos y colores no
logramos elegir una usando un razonamiento lógico y simplemente
confiamos en el azar para dar con le adecuada. Cuando hay insectos a la
vista y las truchas claramente se están alimentando con ellos no
se presentan demasiadas dudas para elegir la mosca. Todo se reduce a
presentarla correctamente y si logramos el pique hasta tenemos una
explicación de las razones que impulsaron a la trucha para tomar
nuestra mosca. Pero en los momentos donde las truchas no están a la
vista y sabemos que tenemos que atraerlas hacia nuestra mosca llegan las
dudas y es donde la caja de moscas con sus cientos de modelos y colores
se transforma en un verdadero tormento. Con los años los pescadores han
formado conjuntos de moscas que funcionan satisfactoriamente en variadas
situaciones. Algunas se parecen a insectos reales y podemos
explicar su efectividad debido a esta característica, pero muchas de
las moscas más eficaces no se parecen a nada y la mayoría de los
pescadores no tiene idea acerca de la posible razón por la cual son
atractivas a los peces. Para evitar problemas se ha llamado a estas
moscas ATRACTORS, y para simplificar el tema aún más es muy aceptado
que estas moscas deben su eficacia a su atractivo movimiento, llamativo
color, o forma novedosa que no fue vista anteriormente por la trucha lo
que la tienta a probarla. Todo es válido en determinadas condiciones
pero es un tema que no merece ser tomado de una manera tan simple y
llana y puede ser estudiado con un poco más de profundidad empleando
conocimientos de biología, óptica, fisiología, física y otras ciencias
que lejos de ser complicadas, ayudan a explicar muchas cosas como
veremos a lo largo de esta
primera nota sobre el tema.
PROGRESAR IMPLICA CUESTIONAR LOS
MEJORES CONOCIMIENTOS
La
única manera de progresar como pescador de mosca es probando la
veracidad de los conocimientos considerados como de máximo nivel.
Solamente cuestionando los conocimientos más elevados podremos acceder
a niveles superiores ya sea reafirmando lo que se daba por cierto o
probando lo equivocados que estábamos. Los pescadores arrastran consigo
infinidad de teorías y mitos de vieja data que pasan de generación en
generación sin mayores alteraciones a pesar de que estudios no tan
recientes han demostrado lo equivocado de esos pensamientos.
Un
gran número de pescadores todavía cree que las truchas no ven los
colores, que no ven a distancia, que su visión del mundo exterior es
reducida, que pueden rechazar una mosca artificial
por la cantidad de patas pero sin molestarse por el anzuelo, que
en los días de sol hay que usar moscas brillantes, o en los nublados
moscas oscuras, que no comen en las aguas turbias, que nuestras moscas
se ven igual fuera que dentro del agua por ser ríos y lagos donde viven
las truchas muy cristalinos, y tantas ideas fijas con las que cargamos a
la hora de pescar.
LA LUZ QUE LLEGA A NOSOTROS ES
DIFERENTE DE LA QUE LLEGA A LAS TRUCHAS
Para
entender muchas de las cosas que nos suceden con nuestras moscas es muy
importante entender el fenómeno luminoso tanto en el aire como en el
agua, y sobre todo en diferentes tipos de aguas, en diferentes
condiciones climáticas, a distintas profundidades y con diferentes
fondos. 
Las truchas viven en un medio donde los colores son alterados
por el tipo de agua que filtra selectivamente la luz, por la dirección
hacia donde la trucha mira y el color del fondo sobre el cual
presentamos la mosca. Los colores que acostumbramos ver en nuestras
moscas cambian drásticamente debajo del agua y muchas moscas de colores
absolutamente diferentes a la luz del día se ven iguales a solo un par
de metros de profundidad. En este caso la efectividad de una mosca sobre
otras no se debe al color y
tenemos que buscar la razón en otra característica.
Hay
colores como los fluorescentes que mantienen sus características de
brillo y tono independientemente del color y profundidad del agua y
tenemos que saber como usarlos para lograr moscas que puedan ser fácilmente
localizadas por los peces en cualquier condición de agua.
Si
ya leemos correctamente un río y sabemos presentar diferentes estilos
de moscas, un conocimiento de la visión de las truchas en su medio nos
permitirá experimentar y entender porqué algunas moscas funciona en
determinado momento, reduciendo nuestros errores y dudas de una manera
extraordinaria. Es
importante reconocer que muchas moscas funcionan porque acertamos con el
color indicado y la trucha puede verlas diferenciándolas del entorno
con claridad.
La
mayoría de los organismos que sirven de alimento a las truchas se
presentan en colores que les permiten pasar desapercibidos, y tanto a la
trucha como a nosotros nos cuesta verlos gran parte del tiempo.
Cuando
empleamos una mosca de colores apagados similares a los de un insecto
real, la mosca puede pasar desapercibida, camuflada tal como sucede con
cientos de insectos naturales que logran pasar al
lado de la trucha sin ser detectados. No
es nada raro que una trucha tome nuestra mosca en medio de un grupo de
insectos reales, a pesar que la mosca no se parezca demasiado a los
mismos. Simplemente pudo verla mejor.
La
mayor parte de las moscas de gran rendimiento son moscas fáciles de ver
exhiben colores que no cambian bajo el agua lo que las diferencia del
entorno, o detalles que llaman la atención. Después de todo una trucha
no puede resistir la tentación de probar con la boca cada posible
bocado que se pone a su alcance, pero tiene que verlo.
Tomemos
por ejemplo la ninfa conocida como Prince, sus blancas antenas son
claramente visibles a larga distancia. El
color blanco es uno de los colores fáciles de ver a gran distancia
especialmente a cierta profundidad y sobre fondos oscuros.
Las
moscas negras son altamente eficaces en todo momento simplemente porque
el color negro es uno de los colores de alto contraste en casi todas las
pruebas bajo el agua salvo en contadas ocasiones como veremos luego.
El
color de las moscas es fundamental en los modelos que se hunden porque a
cierta profundidad la luz cambia totalmente dándole a todas las cosas
el mismo tono. Si no logramos destacar nuestra mosca puede no ser vista
y resultar poco efectiva. En las moscas flotantes
el color no cambia porque están iluminadas por la misma luz que
percibimos nosotros sin el filtro del agua.
EL OJO DE
LA TRUCHA
Sin
entrar en detalles tediosos sobre la morfología de este órgano es
necesario al menos conocer algunos datos. El ojo de las truchas es uno
de los más desarrollados entre los peces. En cierto
modo se parece bastante a los nuestros y puede ver perfectamente
los colores incluso es capaz de percibir longitudes de onda invisibles
al ojo humano. Las mismas sustancias químicas reactivas a los colores
presentes en diferentes animales se hallan en los ojos de las truchas. Como los nuestros, el ojo
de la trucha presenta una lente que distribuye la luz enfocándola hacia
las ultra sensitivas células que tapizan la retina ubicada al fondo
del ojo antes de la membrana coroides y la esclerótica. A diferencia de
la nuestra, la lente del ojo de la trucha es esférica y se enfoca
desplazándose hacia atrás sin cambiar de forma por la acción de
poderosos músculos.
Nuestra lente cambia de forma para
enfocar a diferentes distancias, la de una trucha se mueve. Nuestros
ojos presentan un mecanismo para regular la intensidad de luz que entra
a los mismos formado por el iris y su diafragma que se ajusta rápidamente
a la cantidad de luz presente. Las truchas también tienen un iris
que se ajusta pero en mucho menor medida que el nuestro por lo que su
mecanismo de ajuste para distintas intensidades de luz está en la
retina donde se hallan las células sensibles a la intensidad de la luz y los
colores. La capa sensible de la retina tiene dos
tipos de células receptoras: los bastones y los conos. Estas
células están conectadas directamente con nervios que envían las señales
al cerebro.
Los bastones son células capaces de
detectar niveles mínimos de intensidad luminosa y no son capaces de
transmitir información sobre colores.Los conos son células sensitivas
al color y funcionan principalmente durante las horas diurnas. EL ojo de
la trucha se ajusta a diferentes niveles de luz moviendo los conos y bastones. En horas de luz suficiente los conos están en la
superficie de la retina y los bastones se hallan retraídos para
protegerlos de la luz intensa que puede dañarlos Cuando la luz
disminuye los conos se retraen casi totalmente y los bastones avanzan
permitiéndole a la trucha aprovechar la mínima luz presente siendo los
bastones unas cincuenta veces más sensibles que los conos a la luz.
Por esto cuando iluminamos a un pez con
una linterna en la noche queda totalmente encandilado, cegado totalmente al recibir directamente una luz intensa sobre la capa de
bastones demasiado sensibles para una luz fuerte.
El cambio de conos a bastones para una
visión nocturna tarda varias horas y empieza ni bien comienza a bajar
la intensidad de la luz por la tarde. Cuando
avanzan los bastones la capacidad de ver colores de la trucha se ve muy
disminuida al retraerse los
conos y si bien estos no se desactivan totalmente una vez que la trucha
pasa a visión nocturna casi no distingue colores y tenemos que resaltar
la silueta de la mosca sobre el cielo o fondo. Por esto muchas moscas
dejan de ser efectivas por la tarde, simplemente las truchas pierden la
capacidad de verlas y se vuelven efectivas moscas de alto contraste
como las negras, si la trucha mira contra el cielo más claro o colores fluorescentes
en profundidad que mantienen su brillo con mínimas intensidades de luz.
La trucha ve muy bien por la noche
utilizando la escasa luz reinante que nosotros no podemos emplear. Puede
distinguir perfectamente silueta y tamaño de la mosca aunque la
información sobre color se reduce al mínimo. Cuando se acerca el día los bastones se
retraen y los conos a avanzan de modo que la trucha pueda ver los
colores con las primeras luces del día. Estos procesos en el ojo de una
trucha son muy importantes para el pescador y nos dicen cuando enfatizar
colores para que la mosca sea fácilmente vista y cuando delinear
siluetas.
Básicamente durante las horas de luz
tenemos que conocer que colores la trucha puede ver mejor de acuerdo el
tipo de agua y en horas de escasa luz tendremos que buscar moscas de
buena silueta y vibraciones en el agua. Recordemos que el sistema sensoriaI de
una trucha que detecta vibraciones en
el agua está muy desarrollado y en sus carreras nocturnas o en aguas
turbias es muy empleado para localizar el alimento cuando la vista no es
suficiente.
EL FENÓMENO LUMINOSO
La luz que vemos proviene
fundamentalmente del sol en forma de ondas electromagnéticas. Estas
ondas se diferencian por la longitud de cada una y el ser humano
solo puede ver una parte deI espectro conocido como luz visible.
La luz de menor longitud de onda que podemos percibir es la
violeta seguida por los colores índigo azul, verde, naranja y rojo en los
cuales la longitud de onda va creciendo. Todos los colores al unirse
forman la luz blanca. No podemos ver longitudes de onda inferiores a las
que presenta la luz violeta ni superiores a de la luz roja. La Luz ultavioleta con longitudes de onda
inferiores a la violeta no puede ser detectada por el ojo humano como
tampoco podemos ver la luz infrarroja con longitudes de onda superiores
a la luz roja.
El agua actúa como filtro de algunos
colores de la luz que llega a ella, absorbiendo colores del espectro
Iuminoso de acuerdo al tipo de agua y los sedimentos presentes. AI absorber colores nuestras moscas
hundidas no se verán corno las vemos en eI aire y una mosca roja,
puede verse a pocos metros de profundidad exactamente igual que una de
color marrón, azul, negra o naranja. Tenemos que recordar que un objeto en el
aire lo vemos de un color determinado porque refleja la luz que ese color
presente en la luz blanca. Si al mismo objeto lo iluminamos con una luz
que no incluye la del color del objeto lo veremos totalmente diferente.
Cuando vemos un color por ejemplo el
rojo. solo lo vemos rojo si la luz que lo ilumina por ejemplo la luz
blanca contiene luz roja, y
el objeto iluminado puede efectivamente reflejar
luz roja, absorbiendo los demás colores de menor longitud de onda. El agua produce un enorme cambio en los
colores de las moscas ahogadas porque aún las aguas más claras actúan
como filtro impidiendo que algunos colores de la luz blanca penetren más
allá de la capa superficial.
Si tomamos un agua totalmente clara
veremos que a los tres metros de profundidad la luz azul solo ha perdido
un 2% de su intensidad, la verde un 10 %, la amarilla un 25 %, la
naranja un 45 % y la roja un 90 %.
Un
color lo vemos brillante cuando refleja gran cantidad de luz del mismo
color, si la intensidad de la luz de ese color es baja o si lo
iluminamos con una luz diferente de menor longitud de onda veremos un
color totalmente oscuro y apagado, incluso negro.
Todos
las moscas cambian mucho de color bajo el agua debido a que el agua
filtra muchos colores eliminándolos incluso totalmente e cierta
profundidad. Una
mosca roja al metro y medio de profundidad empieza a cambiar de color a
naranja para volverse verde, marrón y negra a unos 9 metros, aún en
agua totalmente clara. Los
colores fluorescentes en cambio tienen la particularidad de convertir
luz de menor longitud de onda y reflejar con una longitud de onda mayor.
Por esta razón se ven tan brillantes. Pueden transformar la luz
ultravioleta que normalmente no vemos reflejándola como luz visible por
lo que perecen mucho más brillantes que la luz que reciben.
Un
color rojo normal solo se verá rojo si lo ilumina una luz que incluya
la roja entre sus componentes en cambio un rojo fluorescente se verá
rojo brillante aún si lo iluminamos con luces de menor longitud de onda
como la ultravioleta, azul verde, amarilla, o naranja. Esta
característica de los colores fluorecentes de mantener el tono a
grandes profundidades donde mayormente llega luz azul es muy importante
para que nuestras moscas se vean y no por nada muchas moscas altamente
efectivas en condiciones de iluminación pobres incluyen detalles
fluorescentes.
La
luz blanca que vemos es una combinación de todos los colores visibles
al ojo humano del espectro electromagnético. Iluminados por luz blanca
del sol o una bombilla podemos apreciar colores y matices que no se
verán bajo el agua, por esta razón las filmaciones subacuáticas
necesitan poderosos reflectores de luz blanca para resaltar los colores
de peces y otras criaturas. Si no se emplearan luces todo se vería
oscuro y monocromático en tonos azules, verdes, o negros y grises
dependiendo del tipo de agua y profundidad.
TIPOS
DE AGUA Y SU EFECTO EN LAS MOSCAS
Cuando
pescamos una mosca debajo de la superficie, la luz es filtrada por el
agua tornándose azul, verde, amarilla naranja o roja dependiendo de la
turbidez y la profundidad. Al incidir una luz monocromática
sobre la mosca los colores de la misma cambian totalmente y puede que
muchas moscas totalmente diferentes a simple vista con luz blanca a los
ojos de los peces sean todas iguales.
Generalmente
los pescadores prueban y prueban hasta que algo funciona, pero una vez
lograda una mosca efectiva no saben porque lo es por desconocer el
aspecto de la mosca bajo el agua.
Cuantos
se han tirado a la pileta para conocer como lucen las moscas a
diferentes profundidades y con distintas intensidades de luz.
Seguramente muy pocos y por esto se recurre al cambio continuo de moscas
que no es uno de los métodos más eficientes especialmente cuando no
tenemos ni idea acerca del porqué cambiamos una mosca por otra. La
estética de la mosca y sus colores a la luz del día nada tienen que
ver con la imagen que recibe la trucha en su medio liquido y es muy
importante que comencemos a entender como ven los peces.
Hace
muchos años llegó a mis manos un libro que lamentablemente presté y
nunca volvió, donde se mostraba claramente a través de una serie de
fotos los cambios de los colores bajo el agua. Para las fotos se usaban
paneles con colores pintados normales y fluorescentes, estos paneles
tenían fondos oscuros y claros y las pruebas se realizaban hasta
profundidades de treinta metros en diferentes tipos de aguas. A cierta
profundidad en aguas claras la mayoría de los colores normales se
vuelven totalmente oscuros y solo los fluorescentes siguen brillando con
su color original por su cualidad de convertir luz de menor longitud de
onda en otra de longitud más alta.
Por
algo los señuelos de trolling profundo que mejor funcionan son siempre
fluorescentes. El rojo y naranja fluorescentes son los que mejor se ven
a gran profundidad.
Los
colores no fluorescentes cambian drásticamente a cierta profundidad.
Los rojos y naranja se vuelven marrones o negros, los azules y verdes se
mantienen algo mejor y los fluorescentes no cambian manteniendo el color de superficie.
Cuando
la luz penetra bajo la superficie del agua parte del espectro es
absorbida y se transforma en calor y de acuerdo a la turbidez o color
del agua algunos colores alcanzar diferentes profundidades.
El
cambio de color de la mosca cuando una luz monocromática incide sobre
ella puede explicar claramente porqué moscas muy diferentes a simple
vista son efectivas en el mismo lugar y a la misma profundidad,
simplemente como los colores cambian por efecto de la luz filtrada por
el agua pude que moscas totalmente distintas de color como verdes,
naranja y rojas se vean del mismo color bajo el agua y su éxito se daba
a que se recorten claramente contra un fondo más oscuro o claro ya sea
del fondo o de la masa de agua entre los peces y la mosca.
Una
mosca que se ve clara sobre un fondo claro no se ve en cambio una mosca
oscura sobre el mismo fondo es detectada fácilmente por los peces y
esto es lo que pasa generalmente con las moscas que funcionan. Si
aprendemos un poco acerca de los colores bajo el agua podremos maximizar
el contraste de las moscas para que las truchas y otros peces cazadores
las vean mejor desde mayor distancia, lo que incrementará la
posibilidad de pique enormemente como lo he comprobado infinidad de
veces.
El pez cazador tiene
que ver la mosca, cuanto más lejos la vea mejor y para esto tenemos que
usar los colores olvidando lo que pensamos como seres humanos. Las
truchas tienen un cerebro del tamaño de un maní y no piensan en los
colores como nosotros, el color tal como lo vemos y lo interpretamos es
un razonamiento puramente intelectual y no significa nada para los
animales o incluso una persona que no recibió instrucción al respecto.
Cuando
iluminamos un color con una luz monocromática o que no contenga ese
color suceden cosas curiosas. Por ejemplo si iluminamos algo rojo con
luz pura azul el color que veremos será negro. Si el objeto es rojo
fluorescente lo veremos en cambio rojo porque la pintura fluorescente
transforma la luz azul de menor longitud de onda reflejándola como roja
de mayor longitud de onda. Por otro lado si luminamos un color
fluorescente con una luz de mayor longitud de onda no puede reflejarla y
se vuelve oscuro. Azul fluorescente iluminado con luz roja se ve negro.
Debido a esto es rojo fluorescente es el más buscado porque brilla fiel
a su color aún en aguas turbias donde la luz amarilla, naranja y roja
son las menos absorbidas.
Cuando
usamos una mosca hundida si sabemos como cambia el color de la misma según
la luz que recibe en cada tipo de agua podremos elegir una mosca que rápidamente
sea vista por los peces. Según el tipo de agua la luz que recibe la
mosca puede ser azul, verde, amarilla, naranja o roja. Al mismo tiempo
si la trucha ve a la mosca a lo lejos, el color del agua entre la mosca
y la trucha influye en la visión a larga distancia como si cubriéramos
la mosca con un velo del color del agua reinante, por ejemplo verde o
azul en aguas claras. Este velo desaparece cuando la trucha se acerca a
la mosca y esta puede cambiar súbitamente de color asustando a la
trucha lo que complica un poco las cosas.
Para
entender esto tomemos una mosca roja a poca profundidad. La luz roja la
ilumina y la mosca de cerca se ve roja pero para una trucha que la está
mirando desde lejos a través de una masa de agua azul la mosca puede
ser violeta. Al acercarse rápidamente la trucha para tomarla acorta
distancia y el velo azul desaparece tornándose la mosca roja de golpe.
Ante esto muchas veces la trucha se asusta y es una situación muy común
cuando pescamos en lagos donde la trucha sale de lejos a buscar la mosca
y la rechaza a último momento Por esto también son menos rechazados
los colores negros u oscuros que no cambian como los azules, naranjas,
amarillos y rojos en baja profundidad. Este cambio de color en la mosca
solo sucede a baja profundidad donde varios colores de la luz visible
pueden penetrar y solo si la trucha viene de lejos a través de una masa
de agua coloreada que apaga el color a la distancia. Este experimento es
muy fácil de realizar en una pileta, pero les recomiendo esperar los
primeros calores o engañar a nuestras esposas con una escapadita a
Brasil en vacaciones de invierno. A medida que tomamos profundidad
el agua se torna monocromática y el color que vemos es el que refleje
el agua desde la profundidad.
DIFERENTES
TIPOS DE AGUAS
A
simple vista tenemos diferentes tipos de aguas, las claras, azules.
verdes, barrosas y otras como las aguas impregnadas por sustancias tánicas
de las selvas tropicales. Cada
una de ellas filtra la luz que recibe de manera diferente de acuerdo a
las sustancias en suspensión que tenga. En
la próxima entrega veremos como los diferentes tipos de agua al filtrar
la luz blanca y dejar pasar determinados colores solamente afectan el
color de nuestras moscas y la capacidad de los peces para verla. Descubriremos
porque una mosca rosa fluorescente es muy efectiva en aguas turbias para
dorados en días nublados y porqué falla con días de sol cediendo
terreno a una mosca negra. Analizaremos
moscas y materiales para saber cuales tienen la calidad de color
necesaria ya que no todos los colores que llamamos brillantes lo son y
tampoco los materiales que ponemos en nuestras moscas tienen la calidad
cromática necesaria. Hay muchos tipos de blancos. rojos y fluorescentes
y tenemos que empezar a distinguirlos si queremos diseñar una mosca a
través de los ojos de un pez.
Hasta
la próxima.
NdeR: esta nota fue publicada previamente
en la
revista El Mosquero Platense de la APPM en 1999, contamos con la
aprobación del autor para su publicación.
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